En la madrugada de este sábado acabe de leer las Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino. La última parte es un inédito, no quedo concluida del todo, se denomina: El arte de empezar y el arte de acabar.
En si, es un breve recorrido que Italo hace sobre los grandes inicios de las novelas y los finales memorables de algunas novelas. Porque el inicio es aquel que dará la pauta de la obra, el camino a seguir y el final será aquello que hará que la obra sea redonda. La coherencia de la novela.
Un libro que disfrute y sin duda, esto es el nacimiento de una nueva manera de analizar textos literarios.
Hoy leeré los ensayos recopilados de mi amigo y admirado Ignacio Padilla por la editorial de la UDLA-P y que se titula: El peso de las cosas.
Espacio del Poeta superfugado, hijo de Hugh Grant y sobrino flaco de Federer.
sábado, marzo 17, 2007
Introspección XXXIX.
Mis ausencias son días. Continencias confusas y abismales son mis sueños. Si hay vidas pasadas, seguro fui quemado en la inquisición eso explicaría mi extraño ateísmo. Pude haber sido un Don Juan cualquiera, le daría razón a mi infinita y constante soledad. O quizá yo tengas años en el infierno y por eso sufra, al menos eso siento. El infierno no es necesariamente lo escrito por Dante, puede ser creer que se vive en un mundo real, cuando es puro simulacro.
Tal vez yo no esté escribiendo esto, sino siguiendo las órdenes de otro ser superior que me ha imaginado o creado y me ordena hacer lo que hago.
Tal vez yo no esté escribiendo esto, sino siguiendo las órdenes de otro ser superior que me ha imaginado o creado y me ordena hacer lo que hago.
viernes, marzo 16, 2007
Introspección XXXVIII.
Ha sido una semana pesada.
Las cosas en casa mejoraron. En la facultad siguen su rumbo normal y caótico. Son fechas de elecciones para consejería universitaria. Es una época de canibalismo autentico, pareciera que se juegan los intereses de todo un país, quizá sí, no lo sé. Son fechas agotantes y desesperantes. Pronto acabarán. Casi no gano nada, pero pierdo mucho. No está escrito, ni dicho que este mundo deba ser equitativo, ni justo. Hay que dar más de lo que se recibe. Hay que poner no la mejilla para que peguen, sino toda la cara para que te la desfiguren. Nunca nos dieron a escoger que tipo de vida social, económica, estatal, nacional y mundial queríamos. Somos parte de un gran teatro, donde nuestro papel ya está escogido y es heredado de generación en generación. El cambio requiere no sólo esfuerzo, también se te cobra con la vida y en la mayoría de lo casos el único pago es el anonimato. No escoges cómo deben ser tus hijos y viceversa. Amas a la persona menos idónea y la correcta o no se fija en ti o uno está tan enamorado de lo prohibido que otrora no existe en nuestro mapa personal. Nunca estamos conformes. Siempre queremos más y más. Cada día usamos una máscara distinta. La autenticidad dejo de existir desde años atrás. Mientras más original se intenta ser, más imitativo se vuelve uno.
En estos días me di tiempo para leer otras dos propuestas de Italo, la de Visibilidad y Multiplicidad.
Transcribo la explicación de por qué la Visibilidad es considerada por Italo como uno de los valores a salvar para este milenio:
Si he incluido la Visibilidad en mi lista de los valores que se han de salvar, es como advertencia del peligro que nos acecha de perder una facultad humana fundamental: la capacidad de enfocar imágenes visuales con los ojos cerrados, de hacer que broten colores y formas de alineamiento de caracteres alfabéticos negros sobre un página blanca, de pensar con imágenes. Pienso en una posible pedagogía de la imaginación que nos habitúe a controlar la visión interior sin sofocarla y sin dejarla caer, por otra parte, en un confuso, lábil fantaseo, sino permitiendo que las imágenes cristalicen en una forma bien definida, memorable, autosuficiente, “icástica”.
Italo hace ya veintidós años se preocupaba por algo que nos afecta a todos, la falta de imaginación, producto de la carga constante que recibimos por medio de la televisión, el cine, el internet y las mamparas publicitarias. Haciendo así a nuestra mente menos apta para recibir información con demasiado texto. No tenemos tiempo para imaginar, necesitamos recibir exactamente lo que el otro desea transmitir a cada ser humano que nos habita.
Los requisitos que un texto debe tener para cumplir con la Multiplicidad:
(…) Tenemos el texto unitario que se desenvuelve como el discurso de una sola voz y que resulta ser interpretable en varios niveles (…).
Tenemos el texto múltiple que sustituye la unicidad de un yo pensante por una multiplicidad de sujetos, de voces, de miradas sobre el mundo, según ese modelo que Mijail Bajtin ha llamado “dialógico” o “polifónico” o “carnavalesco”, y cuyos antecedentes encuentra en autores que van de Platón a Rebeláis y a Dostoievski.
Tenemos la obra, que ansiosa por contener todo lo posible, no consigue darse una forma y dibujarse unos contornos, y queda inconclusa por vocación constitucional, como hemos vista en Musil y Gadda.
Tenemos la obra que corresponde en literatura a lo que en filosofía es el pensamiento no sistemático, que procede por aforismos, por centelleos puntiformes y discontinuos, (…).
Entres los valores que quisiera que se transmitiesen al próximo milenio figura sobre todo éste: el de una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía (…).
(…) ojalá fuese posible una obra concebida fuera del self, una obra que permitiese salir de la perspectiva limitada de un yo individual, no sólo para entrar en otros yoes semejantes al nuestro, sino para hacer hablar a lo que no tiene palabra, al pájaro que se posa en canalón, al árbol en primavera y al árbol en otoño, a la piedra, al cemento, al plástico.
Una obra completa es lo que pide Calvino, una novela que te divierta, pero te haga pensar. Que sea rica en estructura, pero leve en su lectura. Que tenga un lenguaje cuidado. Que sea directa, clara, concisa. Que describa cuando tenga que hacerlo. Que el escritor no se proyecte del completo y deje hablar a los personajes, pero también a esas otras voces que va heredando y después las transmite como suyas.
Quizá este libro sea una nueva forma y propuesta de hacer teoría con la literatura de este nuevo milenio.
Sin duda, Italo era un gran visionario.
Las cosas en casa mejoraron. En la facultad siguen su rumbo normal y caótico. Son fechas de elecciones para consejería universitaria. Es una época de canibalismo autentico, pareciera que se juegan los intereses de todo un país, quizá sí, no lo sé. Son fechas agotantes y desesperantes. Pronto acabarán. Casi no gano nada, pero pierdo mucho. No está escrito, ni dicho que este mundo deba ser equitativo, ni justo. Hay que dar más de lo que se recibe. Hay que poner no la mejilla para que peguen, sino toda la cara para que te la desfiguren. Nunca nos dieron a escoger que tipo de vida social, económica, estatal, nacional y mundial queríamos. Somos parte de un gran teatro, donde nuestro papel ya está escogido y es heredado de generación en generación. El cambio requiere no sólo esfuerzo, también se te cobra con la vida y en la mayoría de lo casos el único pago es el anonimato. No escoges cómo deben ser tus hijos y viceversa. Amas a la persona menos idónea y la correcta o no se fija en ti o uno está tan enamorado de lo prohibido que otrora no existe en nuestro mapa personal. Nunca estamos conformes. Siempre queremos más y más. Cada día usamos una máscara distinta. La autenticidad dejo de existir desde años atrás. Mientras más original se intenta ser, más imitativo se vuelve uno.
En estos días me di tiempo para leer otras dos propuestas de Italo, la de Visibilidad y Multiplicidad.
Transcribo la explicación de por qué la Visibilidad es considerada por Italo como uno de los valores a salvar para este milenio:
Si he incluido la Visibilidad en mi lista de los valores que se han de salvar, es como advertencia del peligro que nos acecha de perder una facultad humana fundamental: la capacidad de enfocar imágenes visuales con los ojos cerrados, de hacer que broten colores y formas de alineamiento de caracteres alfabéticos negros sobre un página blanca, de pensar con imágenes. Pienso en una posible pedagogía de la imaginación que nos habitúe a controlar la visión interior sin sofocarla y sin dejarla caer, por otra parte, en un confuso, lábil fantaseo, sino permitiendo que las imágenes cristalicen en una forma bien definida, memorable, autosuficiente, “icástica”.
Italo hace ya veintidós años se preocupaba por algo que nos afecta a todos, la falta de imaginación, producto de la carga constante que recibimos por medio de la televisión, el cine, el internet y las mamparas publicitarias. Haciendo así a nuestra mente menos apta para recibir información con demasiado texto. No tenemos tiempo para imaginar, necesitamos recibir exactamente lo que el otro desea transmitir a cada ser humano que nos habita.
Los requisitos que un texto debe tener para cumplir con la Multiplicidad:
(…) Tenemos el texto unitario que se desenvuelve como el discurso de una sola voz y que resulta ser interpretable en varios niveles (…).
Tenemos el texto múltiple que sustituye la unicidad de un yo pensante por una multiplicidad de sujetos, de voces, de miradas sobre el mundo, según ese modelo que Mijail Bajtin ha llamado “dialógico” o “polifónico” o “carnavalesco”, y cuyos antecedentes encuentra en autores que van de Platón a Rebeláis y a Dostoievski.
Tenemos la obra, que ansiosa por contener todo lo posible, no consigue darse una forma y dibujarse unos contornos, y queda inconclusa por vocación constitucional, como hemos vista en Musil y Gadda.
Tenemos la obra que corresponde en literatura a lo que en filosofía es el pensamiento no sistemático, que procede por aforismos, por centelleos puntiformes y discontinuos, (…).
Entres los valores que quisiera que se transmitiesen al próximo milenio figura sobre todo éste: el de una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía (…).
(…) ojalá fuese posible una obra concebida fuera del self, una obra que permitiese salir de la perspectiva limitada de un yo individual, no sólo para entrar en otros yoes semejantes al nuestro, sino para hacer hablar a lo que no tiene palabra, al pájaro que se posa en canalón, al árbol en primavera y al árbol en otoño, a la piedra, al cemento, al plástico.
Una obra completa es lo que pide Calvino, una novela que te divierta, pero te haga pensar. Que sea rica en estructura, pero leve en su lectura. Que tenga un lenguaje cuidado. Que sea directa, clara, concisa. Que describa cuando tenga que hacerlo. Que el escritor no se proyecte del completo y deje hablar a los personajes, pero también a esas otras voces que va heredando y después las transmite como suyas.
Quizá este libro sea una nueva forma y propuesta de hacer teoría con la literatura de este nuevo milenio.
Sin duda, Italo era un gran visionario.
jueves, marzo 15, 2007
Sampedro habla de Bucay
Paisajes de la Memoria. (15/03/07)
Juan Gerardo Sampedro
Jorge Bucay
De cómo la inestabilidad emocional sigue siendo un negocio: He leído atentamente algunas obras de Jorge Bucay, un psicoterapeuta que está desbancando, si se puede decir así (las modas también se dan en la psiquiatría) a Leonardo Stemberg y su terapia basada en el “Contraanálisis”. He visto a Bucay en el canal de Telefórmula estos últimos días, pero confieso que lo único que ha logrado es aburrirme un poco. Cuando se repiten los modelos, éstos llegan a cansar.
Sin embargo creo que Jorge Bucay es un serio terapeuta a distancia. Sus libros, lo digo yo que conozco bien la terapia gestáltica gracias a los conocimientos que adquirí de mi maestro Jorge Barragán, no son los clásicos de autoayuda. Sus libros son didácticos y puede leerlos cualquiera, aún sin tener la formación de terapeuta.
He leído muy recientemente, por ejemplo, “El camino de la autodependencia”, “El camino de la felicidad” y “Cartas para Claudia”. El segundo de ellos, “El camino de la felicidad”, si se mira con atención, es una síntesis (que no vulgar plagio) del filósofo Arthur Schopenhauer, “El arte de ser feliz”.
Alguna vez me pregunté por qué la gente busca libros de autoayuda. La respuesta: el silencio. Es decir: sigo pensando que no hay una respuesta adecuada para los que sufren (o sufrimos), y que tampoco se encontrará fácilmente.
¿En dónde entonces radica el poder y la moda de un Jorge Bucay? La gente, en este mundo globalizado, necesita respuestas a sus conflictos. Y como los hombres necesitamos seguir viviendo, nos volcamos hacia donde creemos que hay un asidero. Yo no sé –no lo creo todavía– si Jorge Bucay, que edita en Océano, haya agotado los tiros que puede agotar, como lo llamó Fox, “el Premio Nobel colombiano Mario Vargas Llosa”; o el mismo, ése sí Premio Nobel colombiano, Gabriel García Márquez.
De cualquier manera, para un país como el nuestro el tiro de las obras de Jorge Bucay es impresionante. Algo curioso: su novela no ha alcanzado los niveles de éxito que sí han alcanzado sus libros de psicoterapia aunque, para obtener conocimiento del mundo, la literatura y la ciencia son lo mismo: las vías son la diferencia.
Yo que ya he tocado en este mismo especio el tema, sigo pensando que la inestabilidad emocional es el gran negocio. No quiero decir con esto que Jorge Bucay sea un psicoterapeuta sin propuestas. En efecto y con un enfoque distinto, la gente ahora lo prefiere a mi amigo Leonardo Stemberg, quien mantiene su página electrónica en el Internet www.contranalisis.com.mx cada vez con menos –creo– adeptos, desde que ha delegado en otros la responsabilidad que él tenía.
En Telefórmula he visto a Bucay recomendarles a los usuarios dejar que sus sentimientos fluyan, como lo recomienda el Zen; quizá sólo sea receta. El Jorge Bucay gestáltico lo será mejor lejos de los grandes negocios de la industria editorial: con el sufrimiento emocional no se lucra
Juan Gerardo Sampedro
Jorge Bucay
De cómo la inestabilidad emocional sigue siendo un negocio: He leído atentamente algunas obras de Jorge Bucay, un psicoterapeuta que está desbancando, si se puede decir así (las modas también se dan en la psiquiatría) a Leonardo Stemberg y su terapia basada en el “Contraanálisis”. He visto a Bucay en el canal de Telefórmula estos últimos días, pero confieso que lo único que ha logrado es aburrirme un poco. Cuando se repiten los modelos, éstos llegan a cansar.
Sin embargo creo que Jorge Bucay es un serio terapeuta a distancia. Sus libros, lo digo yo que conozco bien la terapia gestáltica gracias a los conocimientos que adquirí de mi maestro Jorge Barragán, no son los clásicos de autoayuda. Sus libros son didácticos y puede leerlos cualquiera, aún sin tener la formación de terapeuta.
He leído muy recientemente, por ejemplo, “El camino de la autodependencia”, “El camino de la felicidad” y “Cartas para Claudia”. El segundo de ellos, “El camino de la felicidad”, si se mira con atención, es una síntesis (que no vulgar plagio) del filósofo Arthur Schopenhauer, “El arte de ser feliz”.
Alguna vez me pregunté por qué la gente busca libros de autoayuda. La respuesta: el silencio. Es decir: sigo pensando que no hay una respuesta adecuada para los que sufren (o sufrimos), y que tampoco se encontrará fácilmente.
¿En dónde entonces radica el poder y la moda de un Jorge Bucay? La gente, en este mundo globalizado, necesita respuestas a sus conflictos. Y como los hombres necesitamos seguir viviendo, nos volcamos hacia donde creemos que hay un asidero. Yo no sé –no lo creo todavía– si Jorge Bucay, que edita en Océano, haya agotado los tiros que puede agotar, como lo llamó Fox, “el Premio Nobel colombiano Mario Vargas Llosa”; o el mismo, ése sí Premio Nobel colombiano, Gabriel García Márquez.
De cualquier manera, para un país como el nuestro el tiro de las obras de Jorge Bucay es impresionante. Algo curioso: su novela no ha alcanzado los niveles de éxito que sí han alcanzado sus libros de psicoterapia aunque, para obtener conocimiento del mundo, la literatura y la ciencia son lo mismo: las vías son la diferencia.
Yo que ya he tocado en este mismo especio el tema, sigo pensando que la inestabilidad emocional es el gran negocio. No quiero decir con esto que Jorge Bucay sea un psicoterapeuta sin propuestas. En efecto y con un enfoque distinto, la gente ahora lo prefiere a mi amigo Leonardo Stemberg, quien mantiene su página electrónica en el Internet www.contranalisis.com.mx cada vez con menos –creo– adeptos, desde que ha delegado en otros la responsabilidad que él tenía.
En Telefórmula he visto a Bucay recomendarles a los usuarios dejar que sus sentimientos fluyan, como lo recomienda el Zen; quizá sólo sea receta. El Jorge Bucay gestáltico lo será mejor lejos de los grandes negocios de la industria editorial: con el sufrimiento emocional no se lucra
lunes, marzo 12, 2007
Introspección XXXVII.
Hoy por la madrugada continué con la lectura de Seis Propuestas para el Próximo Milenio del inigualable Italo Calvino. Toco el turno a la propuesta número tres: Exactitud.
Transcribo su idea:
(…) Trataré ante todo de definir mi tema. Exactitud quiere decir para mí sobre todo tres cosas:
1) un diseño de la obra bien definido y bien calculado;
2) la evocación de imágenes nítidas, incisivas, memorables; en italiano
tenemos un adjetivo que no existe en inglés, “icástico”, del griego Ekiautikós;
3) un lenguaje lo más preciso posible como léxico y como expresión de los matices del pensamiento y de la imaginación.
¿Por qué siento la necesidad de defender valores que a muchos parecerán obvios? Creo que mi primer impulso obedece a que padezco de una hipersensibilidad o alergia: tengo la impresión de que el lenguaje se usa siempre de manera aproximativa; casual, negligente, y eso me causa un disgusto intolerable. No se vaya a creer que esta reacción corresponde a una intolerancia hacia el prójimo: lo que más me molesta es oírme hablar. Por eso traro de hablarlo menos posible, y si prefiero escribir es porque escribiendo puedo corregir cada frase tantas veces comos sea necesario para llegar, no digo a estar satisfecho de mis palabras, pero por loe menos a eliminar las razones de insatisfacción que soy capaz de percibir. La literatura –quiero decir, la literatura que responda a estas exigencias- es la Tierra Prometida en donde el lenguaje llega a ser lo que realmente debería ser.
A veces tengo la impresión de que una epidermia pestilencial azota a la humanidad en la facultad que más la caracteriza, es decir, en el uso de la palabra, una peste del lenguaje que se manifiesta como pérdida de fuerza cognoscitiva y de inmediatez, como automatismo que tiende a nivelar la expresión en sus formas más genéricas, anónimas, abstractas, a diluir los significados, a limar las puntas expresivas, a apagar cualquier chispa que brote del encuentro de las palabras con nuevas circunstancias.
No me interesa aquí preguntarme si los orígenes de esta epidermia están en la política, en la ideología, en la uniformidad burocráticas, en la homogenización de los mass-media, en la difusión escolar de la cultura media. Lo que me interesa son las posibilidades de salud. La literatura 8 y quizá sólo la literatura) puede crear anticuerpos que contrarresten la expansión de la peste del lenguaje.
Es revalorar a la palabra dándole su peso exacto sin restarle la posibilidad de la expansión, pero sin regalar la oportunidad de la brevedad. En ambos casos, siempre con una profundidad.
En un rato veré a Mario Bellatin. Por la tarde s presentará el Nº 6 de la revista Revuelta, motivo por el cual, está aquí Bellatin.Ayer, mi tía-abuela, Andrea lleva por nombre, entró en una etapa non grata para nadie. Jamás deseada, pero quizá, a veces inevitable. Siempre ha tenido problemas de circulación, ahora, al parecer ha afectado la oxigenación al cerebro, dicen puede tener coágulos, que provocan una memoria escasa, casi nula. Hoy, por la mañana salio de un encierro de cuarto que tuvo durante todo el domingo, su cuarto huele a miados. Le cuesta trabajo caminar. Mi madre ha llorado ayer. Hoy también.
Transcribo su idea:
(…) Trataré ante todo de definir mi tema. Exactitud quiere decir para mí sobre todo tres cosas:
1) un diseño de la obra bien definido y bien calculado;
2) la evocación de imágenes nítidas, incisivas, memorables; en italiano
tenemos un adjetivo que no existe en inglés, “icástico”, del griego Ekiautikós;
3) un lenguaje lo más preciso posible como léxico y como expresión de los matices del pensamiento y de la imaginación.
¿Por qué siento la necesidad de defender valores que a muchos parecerán obvios? Creo que mi primer impulso obedece a que padezco de una hipersensibilidad o alergia: tengo la impresión de que el lenguaje se usa siempre de manera aproximativa; casual, negligente, y eso me causa un disgusto intolerable. No se vaya a creer que esta reacción corresponde a una intolerancia hacia el prójimo: lo que más me molesta es oírme hablar. Por eso traro de hablarlo menos posible, y si prefiero escribir es porque escribiendo puedo corregir cada frase tantas veces comos sea necesario para llegar, no digo a estar satisfecho de mis palabras, pero por loe menos a eliminar las razones de insatisfacción que soy capaz de percibir. La literatura –quiero decir, la literatura que responda a estas exigencias- es la Tierra Prometida en donde el lenguaje llega a ser lo que realmente debería ser.
A veces tengo la impresión de que una epidermia pestilencial azota a la humanidad en la facultad que más la caracteriza, es decir, en el uso de la palabra, una peste del lenguaje que se manifiesta como pérdida de fuerza cognoscitiva y de inmediatez, como automatismo que tiende a nivelar la expresión en sus formas más genéricas, anónimas, abstractas, a diluir los significados, a limar las puntas expresivas, a apagar cualquier chispa que brote del encuentro de las palabras con nuevas circunstancias.
No me interesa aquí preguntarme si los orígenes de esta epidermia están en la política, en la ideología, en la uniformidad burocráticas, en la homogenización de los mass-media, en la difusión escolar de la cultura media. Lo que me interesa son las posibilidades de salud. La literatura 8 y quizá sólo la literatura) puede crear anticuerpos que contrarresten la expansión de la peste del lenguaje.
Es revalorar a la palabra dándole su peso exacto sin restarle la posibilidad de la expansión, pero sin regalar la oportunidad de la brevedad. En ambos casos, siempre con una profundidad.
En un rato veré a Mario Bellatin. Por la tarde s presentará el Nº 6 de la revista Revuelta, motivo por el cual, está aquí Bellatin.Ayer, mi tía-abuela, Andrea lleva por nombre, entró en una etapa non grata para nadie. Jamás deseada, pero quizá, a veces inevitable. Siempre ha tenido problemas de circulación, ahora, al parecer ha afectado la oxigenación al cerebro, dicen puede tener coágulos, que provocan una memoria escasa, casi nula. Hoy, por la mañana salio de un encierro de cuarto que tuvo durante todo el domingo, su cuarto huele a miados. Le cuesta trabajo caminar. Mi madre ha llorado ayer. Hoy también.
¡Fuera Montiel Bonilla, Fuera!
La quinta columna (Diario Cambio 12/03/07)
Mario Alberto Mejía
El Mediocre (Homenaje Poblano a José Ingenieros). Carece de la grandeza (no podía ser de otra manera, ya que es físicamente imposible), pero tiene la insidiosa persistencia cancerígena de la mediocridad.
Por eso.
La permanencia en el cargo de secretario de cultura de Alejandro Montiel Bonilla no sólo es un agravio para la comunidad académica y cultural de Puebla, sino también para la del País, porque su patética mala fama ha trascendido las fronteras del estado: su mediocre personalidad es, en demérito de los poblanos, conocida por las autoridades del CONACULTA y por los titulares de las dependencias culturales de los estados que convivieron con él en las reuniones nacionales de cultura. No hay funcionario cultural, federal, estatal o municipal, que tome en serio a Montiel. Vamos, ni sus subordinados, ni los miembros de su equipo de servidumbre. Tan pronto escuchan su nombre surgen la burlas, los chistes y los comentarios mordaces sobre sus mentiras y disparates, y sobre ciertos hábitos y costumbres de su vida sexual de oficina que, gracias a su propia torpeza, es tan pública como el diario oficial. Estos meses han servido para concluir que, en un sentido estrictamente laboral, es técnicamente insostenible su permanencia en el gabinete, por su falta de competencias laborales para desempeñar el cargo: hoy en día la secretaría de cultura sólo existe en el primer cuadro de la ciudad de Puebla. Por ejemplo, es un escándalo que la Dirección de Cultura del ayuntamiento de Tehuacan sea capaz de organizar un festival de mayor calidad que el FIP de la Secretaria de Cultura del gobierno del estado. Sin embargo, hay otra dimensión del asunto: su permanencia en la primera oficina de la dependencia cultural no sólo es una afrenta para la historia cultural de Puebla, también es peligrosa electoralmente para el PRI. Recordemos que con la política cultural del estado sucedía lo que, en otro tiempo, pasaba con la política exterior de México: era el espacio natural de la inteligencia, de la ilustración, del cultivo de lo mejor de las tradiciones políticas y culturales. Para tener idea de la magnitud del deterioro de la política cultural del gobierno simplemente hay que evocar los nombres de algunos secretarios de Cultura de Puebla (Palou Pérez, Castro Morales, Azar Barbar, Palou García) y compararlos con el de Montiel Bonilla. La perspectiva que surgirá de este ejercicio será una referencia para entender el desastre cultural que vive Puebla en un año electoral. Es innegable que la presencia de Montiel en el gobierno restará votos al PRI en una elección crucial. Veamos: si en la secretaría de Cultura hay 600 trabajadores y cada uno de ellos pertenece a un núcleo familiar que en promedio cuenta con 5 elementos, tenemos entonces 3 mil personas. Si de estas el 10 por ciento son menores de edad nos quedan 2 mil 700 potenciales electores. Conservadoramente, dupliquemos la cifra agregando conocidos y amigos de la familia: 5400 electores. A este número, sumemos a los miembros de la comunidad artística y cultural, la fuente periodística, los académicos, los universitarios y los ciudadanos que alguna vez han leído alguna de las centenas de notas periodísticas que han informado y/o comentado los errores y torpezas del señor Montiel. ¿Cuál sería la cifra que obtendríamos? Pensemos en 5 mil que sumados a los anteriores nos darían, entonces, diez mil votos. ¿Estará dispuesto el PRI a perder 10 mil votos que podrían definir más de una diputación en las próximas elecciones sólo por mantener en el cargo de secretario de Cultura a un inepto que ni siquiera paga sus cuotas al partido? Sin duda, amplios sectores sociales con cierto nivel de educación y de influencia en la vida social y cultural de Puebla dejarán de votar por el PRI si Montiel permanece en el cargo. Porque, simplemente, Montiel no pertenece a ese sector. Es un advenedizo sin liderazgo ni influencia alguna en el mundo cultural, al que, muy lejos de servirlo, ha ofendido con sus recurrentes actos de altanería, vulgaridad e ignorancia. Montiel es ahora un hombre sitiado que apuesta a la falta de memoria del público, que confía en que sus muchos errores y descuidos se olvidarán de repente, que espera, reza en la iglesia de Xonaca, porque el gobernador deje de preguntarle sobre ciertos asuntos sobre los cuales simplemente no tiene respuestas satisfactorias. Es un cripto-secretario que se esconde de la prensa, de los ciudadanos e incluso de su estructura formal de trabajo, ya que a él sólo acceden sus íntimos. Montiel ha dejado de asistir a actos públicos y prácticamente ha desaparecido de los diarios locales y de la vida cultural de Puebla: no asiste a nada, no organiza nada, no participa en nada. Ha optado por la “estrategia” de la invisibilidad y de la inactividad. Sencillamente, no hace algo. Es un vacío institucional que otros están ocupando ya. Montiel deja pasar los días sumido en un estado de postración mental que, ante los pocos que hablan con él, trata de disfrazar de gran seguridad en sus acciones y hasta de entusiasmo ante el futuro. Pero no. La verdad es que está paralizado por el temor de perder el dinero que ahora tiene. Han pasado ya tres meses del 2007 y no ha presentado ante la opinión pública sus proyectos para este año.
Tampoco ha hecho un balance del (catastrófico) 2006. Durante este breve 2007 prácticamente ha metido la pata cada vez que sale ante el público, tal vez por eso ha optado por el ocultamiento. He aquí una incompleta lista de sus recientes incapacidades, errores y negligencias: La vergonzosa comparecencia ante el congreso del estado en la que no pudo contestar las preguntas de los diputados. El enredo de corretiza y pastelazo de los seis libros que supuestamente publicó en el 2006 El criminal abandono en que se encuentran los libros de biblioteca Tolá de Habich, arrumbados en una bodega húmeda en cajas de huevo. El desprecio étnico, el racismo pues, que le llevó a presentar el polémico y carísimo libro La Pirámide de Cholula en el Museo Amparo, en donde por cierto ya solicitó empleo por si las dudas, y no en Cholula, como debía ser. La delictuosa cesión de los derechos editoriales de los libros Las Calles de Puebla a una empresa privada El desmantelamiento de la sala Erasto Cortés y el ataque a su obra que ha sido almacenada en las temibles cajas de huevo que utiliza Montiel para perpetrar sus delitos culturales. La amañada y tramposa asignación de las becas del FOESCAP a sus cuates y proveedores. Si algo hay que admirar del lastimero secretario de cultura que padecemos es su inagotable capacidad para el ridículo, para la exhibición de sus penosas limitaciones educativas e intelectuales. No hay que olvidar que su único libro publicado fue revisado y corregido exhaustivamente por un hombre talentoso cuya amistad, por cierto, ha traicionado vilmente. Porque Montiel no es más que un lumpen perfumadito y adinerado con graves problemas de incontinencia verbal. Un mitomaníaco sentado en una silla que no le corresponde. No hay que olvidar que Montiel sólo es un pícaro al que valiéndole madres todo se fue de mochila a Europa al reventón lumpen: Portugal (¿?); Madrid y París (edificios miserables de promiscuos apartamentos sin servicios). No hay que olvidar que sólo es un ambicioso sin escrúpulos y sin luces que, a su regreso del viajecito de desmadres y excesos, se inventó una estancia académica plena de condecoraciones, honores y nobles torres medievales rescatadas de la herrumbre del tiempo, pensando, como todavía hoy lo hace, que los poblanos son ignorantes. Pero, como dijo el otro clásico: ¡Qué viva el mole de guajolote!
+++Un Mail Ad Hoc. Un lector nos envió las siguientes líneas. “Dicen las malas lenguas que nuestro talentosísimo subsecretario de Cultura, Gerardo Ramos Brito, anda por las Europas. Que desde las Galias dirige el cascarón de Secretaría en Puebla. Vaya, es de entender que el pobre Gèrar debe estar hartísimo de las decisiones del secretario Alexander Von Montiel Bonilla, y por eso se va a dar sus paseítos por las Europas. Pero la pregunta es: ¿A costa de quién? De nosotros? ¿Del erario? ¿O es que sus cuadritos dan pa`tanto?“También dicen que Ramos Brito va a asumir en unos días la Secretaría que deja Montiel, pero que ya les dijo que se esperen, que mientras anda muy quitado de la pena y que no lo estén chingando. Que les da el sí hasta que vuelva y hasta que se le hinchen...”
Mario Alberto Mejía
El Mediocre (Homenaje Poblano a José Ingenieros). Carece de la grandeza (no podía ser de otra manera, ya que es físicamente imposible), pero tiene la insidiosa persistencia cancerígena de la mediocridad.
Por eso.
La permanencia en el cargo de secretario de cultura de Alejandro Montiel Bonilla no sólo es un agravio para la comunidad académica y cultural de Puebla, sino también para la del País, porque su patética mala fama ha trascendido las fronteras del estado: su mediocre personalidad es, en demérito de los poblanos, conocida por las autoridades del CONACULTA y por los titulares de las dependencias culturales de los estados que convivieron con él en las reuniones nacionales de cultura. No hay funcionario cultural, federal, estatal o municipal, que tome en serio a Montiel. Vamos, ni sus subordinados, ni los miembros de su equipo de servidumbre. Tan pronto escuchan su nombre surgen la burlas, los chistes y los comentarios mordaces sobre sus mentiras y disparates, y sobre ciertos hábitos y costumbres de su vida sexual de oficina que, gracias a su propia torpeza, es tan pública como el diario oficial. Estos meses han servido para concluir que, en un sentido estrictamente laboral, es técnicamente insostenible su permanencia en el gabinete, por su falta de competencias laborales para desempeñar el cargo: hoy en día la secretaría de cultura sólo existe en el primer cuadro de la ciudad de Puebla. Por ejemplo, es un escándalo que la Dirección de Cultura del ayuntamiento de Tehuacan sea capaz de organizar un festival de mayor calidad que el FIP de la Secretaria de Cultura del gobierno del estado. Sin embargo, hay otra dimensión del asunto: su permanencia en la primera oficina de la dependencia cultural no sólo es una afrenta para la historia cultural de Puebla, también es peligrosa electoralmente para el PRI. Recordemos que con la política cultural del estado sucedía lo que, en otro tiempo, pasaba con la política exterior de México: era el espacio natural de la inteligencia, de la ilustración, del cultivo de lo mejor de las tradiciones políticas y culturales. Para tener idea de la magnitud del deterioro de la política cultural del gobierno simplemente hay que evocar los nombres de algunos secretarios de Cultura de Puebla (Palou Pérez, Castro Morales, Azar Barbar, Palou García) y compararlos con el de Montiel Bonilla. La perspectiva que surgirá de este ejercicio será una referencia para entender el desastre cultural que vive Puebla en un año electoral. Es innegable que la presencia de Montiel en el gobierno restará votos al PRI en una elección crucial. Veamos: si en la secretaría de Cultura hay 600 trabajadores y cada uno de ellos pertenece a un núcleo familiar que en promedio cuenta con 5 elementos, tenemos entonces 3 mil personas. Si de estas el 10 por ciento son menores de edad nos quedan 2 mil 700 potenciales electores. Conservadoramente, dupliquemos la cifra agregando conocidos y amigos de la familia: 5400 electores. A este número, sumemos a los miembros de la comunidad artística y cultural, la fuente periodística, los académicos, los universitarios y los ciudadanos que alguna vez han leído alguna de las centenas de notas periodísticas que han informado y/o comentado los errores y torpezas del señor Montiel. ¿Cuál sería la cifra que obtendríamos? Pensemos en 5 mil que sumados a los anteriores nos darían, entonces, diez mil votos. ¿Estará dispuesto el PRI a perder 10 mil votos que podrían definir más de una diputación en las próximas elecciones sólo por mantener en el cargo de secretario de Cultura a un inepto que ni siquiera paga sus cuotas al partido? Sin duda, amplios sectores sociales con cierto nivel de educación y de influencia en la vida social y cultural de Puebla dejarán de votar por el PRI si Montiel permanece en el cargo. Porque, simplemente, Montiel no pertenece a ese sector. Es un advenedizo sin liderazgo ni influencia alguna en el mundo cultural, al que, muy lejos de servirlo, ha ofendido con sus recurrentes actos de altanería, vulgaridad e ignorancia. Montiel es ahora un hombre sitiado que apuesta a la falta de memoria del público, que confía en que sus muchos errores y descuidos se olvidarán de repente, que espera, reza en la iglesia de Xonaca, porque el gobernador deje de preguntarle sobre ciertos asuntos sobre los cuales simplemente no tiene respuestas satisfactorias. Es un cripto-secretario que se esconde de la prensa, de los ciudadanos e incluso de su estructura formal de trabajo, ya que a él sólo acceden sus íntimos. Montiel ha dejado de asistir a actos públicos y prácticamente ha desaparecido de los diarios locales y de la vida cultural de Puebla: no asiste a nada, no organiza nada, no participa en nada. Ha optado por la “estrategia” de la invisibilidad y de la inactividad. Sencillamente, no hace algo. Es un vacío institucional que otros están ocupando ya. Montiel deja pasar los días sumido en un estado de postración mental que, ante los pocos que hablan con él, trata de disfrazar de gran seguridad en sus acciones y hasta de entusiasmo ante el futuro. Pero no. La verdad es que está paralizado por el temor de perder el dinero que ahora tiene. Han pasado ya tres meses del 2007 y no ha presentado ante la opinión pública sus proyectos para este año.
Tampoco ha hecho un balance del (catastrófico) 2006. Durante este breve 2007 prácticamente ha metido la pata cada vez que sale ante el público, tal vez por eso ha optado por el ocultamiento. He aquí una incompleta lista de sus recientes incapacidades, errores y negligencias: La vergonzosa comparecencia ante el congreso del estado en la que no pudo contestar las preguntas de los diputados. El enredo de corretiza y pastelazo de los seis libros que supuestamente publicó en el 2006 El criminal abandono en que se encuentran los libros de biblioteca Tolá de Habich, arrumbados en una bodega húmeda en cajas de huevo. El desprecio étnico, el racismo pues, que le llevó a presentar el polémico y carísimo libro La Pirámide de Cholula en el Museo Amparo, en donde por cierto ya solicitó empleo por si las dudas, y no en Cholula, como debía ser. La delictuosa cesión de los derechos editoriales de los libros Las Calles de Puebla a una empresa privada El desmantelamiento de la sala Erasto Cortés y el ataque a su obra que ha sido almacenada en las temibles cajas de huevo que utiliza Montiel para perpetrar sus delitos culturales. La amañada y tramposa asignación de las becas del FOESCAP a sus cuates y proveedores. Si algo hay que admirar del lastimero secretario de cultura que padecemos es su inagotable capacidad para el ridículo, para la exhibición de sus penosas limitaciones educativas e intelectuales. No hay que olvidar que su único libro publicado fue revisado y corregido exhaustivamente por un hombre talentoso cuya amistad, por cierto, ha traicionado vilmente. Porque Montiel no es más que un lumpen perfumadito y adinerado con graves problemas de incontinencia verbal. Un mitomaníaco sentado en una silla que no le corresponde. No hay que olvidar que Montiel sólo es un pícaro al que valiéndole madres todo se fue de mochila a Europa al reventón lumpen: Portugal (¿?); Madrid y París (edificios miserables de promiscuos apartamentos sin servicios). No hay que olvidar que sólo es un ambicioso sin escrúpulos y sin luces que, a su regreso del viajecito de desmadres y excesos, se inventó una estancia académica plena de condecoraciones, honores y nobles torres medievales rescatadas de la herrumbre del tiempo, pensando, como todavía hoy lo hace, que los poblanos son ignorantes. Pero, como dijo el otro clásico: ¡Qué viva el mole de guajolote!
+++Un Mail Ad Hoc. Un lector nos envió las siguientes líneas. “Dicen las malas lenguas que nuestro talentosísimo subsecretario de Cultura, Gerardo Ramos Brito, anda por las Europas. Que desde las Galias dirige el cascarón de Secretaría en Puebla. Vaya, es de entender que el pobre Gèrar debe estar hartísimo de las decisiones del secretario Alexander Von Montiel Bonilla, y por eso se va a dar sus paseítos por las Europas. Pero la pregunta es: ¿A costa de quién? De nosotros? ¿Del erario? ¿O es que sus cuadritos dan pa`tanto?“También dicen que Ramos Brito va a asumir en unos días la Secretaría que deja Montiel, pero que ya les dijo que se esperen, que mientras anda muy quitado de la pena y que no lo estén chingando. Que les da el sí hasta que vuelva y hasta que se le hinchen...”
domingo, marzo 11, 2007
Introspección XXXVI.
Veinte páginas las dedicadas por Calvino para hablar de la Rapidez. Ejemplos demasiados, extensión la normal, información bastante, pero las leí en un santiamén. Parece que leí la mitad de páginas. Cuando menos lo vi, ya había terminado de leer.
Asistí pues al ejemplo puesto en práctica.
Aquí algo de lo dicho por Italo:
(…) El siglo de la motorización ha impuesto la velocidad como un valor mensurable, cuyos records marcan la historia del progreso de las máquinas y de los hombres. Pero la velocidad mental nos e puede medir y no permite confrontaciones o competiciones, ni puede disponerlos propios resultados en una perspectiva histórica. La velocidad mental vale por sí misma, por el placer que provoca en quien es sensible a este placer, no por utilidad prácticas que de ella se pueda obtener. Un razonamiento veloz no es necesariamente mejor que un razonamiento ponderado, todo lo contrario; pero comunica algo especial que reside justamente en su rapidez.
Cada uno de los valores que escojo como tema de mis conferencias, lo he dicho al principio, no pretende excluir el valor contrario: así como en mi elogio de la levedad estaba implícito mi respeto por el peso, así esta apología de la rapidez no pretender negar los placeres de la dilación. La literatura ha elaborado varias técnicas para retardar el curso del tiempo; he recordado ya la iteración; me referiré ahora a la digresión.
En la vida práctica el tiempo es una riqueza de la somos avaros; en literatura, el tiempo es una riqueza de la que se dispone con comodidad y distanciamiento: no se trata de llegar ante a una meta establecida: al contrario, la economía de tiempo es algo bueno porque cuanto más tiempo economicemos, más tiempo podremos perder. Rapidez de estilo y de pensamiento quiere decir sobre todo agilidad, movilidad, desenvoltura; cualidades todas que se avienen con una escritura dispuesta a las divagaciones, a saltar a de un argumento a otro, a perder el hilo cien veces y a encontrarlo al cabo de cien vericuetos.
Vaya que la vida fue rápida con él. Jamás llegó a dar las conferencias. Las conocemos porque quedaron escritas.
Y tiene razón. La vida es rápida. Un día estaba besando a una mujer de cuerpo pecaminoso y al otro día me estaba diciendo: ya me aburrí de nosotros.
En un rato leeré en qué consiste la Exactitud.
Asistí pues al ejemplo puesto en práctica.
Aquí algo de lo dicho por Italo:
(…) El siglo de la motorización ha impuesto la velocidad como un valor mensurable, cuyos records marcan la historia del progreso de las máquinas y de los hombres. Pero la velocidad mental nos e puede medir y no permite confrontaciones o competiciones, ni puede disponerlos propios resultados en una perspectiva histórica. La velocidad mental vale por sí misma, por el placer que provoca en quien es sensible a este placer, no por utilidad prácticas que de ella se pueda obtener. Un razonamiento veloz no es necesariamente mejor que un razonamiento ponderado, todo lo contrario; pero comunica algo especial que reside justamente en su rapidez.
Cada uno de los valores que escojo como tema de mis conferencias, lo he dicho al principio, no pretende excluir el valor contrario: así como en mi elogio de la levedad estaba implícito mi respeto por el peso, así esta apología de la rapidez no pretender negar los placeres de la dilación. La literatura ha elaborado varias técnicas para retardar el curso del tiempo; he recordado ya la iteración; me referiré ahora a la digresión.
En la vida práctica el tiempo es una riqueza de la somos avaros; en literatura, el tiempo es una riqueza de la que se dispone con comodidad y distanciamiento: no se trata de llegar ante a una meta establecida: al contrario, la economía de tiempo es algo bueno porque cuanto más tiempo economicemos, más tiempo podremos perder. Rapidez de estilo y de pensamiento quiere decir sobre todo agilidad, movilidad, desenvoltura; cualidades todas que se avienen con una escritura dispuesta a las divagaciones, a saltar a de un argumento a otro, a perder el hilo cien veces y a encontrarlo al cabo de cien vericuetos.
Vaya que la vida fue rápida con él. Jamás llegó a dar las conferencias. Las conocemos porque quedaron escritas.
Y tiene razón. La vida es rápida. Un día estaba besando a una mujer de cuerpo pecaminoso y al otro día me estaba diciendo: ya me aburrí de nosotros.
En un rato leeré en qué consiste la Exactitud.
Introspección XXXV.
Hoy por la tarde, después de ver por la televisión a Atlantis, ídolo de los niños (antes de los técnicos, ahora de los rudos), pelear en la catedral de la Lucha Libre: Arena Coliseo, empecé con Italo Calvino y sus Seis propuestas para el próximo milenio.
He leído la propuesta primera: Levedad.
Levedad sobre el Peso. Ambos ubicados en el poder de la palabra. La idea es no abandonar la profundidad en el texto, pero sí hacerlo más ágil, menos pesado para el lector. Mientras más breve, conciso y directo, mejor. Esto no implica la extensión, no quiere decir que una obra de 600 páginas sea pesada o una de 150 sea breve. Es la forma, la estructura y la carga que se le den a las palabras en esas 150 ó 600 páginas.
Al menos es mi primera interpretación. Nunca definitiva, imposible.
No existe lo definitivo. Al menos no creo en ello.
Un ejemplo claro de la Levedad, dice Calvino está en La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera, dixit:
(…) Es difícil para un novelista representar su idea de la levedad con ejemplos tomados de la vida contemporánea si no se la convierte en el objeto inalcanzable de una quete sin fin. Es lo que ha hecho con evidencia e inmediatez Milan Kundera. Su novela La insoportable levedad del ser es en realidad una amarga constatación de la Ineluctable Pesadez del Vivir: no sólo de la condición de opresión desesperada y all-pervading que ha tocado en suerte a su desventurado país, sino de una condición humana que nos es común, auque nosotros seamos infinitamente más afortunados. El peso de vivir para Kundera está en toda forma de constricción: la tupida red de constricciones públicas y privadas que termina por envolver toda existencia con nudos cada vez más apretados. Su novela nos demuestra cómo en la vida todo lo que elegimos y apreciamos por su levedad no tarda en revelar su propio peso insostenible. Quizá sólo la vivacidad y la movilidad de la inteligencia escapan a esa condena: virtudes que distinguen a esa novela, que pertenecen a un universo distinto del universo del vivir.
He leído la propuesta primera: Levedad.
Levedad sobre el Peso. Ambos ubicados en el poder de la palabra. La idea es no abandonar la profundidad en el texto, pero sí hacerlo más ágil, menos pesado para el lector. Mientras más breve, conciso y directo, mejor. Esto no implica la extensión, no quiere decir que una obra de 600 páginas sea pesada o una de 150 sea breve. Es la forma, la estructura y la carga que se le den a las palabras en esas 150 ó 600 páginas.
Al menos es mi primera interpretación. Nunca definitiva, imposible.
No existe lo definitivo. Al menos no creo en ello.
Un ejemplo claro de la Levedad, dice Calvino está en La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera, dixit:
(…) Es difícil para un novelista representar su idea de la levedad con ejemplos tomados de la vida contemporánea si no se la convierte en el objeto inalcanzable de una quete sin fin. Es lo que ha hecho con evidencia e inmediatez Milan Kundera. Su novela La insoportable levedad del ser es en realidad una amarga constatación de la Ineluctable Pesadez del Vivir: no sólo de la condición de opresión desesperada y all-pervading que ha tocado en suerte a su desventurado país, sino de una condición humana que nos es común, auque nosotros seamos infinitamente más afortunados. El peso de vivir para Kundera está en toda forma de constricción: la tupida red de constricciones públicas y privadas que termina por envolver toda existencia con nudos cada vez más apretados. Su novela nos demuestra cómo en la vida todo lo que elegimos y apreciamos por su levedad no tarda en revelar su propio peso insostenible. Quizá sólo la vivacidad y la movilidad de la inteligencia escapan a esa condena: virtudes que distinguen a esa novela, que pertenecen a un universo distinto del universo del vivir.
1) Un aligeramiento del lenguaje mediante el cual los significados son canalizados por un tejido verbal como sin peso, hasta adquirir la misma consistencia enrarecida;
2) El relato de un razonamiento o de un proceso psicológico en el que obran elementos sutiles e imperceptibles, o una descripción que comporte un alto grado de abstracción y
3) Una imagen figurada de levedad que cobre un valor emblemático, como en el cuento de Boccaccio, Cavalcanti saltando con sus delgadas piernas por encima de la losa sepulcral (…)
En un rato continuare con la Rapidez.
sábado, marzo 10, 2007
Introspección XXXIV.
Tal y como me lo propuse, la madrugada de hoy, sábado, termine Los Detectives Salvajes (Anagrama, 1998). Es una novela por demás redonda. Tiene diversas formas de leerse. La primera es de forma normal, tal y como va el texto. La segunda sugiere leer la parte I: Mexicanos perdidos en México (1975) y la parte III: Los desiertos de Sonora (1976), para luego continuar con la parte II: Los Detectives Salvajes (1976-1996). La tercera opción es leer primero la parte II para seguir leyendo la parte I Y III. Léase como se lea. No pierde uno el sentido y entiende la obra tal cual.
Existen dos tramas: la primera es la búsqueda de una poeta ubicada con los Estridentistas: Cesárea Tinajero, y la otra es la búsqueda del paradero o de la existencia de Arturo Belano.
Bolaño ironiza con el grupo al que perteneció: Los Infrarrealistas, nacidos en los años de 1976. Y dicen aún con vida.
Pero también como dice mi amigo Juan Gerardo Sampedro, es un libro que de una u otra forma plasma la vida cultural del México de finales de los 70, los 80 y finales quizás de los 90.
Una novela que también creo suponer Bolaño hace como divertimento personal, como testimonio. Pero de la misma forma como una crítica a todo aquel que intenta hacer novela policíaca o detectivesca en México o Latinoamérica. Como en Latinoamérica está bien claro que nuestras policías y demás autoridades son y serán corruptas, que nunca atrapan al culpable sino al inocente, entonces es difícil encontrar la profesión de detective y si la hay, seguro caerá en manos de la corrupción. Entonces, Bolaño, inventa una situación y a falta de policías, manda a los escritores a investigar. Un escritor sería lo más cercano a un detective, ambos en formas distintas tienen un vaso comunicante: son investigadores.
Los Detectives Salvajes es una obra picaresca, ágil y profunda. Atrapa al lector en el primer instante. De la misma forma que logra que el lector se vuelva protagonista de la novela, sufra, opine y se deprima con la vida de Belano. Se interese y se adentre en la búsqueda de Cesárea que termina trágicamente. Y quiera ser entrevistado para opinar sobre Arturo Belano.
Una novela que debe ser leída por todos.
Hubo momentos en que me sentí Belano. También lo llegué a envidiar por ser como era. Quise ser él. Me espantó saber que tomaba pastillas para los riñones y otras enfermedades, no tuve remedio, me identifique. Es mi probable, futuro, no el de la grandeza literaria, sí el de tomar pastillas.
Y sin embargo, nada cambio. Sigo tomando Coca-cola.
Existen dos tramas: la primera es la búsqueda de una poeta ubicada con los Estridentistas: Cesárea Tinajero, y la otra es la búsqueda del paradero o de la existencia de Arturo Belano.
Bolaño ironiza con el grupo al que perteneció: Los Infrarrealistas, nacidos en los años de 1976. Y dicen aún con vida.
Pero también como dice mi amigo Juan Gerardo Sampedro, es un libro que de una u otra forma plasma la vida cultural del México de finales de los 70, los 80 y finales quizás de los 90.
Una novela que también creo suponer Bolaño hace como divertimento personal, como testimonio. Pero de la misma forma como una crítica a todo aquel que intenta hacer novela policíaca o detectivesca en México o Latinoamérica. Como en Latinoamérica está bien claro que nuestras policías y demás autoridades son y serán corruptas, que nunca atrapan al culpable sino al inocente, entonces es difícil encontrar la profesión de detective y si la hay, seguro caerá en manos de la corrupción. Entonces, Bolaño, inventa una situación y a falta de policías, manda a los escritores a investigar. Un escritor sería lo más cercano a un detective, ambos en formas distintas tienen un vaso comunicante: son investigadores.
Los Detectives Salvajes es una obra picaresca, ágil y profunda. Atrapa al lector en el primer instante. De la misma forma que logra que el lector se vuelva protagonista de la novela, sufra, opine y se deprima con la vida de Belano. Se interese y se adentre en la búsqueda de Cesárea que termina trágicamente. Y quiera ser entrevistado para opinar sobre Arturo Belano.
Una novela que debe ser leída por todos.
Hubo momentos en que me sentí Belano. También lo llegué a envidiar por ser como era. Quise ser él. Me espantó saber que tomaba pastillas para los riñones y otras enfermedades, no tuve remedio, me identifique. Es mi probable, futuro, no el de la grandeza literaria, sí el de tomar pastillas.
Y sin embargo, nada cambio. Sigo tomando Coca-cola.
Introspección XXXIII.
Por dónde empezar un texto que no sabe cómo y por dónde ir, quizá por una idea, aunque sea absurda. Dicen que las grandes cosas son producto de pensar idioteces. Pero, quizá, lo más viable sea no pensar en nada. Liberarme de toda presión.
En un rato, espero poder terminar por fin Los Detectives Salvajes del entrañable y hoy occiso Roberto Bolaño. Una novela que me duró mucho, pero sin duda la he disfrutado enormemente. Estoy convencido que es un libro ya icono de de la literatura latinoamericana.
Este domingo, saldrá mi segunda columna en el suplemento cultural: Laberinto del Diario Milenio-El Portal de Veracruz. En ella concluyo con el libro de Nabokov: Curso de Literatura Europea (Ediciones B, 1987) y también hablo de Leer y Escribir (Debate, 2002) de V. S. Naipaul, ambos libros, estoy convencido son aptos para obtener un acercamiento a la literatura, ya que ambos, abracan las dos perspectivas: lectura y escritura.
Mañana comienzo con Italo Calvino y su libro Seis propuestas para el próximo milenio (Siruela, 1998). Un libro necesario para comprender el Manifiesto del Crack y para tener un respaldo más de análisis de la literatura de nuestros tiempos.
A medio día, me acordé de su nombre. Corto y limpio.
Cirlot aún no llega, Bronwyn se resiste. Quiere ser igual de inalcanzable conmigo como lo fue para Juan Eduardo.
Todos tenemos una Bronwyn. Pero ya no se hará mejor ciclo poético que el de Cirlot.
Quisiera decirte que últimamente me robas el hambre y te conviertes en mis insomnios, pero no me atrevo, quizá es tu belleza o tu sonrisa cristalina, lo que me aleja. No merezco tanta belleza.
No se puede empezar un texto si no se sabe comenzar a vivir. Eso es la escritura. A veces algunos estamos destinados a escribir buscando algo sin saber qué y cómo. Es nuestra cárcel, producto de la timidez para afrontar la vida y atreverse al fracaso en pos de una victoria.
En un rato, espero poder terminar por fin Los Detectives Salvajes del entrañable y hoy occiso Roberto Bolaño. Una novela que me duró mucho, pero sin duda la he disfrutado enormemente. Estoy convencido que es un libro ya icono de de la literatura latinoamericana.
Este domingo, saldrá mi segunda columna en el suplemento cultural: Laberinto del Diario Milenio-El Portal de Veracruz. En ella concluyo con el libro de Nabokov: Curso de Literatura Europea (Ediciones B, 1987) y también hablo de Leer y Escribir (Debate, 2002) de V. S. Naipaul, ambos libros, estoy convencido son aptos para obtener un acercamiento a la literatura, ya que ambos, abracan las dos perspectivas: lectura y escritura.
Mañana comienzo con Italo Calvino y su libro Seis propuestas para el próximo milenio (Siruela, 1998). Un libro necesario para comprender el Manifiesto del Crack y para tener un respaldo más de análisis de la literatura de nuestros tiempos.
A medio día, me acordé de su nombre. Corto y limpio.
Cirlot aún no llega, Bronwyn se resiste. Quiere ser igual de inalcanzable conmigo como lo fue para Juan Eduardo.
Todos tenemos una Bronwyn. Pero ya no se hará mejor ciclo poético que el de Cirlot.
Quisiera decirte que últimamente me robas el hambre y te conviertes en mis insomnios, pero no me atrevo, quizá es tu belleza o tu sonrisa cristalina, lo que me aleja. No merezco tanta belleza.
No se puede empezar un texto si no se sabe comenzar a vivir. Eso es la escritura. A veces algunos estamos destinados a escribir buscando algo sin saber qué y cómo. Es nuestra cárcel, producto de la timidez para afrontar la vida y atreverse al fracaso en pos de una victoria.
jueves, marzo 08, 2007
Sampedro habla del Muse Erasto Cortés
Paisajes de la Memoria (Diario Milenio 08/03/07)
Juan Gerardo Sampedro
El museo Erasto Cortés, en el abandono
Insisto que me sigue preocupando lo que ocurre con esta pésima administración de la cultura de Puebla. Luego de haber dejado constancia aquí mismo de la situación en la que se halla la Biblioteca Tola de Habich, abandonada en cajas de cartón en el Museo San Pedro, me he dado cuenta apenas que la Sala Permanente destinada al grabador poblano Erasto Cortés Juárez, en el museo que lleva su nombre, ha sido retirada y almacenada muy probablemente también en cajas de cartón. Ése es el desprecio que por la cultura continúa manifestando el secretario de cultura Alejandro Montiel, el hombre sin ideas ni proyectos. E insisto: en poco tiempo el señor secretario acabará con todo, si es que alguien no hace algo para evitarlo. Aún hay tiempo.
Basta entrar al Museo Erasto Cortés, ubicado en la 7 Oriente, para darse cuenta del terrible abandono en el que se encuentra. Y si el lector lo prefiere verificar, vaya a ver los muebles viejos amontonados al fondo, el polvo y los carteles desperdigados.
La sala Fabián y Fuero ahora tiene otro nombre y funciona como bodega y almacén de basura.
El día de ayer, un amigo reportero de un diario nacional me pidió que lo llevara al Museo Erasto Cortés. No voy a extenderme para nada en los comentarios que él hizo cuando se dio cuenta de que ya no está la sala permanente, pero voy a explicarles, queridos lectores, lo que no pude explicarle a él:
Resulta que hace aproximadamente un poco más de un año estuvo en Puebla Marisol Cortés Vázquez, hija de Jaime Erasto Cortés, y se dio cuenta de las condiciones en las que se halla actualmente el museo. Desde su inauguración en el 2000, cada año se llevaba a cabo una ceremonia de aniversario y a partir de 2005 éstas dejaron de efectuarse.
Poco después, el maestro Jaime Erasto Cortés se comunicó con el director del museo, el maestro César Gordillo, quien le comunicó que la sala permanente sería reubicada en donde ahora se encuentra la dirección. Sin embargo, nunca jamás se tomó la molestia de hablar con el maestro Jaime Erasto. Es decir: César Gordillo, director, ordenó que la sala permanente desapareciera por instrucciones del hombre sin ideas ni cultura, el secretario Alejandro Montiel. Y desde entonces sólo le ha mentido al hijo del destacado e ilustre grabador.
Hace tiempo se trató de formar una especie de asociación de amigos del museo que estaría presidida por el pintor Francisco Toledo o por el propio Jaime Erasto Cortés. El proyecto ya no lo fue porque, al no cumplirse con un acuerdo de obligación legal que se marca por ley, y como la obra del maestro Erasto Cortés Juárez está en comodato en la Secretaría de Cultura, la familia ha pensado en retirarla lo antes posible al haber un incumplimiento para mantener la sala permanente y al no saber en dónde se encuentra la obra de Erasto Cortés que ahí estaba expuesta.
Es evidente que ni al secretario Montiel ni al director Gordillo les interesa el museo.
Esta nota la tiene ya el maestro Jaime Erasto Cortés sobre su escritorio. En manos ineptas, la obra de su padre peligra. Y mucho.
Juan Gerardo Sampedro
El museo Erasto Cortés, en el abandono
Insisto que me sigue preocupando lo que ocurre con esta pésima administración de la cultura de Puebla. Luego de haber dejado constancia aquí mismo de la situación en la que se halla la Biblioteca Tola de Habich, abandonada en cajas de cartón en el Museo San Pedro, me he dado cuenta apenas que la Sala Permanente destinada al grabador poblano Erasto Cortés Juárez, en el museo que lleva su nombre, ha sido retirada y almacenada muy probablemente también en cajas de cartón. Ése es el desprecio que por la cultura continúa manifestando el secretario de cultura Alejandro Montiel, el hombre sin ideas ni proyectos. E insisto: en poco tiempo el señor secretario acabará con todo, si es que alguien no hace algo para evitarlo. Aún hay tiempo.
Basta entrar al Museo Erasto Cortés, ubicado en la 7 Oriente, para darse cuenta del terrible abandono en el que se encuentra. Y si el lector lo prefiere verificar, vaya a ver los muebles viejos amontonados al fondo, el polvo y los carteles desperdigados.
La sala Fabián y Fuero ahora tiene otro nombre y funciona como bodega y almacén de basura.
El día de ayer, un amigo reportero de un diario nacional me pidió que lo llevara al Museo Erasto Cortés. No voy a extenderme para nada en los comentarios que él hizo cuando se dio cuenta de que ya no está la sala permanente, pero voy a explicarles, queridos lectores, lo que no pude explicarle a él:
Resulta que hace aproximadamente un poco más de un año estuvo en Puebla Marisol Cortés Vázquez, hija de Jaime Erasto Cortés, y se dio cuenta de las condiciones en las que se halla actualmente el museo. Desde su inauguración en el 2000, cada año se llevaba a cabo una ceremonia de aniversario y a partir de 2005 éstas dejaron de efectuarse.
Poco después, el maestro Jaime Erasto Cortés se comunicó con el director del museo, el maestro César Gordillo, quien le comunicó que la sala permanente sería reubicada en donde ahora se encuentra la dirección. Sin embargo, nunca jamás se tomó la molestia de hablar con el maestro Jaime Erasto. Es decir: César Gordillo, director, ordenó que la sala permanente desapareciera por instrucciones del hombre sin ideas ni cultura, el secretario Alejandro Montiel. Y desde entonces sólo le ha mentido al hijo del destacado e ilustre grabador.
Hace tiempo se trató de formar una especie de asociación de amigos del museo que estaría presidida por el pintor Francisco Toledo o por el propio Jaime Erasto Cortés. El proyecto ya no lo fue porque, al no cumplirse con un acuerdo de obligación legal que se marca por ley, y como la obra del maestro Erasto Cortés Juárez está en comodato en la Secretaría de Cultura, la familia ha pensado en retirarla lo antes posible al haber un incumplimiento para mantener la sala permanente y al no saber en dónde se encuentra la obra de Erasto Cortés que ahí estaba expuesta.
Es evidente que ni al secretario Montiel ni al director Gordillo les interesa el museo.
Esta nota la tiene ya el maestro Jaime Erasto Cortés sobre su escritorio. En manos ineptas, la obra de su padre peligra. Y mucho.
domingo, marzo 04, 2007
Dos noticias. Dos.
Éste que ves.
El anterior es el título de la más reciente novela del galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2003 por su novela Diablo Guardián: Xavier Velasco y que está publicada bajo el sello de la editorial Alfaguara.
En su cuarta de forros reza lo siguiente:
Ser niño es entender que el que lleva al infierno es un camino corto. Se llega sin saber, se escapa sin pensar y se vuelve sin querer.
El niño de esta historia se resiste a contarla. Antes que darle un sitio en su memoria, preferiría darle sepultura. Cuando menos lo espera, ya está inmerso en un juego trepidante que se le permite todo…menos dejar morir una historia. Se trata de salvarla, ese es el juego.
No es que la infancia sea en sí difícil, sino que sus fantasmas resultan invencibles y sus muros –horror- inexpugnables. En un proceso inverso al exorcismo, el autor se transforma en personaje, el autor se transforma en personaje, el retrato en fantasma y la cicatriz en tinta: “Se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable”.
Una novela que se antoja rica para todos aquellos que nos consideramos seguidores del fenómeno literario llamado Xavier Velasco.
La Revuelta y Montblanc.
La Revista Revuelta el pasado 1 de marzo del año que corre dio a conocer los resultados del Concurso Nacional de Creación Literaria Revuelta-Montblanc que se convocó en septiembre de 2006:
Los ganadores son:
En Poesía, Salvador Alejandro Lira Saucedo de Zacatecas, con Versos de Sal y Sangre. En Cuento, Pablo Piñero Stillmann de Huixquilucan, Estado de México, con El criadero. Y en Reseña crítica, Pascual Duarte de Orizaba, con Viaje a los límites del silencio.
Cabe recordar que este concurso estuvo abierto para premiar el trabajo hecho por jóvenes talentos literarios de entre 18 y 30 años.
El jurado estuvo compuesto por: Dr. Pedro Ángel Palou García, Mtro. Miguel Maldonado y Dr. Ignacio Padilla
La premiación tendrá lugar el 30 de mayo de 2007 en las instalaciones de la Universidad de las Américas Puebla. El premio consta de una pluma Montblanc, la publicación de los textos en la revista Revuelta así como los pagos de derecho de autor estipulados por la misma.
El anterior es el título de la más reciente novela del galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2003 por su novela Diablo Guardián: Xavier Velasco y que está publicada bajo el sello de la editorial Alfaguara.
En su cuarta de forros reza lo siguiente:
Ser niño es entender que el que lleva al infierno es un camino corto. Se llega sin saber, se escapa sin pensar y se vuelve sin querer.
El niño de esta historia se resiste a contarla. Antes que darle un sitio en su memoria, preferiría darle sepultura. Cuando menos lo espera, ya está inmerso en un juego trepidante que se le permite todo…menos dejar morir una historia. Se trata de salvarla, ese es el juego.
No es que la infancia sea en sí difícil, sino que sus fantasmas resultan invencibles y sus muros –horror- inexpugnables. En un proceso inverso al exorcismo, el autor se transforma en personaje, el autor se transforma en personaje, el retrato en fantasma y la cicatriz en tinta: “Se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable”.
Una novela que se antoja rica para todos aquellos que nos consideramos seguidores del fenómeno literario llamado Xavier Velasco.
La Revuelta y Montblanc.
La Revista Revuelta el pasado 1 de marzo del año que corre dio a conocer los resultados del Concurso Nacional de Creación Literaria Revuelta-Montblanc que se convocó en septiembre de 2006:
Los ganadores son:
En Poesía, Salvador Alejandro Lira Saucedo de Zacatecas, con Versos de Sal y Sangre. En Cuento, Pablo Piñero Stillmann de Huixquilucan, Estado de México, con El criadero. Y en Reseña crítica, Pascual Duarte de Orizaba, con Viaje a los límites del silencio.
Cabe recordar que este concurso estuvo abierto para premiar el trabajo hecho por jóvenes talentos literarios de entre 18 y 30 años.
El jurado estuvo compuesto por: Dr. Pedro Ángel Palou García, Mtro. Miguel Maldonado y Dr. Ignacio Padilla
La premiación tendrá lugar el 30 de mayo de 2007 en las instalaciones de la Universidad de las Américas Puebla. El premio consta de una pluma Montblanc, la publicación de los textos en la revista Revuelta así como los pagos de derecho de autor estipulados por la misma.
sábado, marzo 03, 2007
Introspección XXXII.
A Pedro Ángel Palou e Ignacio Padilla con mi cariño y admiración de siempre.
¡Qué autómata me he vuelto! Hoy vi a la luna enorme, grande, luna de octubre dijo mi madre y yo sólo opté por asentir. No me causo ninguna impresión. La luna sale porque así lo indica la naturaleza por la que caminamos. Alguien más romántico y poeta, ya hubiera hecho algo al respecto, yo sólo cambie mi vista para otro lado, buscando algo, no sé qué, quizá la escritura literaria que nunca tuve, aunque así lo haya creído; tal vez la poesía que según dicen que escribo, a pesar de que me estén mintiendo.
No basta desear, querer y estar convencido con el hecho de ser escritor, se necesita no sólo disciplina, también talento, claro se debe tener algo que decir y buscar el cómo, ya es proceso de la escritura misma. Pero a pesar de que muchos digan que no, estoy convencido que se necesita TALENTO. Así, con mayúsculas. Pero no me refiero al talento, ese romántico, donde baja la musa inspiradora y te hace cosas inimaginables en pro de la escritura, no. Me refiero a un talento producto de la experiencia de vida y de las lecturas. Pero si ese talento, se tiene sólo a medias y el escribano no pasa de ser eso, debido que sus textos no tienen plasmado el sentimiento deseado y este no se defiende por si solo, o sea que necesite la explicación del escriba, entonces debe botar sus escritos, dejar de perder el tiempo y buscar algo en lo que sí sea bueno y de provecho.
Y esto que escribo no sé si sean mis palabras o sean cosas ya dichos por otros, seguramente es lo segundo. En fin, el chiste es que debo hacer caso y entender que lo mió, no es la escritura.
Estoy seguro que Pedro Ángel Palou tiene razón cuando me dice: este joven es un gran poeta, pero le falta para ser escritor. Y lo comparto, tengo todo lo que se necesita para ser un poeta, un digno alumno de Sabina o el propio Cirlot, amo a una mujer fantasma, las que he intentado amar me han tratado como vil trapo, la que me amó en verdad, la acabé mandando lejos y ahora padezco de soledad, cuota que tengo que pagar por hacer negocios con mujeres inconvenientes, y el único vicio que tengo: la coca-cola, me está matando lentamente. Pero me falta para escribir una poesía digna de ser leída y publicada, lo demás son meros intentos, versos menores que aspiran a ser algo cercano a la poesía.
Me dan ganas de desaparecerme. De extrañar y que la gente me extrañe. Quizá deba pedir alojo en un lugar donde habiten locos, mis padres podrían encontrar explicación a tantos corajes, la sociedad se libraría de verme y soportarme. Todos saldrían ganando.
Puede que en un psiquiátrico encuentre lo que me falta para ser escritor. Aunque quizá muera en el intento y mi único poema digno de ser recordado sea la forma tan extraña que he tenido de vivir.
viernes, marzo 02, 2007
Introspección XXXI.
Sucede que hoy me pare con ganas de nada. Hoy alguien me dijo: te extraño.
Me pregunto: ¿cómo puede extrañar a alguien que por las noches se la pasa preguntándose por qué chingada madre sigue vivo, o que pienso que todo mundo es doble cara conmigo y que lloro de repente por monstruos que me pinto y problemas que también invento, y que después de hacer estas preguntas acabo definiendo que lo mejor que podrían hacer es meterme a un hospital psiquiátrico o dejarme vagando en calle?
Y ¿cómo puede querer a un ser que al amanecer simplemente se para pretendiendo que lo pensado por la noche no fue real, que no pasa nada y pongo cara de idiota y continuo con mi vida y aquel, aquella, aquellos y aquellas que por la noche los y las sentí mis enemigos y enemigas, ó, unos y unas hipócritas conmigo, amo y señor de mis pesadillas, esté feliz, disfrutando de una coca-cola un compartiendo una simple banca al lado de mis amigos, gente que estoy seguro me quiere y se preocupa por mi?
Creo necesito un psiquiatra. Quizá necesito me encierren alejado de toda convivencia humana. Un respiro me sugieren de todo lo que hago y me rodea. No puedo, el tiempo me apremia. En casa de fracasado y huevón inútil no paso. Dicen que necesito trabajar ya, cobrar por organizar los encuentros y eventos que hago. Pero sucede que no creo en ello, al menos en este momento. Tiempo al tiempo, supongo.
Me pregunto: ¿cómo puede extrañar a alguien que por las noches se la pasa preguntándose por qué chingada madre sigue vivo, o que pienso que todo mundo es doble cara conmigo y que lloro de repente por monstruos que me pinto y problemas que también invento, y que después de hacer estas preguntas acabo definiendo que lo mejor que podrían hacer es meterme a un hospital psiquiátrico o dejarme vagando en calle?
Y ¿cómo puede querer a un ser que al amanecer simplemente se para pretendiendo que lo pensado por la noche no fue real, que no pasa nada y pongo cara de idiota y continuo con mi vida y aquel, aquella, aquellos y aquellas que por la noche los y las sentí mis enemigos y enemigas, ó, unos y unas hipócritas conmigo, amo y señor de mis pesadillas, esté feliz, disfrutando de una coca-cola un compartiendo una simple banca al lado de mis amigos, gente que estoy seguro me quiere y se preocupa por mi?
Creo necesito un psiquiatra. Quizá necesito me encierren alejado de toda convivencia humana. Un respiro me sugieren de todo lo que hago y me rodea. No puedo, el tiempo me apremia. En casa de fracasado y huevón inútil no paso. Dicen que necesito trabajar ya, cobrar por organizar los encuentros y eventos que hago. Pero sucede que no creo en ello, al menos en este momento. Tiempo al tiempo, supongo.
jueves, marzo 01, 2007
Sampedro y sus notas breves
Diario Milenio-Puebla (01/03/07)
Paisajes de la Memoria.
Juan Gerardo Sampedro
Uno: Los cines/ la ciudad de Wolfson.
Ofrezco una disculpa desde aquí a mi amigo Isaac Wolfson, porque un asunto de último momento me impidió estar con él en la presentación de su libro Dos cines en la vida de Puebla en el siglo XX el pasado martes 27, acto que se celebró en el Salón de Protocolos del Palacio del Ayuntamiento. No pude estar ahí, pero he leído su excelente investigación. Se necesita amar tanto a la ciudad para seguir sus huellas. Isaac Wolfson lo ha hecho. Y cómo no recordar el Variedades y el Coliseo, los dos cines que yo conocí en 1977, ya casi en su declive, diez años antes de que, como lo dice el propio cronista, bajara el telón por última vez y para siempre. Efectivamente: los jóvenes que ahora cumplen veinte años sólo conocen ahí un pobre almacén de ropa y una tienda de electrodomésticos. Las ciudades cambian, la gente cambia, los modos de vida también. Isaac Wolfson no sólo ha querido hablar de los cines más representativos de la ciudad durante el siglo XX (el Variedades se inauguró en 1908 en la calle de la Portería de Santa Catarina, hoy 2 Poniente entre la 3 y la 5 Norte), sino que ha ido mucho más allá. Nos habla con una profunda nostalgia y sencillez de la ciudad que se quedó en el recuerdo de muchos, esa que no se ha ido, la que vuelve a cada instante.
El libro de Wolfson lo editó el ayuntamiento con motivo de los festejos de los 475 años de la ciudad. Muy recomendable para todos aquellos interesados por la historia de Puebla. Sin embargo, es una lástima que la dedicación y el empeño que puso mi amigo Isaac Wolfson en la investigación que nos presenta se vean opacados por una pésima edición que (se ve) nadie cuidó. ¿De quién es esa responsabilidad? Dice en la portadilla: “Los errores son cortesía del impresor”. Errores, erratas que no se le escapan ni a un editor en ciernes. Lo mejor –y para desagravio del autor– es pedir a las autoridades competentes del ayuntamiento que reediten la obra de Isaac Wolf-son. Lo amerita el tema.
Dos: Don Ernesto de la Torre Villar
El mismo día 27, el historiador y cronista de número Salvador Cruz dictó una conferencia invitado por la Asociación de Periodistas y Escritores de Puebla, sobre Ernesto de la Torre Villar. Una forma de reconocer la obra del autor de la “Historia de la Educación en Puebla” por los 90 años de su nacimiento. Hace unos pocos días, Ernesto de la Torre Villar fue objeto de un homenaje de la Academia Mexicana de la Lengua en la Casa Lamm.Ernesto de la Torre Villar es un poblano distinguido que nació en Tlatlauquitepec. Fue por muchos años director de la Biblioteca Nacional. Me honro de tener su amistad.
Paisajes de la Memoria.
Juan Gerardo Sampedro
Uno: Los cines/ la ciudad de Wolfson.
Ofrezco una disculpa desde aquí a mi amigo Isaac Wolfson, porque un asunto de último momento me impidió estar con él en la presentación de su libro Dos cines en la vida de Puebla en el siglo XX el pasado martes 27, acto que se celebró en el Salón de Protocolos del Palacio del Ayuntamiento. No pude estar ahí, pero he leído su excelente investigación. Se necesita amar tanto a la ciudad para seguir sus huellas. Isaac Wolfson lo ha hecho. Y cómo no recordar el Variedades y el Coliseo, los dos cines que yo conocí en 1977, ya casi en su declive, diez años antes de que, como lo dice el propio cronista, bajara el telón por última vez y para siempre. Efectivamente: los jóvenes que ahora cumplen veinte años sólo conocen ahí un pobre almacén de ropa y una tienda de electrodomésticos. Las ciudades cambian, la gente cambia, los modos de vida también. Isaac Wolfson no sólo ha querido hablar de los cines más representativos de la ciudad durante el siglo XX (el Variedades se inauguró en 1908 en la calle de la Portería de Santa Catarina, hoy 2 Poniente entre la 3 y la 5 Norte), sino que ha ido mucho más allá. Nos habla con una profunda nostalgia y sencillez de la ciudad que se quedó en el recuerdo de muchos, esa que no se ha ido, la que vuelve a cada instante.
El libro de Wolfson lo editó el ayuntamiento con motivo de los festejos de los 475 años de la ciudad. Muy recomendable para todos aquellos interesados por la historia de Puebla. Sin embargo, es una lástima que la dedicación y el empeño que puso mi amigo Isaac Wolfson en la investigación que nos presenta se vean opacados por una pésima edición que (se ve) nadie cuidó. ¿De quién es esa responsabilidad? Dice en la portadilla: “Los errores son cortesía del impresor”. Errores, erratas que no se le escapan ni a un editor en ciernes. Lo mejor –y para desagravio del autor– es pedir a las autoridades competentes del ayuntamiento que reediten la obra de Isaac Wolf-son. Lo amerita el tema.
Dos: Don Ernesto de la Torre Villar
El mismo día 27, el historiador y cronista de número Salvador Cruz dictó una conferencia invitado por la Asociación de Periodistas y Escritores de Puebla, sobre Ernesto de la Torre Villar. Una forma de reconocer la obra del autor de la “Historia de la Educación en Puebla” por los 90 años de su nacimiento. Hace unos pocos días, Ernesto de la Torre Villar fue objeto de un homenaje de la Academia Mexicana de la Lengua en la Casa Lamm.Ernesto de la Torre Villar es un poblano distinguido que nació en Tlatlauquitepec. Fue por muchos años director de la Biblioteca Nacional. Me honro de tener su amistad.
domingo, febrero 25, 2007
Introspección XXX.
Sigo con Bolaño y no deja de sorprenderme su forma de narrar, Era habilidoso. Lastima que nunca más podremos verlo caminando por alguna Feria del Libro o ver algún artículo reciente donde trate de temas actuales o nos ayude a los lectores a comprender la novedosa forma de escribir de otro escritor actual.
Bolaño es lo más cercano a una novela detectivesca que tenemos en Latinoamérica, digo cercana, porque a pesar de que Paco Ignacio Taibo II asegure que existe la novela policíaca en Latinoamérica, eso es una mentira completa, no existe, pues no tenemos los elementos para ella. Acá la policía es corrupta, nunca se resuelven los crímenes y sí se hacen el culpable sigue libre mientras el inocente es encarcelado. Y al no existir elementos para hacer una verdadera novela policíaca o detectivesca, Bolaño manda a los escritores a convertirse en detectives y seguir el rastro de Cesárea Tinajera.
En fin, está novela es divertida, pronto la acabare, espero esta semana o la otra. La maldita facultad absorbe, roba tiempo sagrado. Ya tengo 22 y no siento nada diferente, sólo la soledad de siempre que cada día se encarna en mi con una convicción religiosa. El amor en vida es idéntico a la fe en Dios: creo que existe, aunque nunca lo haya visto.
Bolaño es lo más cercano a una novela detectivesca que tenemos en Latinoamérica, digo cercana, porque a pesar de que Paco Ignacio Taibo II asegure que existe la novela policíaca en Latinoamérica, eso es una mentira completa, no existe, pues no tenemos los elementos para ella. Acá la policía es corrupta, nunca se resuelven los crímenes y sí se hacen el culpable sigue libre mientras el inocente es encarcelado. Y al no existir elementos para hacer una verdadera novela policíaca o detectivesca, Bolaño manda a los escritores a convertirse en detectives y seguir el rastro de Cesárea Tinajera.
En fin, está novela es divertida, pronto la acabare, espero esta semana o la otra. La maldita facultad absorbe, roba tiempo sagrado. Ya tengo 22 y no siento nada diferente, sólo la soledad de siempre que cada día se encarna en mi con una convicción religiosa. El amor en vida es idéntico a la fe en Dios: creo que existe, aunque nunca lo haya visto.
Para no olvidarnos.
Algo que todos debemos recordar al momento de escribir. Y habrá que agradecerle a Monterroso el dejarnos como herencia estas ideas tan importantes para aquel que aspira a ser y es un escrior.
Decálogo del escritor
Augusto Monterroso
Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo: cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.
Decálogo del escritor
Augusto Monterroso
Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo: cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.
jueves, febrero 22, 2007
Sampedro sobre el amor
Paisajes de la memoria (22/02/07)
Estudios sobre el amor
Juan Gerardo Sampedro
Estudios sobre el amor. Hay estudios dedicados a algo tan subjetivo? Quién puede definir qué es el amor? Yo he leído algunas investigaciones sobre la experiencia de la muerte, testimonios que hablan de la angustia, de la depresión o de la ansiedad. Yo tengo la idea clavada en la cabeza de hablar algún día de la ansiedad, porque es algo tan terrible que sólo quien la experimenta sabe de qué se trata.
Afortunadamente sí hay muchos estudios que hablan del amor, habrá que estudiar a los filósofos y a los poetas de todos los tiempos. Y todos, en efecto, tienen como característica la subjetividad. El amor (no le hagan caso a las letras del Buky ni de Armando Manzanero) es un sentimiento intransferible.
Por eso ahora que estuve en la Feria Internacional de la Lectura en Tonantzintla, conseguí este título de Carlos Gurméndez, “Estudios sobre el amor”, un libro editado modestamente pero con una buena presentación por la Editorial Anthropos en 1994, en Barcelona, España.
Voy a llevar desde estas páginas para todos ustedes una pequeña parte de cuarta de forros: el autor prosigue una reflexión sobre la condición humana del amor. Se analiza la concepción subjetiva del amor al tiempo que nos lleva a una realidad cotidiana y social. El amor –se dice aquí– es un privilegio que sólo unos pocos están aptos para vivirlo. Puede ser verdad: en un mundo donde el desamor es la constante, tememos ser amados.
No puedo dejar de acordarme del referente que daba Virginia Satir cuando hablaba del miedo a ser amado. Ella decía que a los hombres y las mujeres nos cuesta tanto mostrar un poco de cariño. Pero quizá eso sea un lugar común.
El libro de Gurméndez aborda el tema desde múltiples aspectos: el amor en la vida cotidiana y como espíritu, el amor como naturaleza y como la mera subjetividad, el amor natural y la ensoñación del deseo, la pasión del amor como libertad, el amor y la muerte y la racionalización del sentimiento.
Únicamente el amor (concepto tan manoseado) nos puede dar conciencia ante la muerte. Unamuno: “Vendrá de noche cuando todo duerma,/ vendrá de noche cuando el alma enferma/ se emboce en vida/ vendrá de noche con su paso quedo,/ vendrá de noche y posará su dedo/ sobre la herida/ Vendrá la noche y su fugaz vislumbre/ volverá lumbre la fatal quejumbre.”
Y Vallejo: “Me moriré en París con aguacero,/ un día del cual tengo ya el recuerdo.”
Sí hay entonces estudios sobre el amor, aunque yo me sorprenda escribiendo de estos temas.
Estudios sobre el amor
Juan Gerardo Sampedro
Estudios sobre el amor. Hay estudios dedicados a algo tan subjetivo? Quién puede definir qué es el amor? Yo he leído algunas investigaciones sobre la experiencia de la muerte, testimonios que hablan de la angustia, de la depresión o de la ansiedad. Yo tengo la idea clavada en la cabeza de hablar algún día de la ansiedad, porque es algo tan terrible que sólo quien la experimenta sabe de qué se trata.
Afortunadamente sí hay muchos estudios que hablan del amor, habrá que estudiar a los filósofos y a los poetas de todos los tiempos. Y todos, en efecto, tienen como característica la subjetividad. El amor (no le hagan caso a las letras del Buky ni de Armando Manzanero) es un sentimiento intransferible.
Por eso ahora que estuve en la Feria Internacional de la Lectura en Tonantzintla, conseguí este título de Carlos Gurméndez, “Estudios sobre el amor”, un libro editado modestamente pero con una buena presentación por la Editorial Anthropos en 1994, en Barcelona, España.
Voy a llevar desde estas páginas para todos ustedes una pequeña parte de cuarta de forros: el autor prosigue una reflexión sobre la condición humana del amor. Se analiza la concepción subjetiva del amor al tiempo que nos lleva a una realidad cotidiana y social. El amor –se dice aquí– es un privilegio que sólo unos pocos están aptos para vivirlo. Puede ser verdad: en un mundo donde el desamor es la constante, tememos ser amados.
No puedo dejar de acordarme del referente que daba Virginia Satir cuando hablaba del miedo a ser amado. Ella decía que a los hombres y las mujeres nos cuesta tanto mostrar un poco de cariño. Pero quizá eso sea un lugar común.
El libro de Gurméndez aborda el tema desde múltiples aspectos: el amor en la vida cotidiana y como espíritu, el amor como naturaleza y como la mera subjetividad, el amor natural y la ensoñación del deseo, la pasión del amor como libertad, el amor y la muerte y la racionalización del sentimiento.
Únicamente el amor (concepto tan manoseado) nos puede dar conciencia ante la muerte. Unamuno: “Vendrá de noche cuando todo duerma,/ vendrá de noche cuando el alma enferma/ se emboce en vida/ vendrá de noche con su paso quedo,/ vendrá de noche y posará su dedo/ sobre la herida/ Vendrá la noche y su fugaz vislumbre/ volverá lumbre la fatal quejumbre.”
Y Vallejo: “Me moriré en París con aguacero,/ un día del cual tengo ya el recuerdo.”
Sí hay entonces estudios sobre el amor, aunque yo me sorprenda escribiendo de estos temas.
Introspección XXIX
Jueves 22 de febrero 12:15 am, oficialmente tengo ya un año más. Empiezo el camino rumbo al año 23. ¿Qué me deparará la vida? Eso está por verse.
Sigo con Bolaño y Los detectives salvajes. Ya esperan su turno el Ulises de Joyce en edición Cátedra y las Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino.
Fue un cumpleaños lleno de recuerdos, alegrías y afirmaciones.
Sigo con Bolaño y Los detectives salvajes. Ya esperan su turno el Ulises de Joyce en edición Cátedra y las Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino.
Fue un cumpleaños lleno de recuerdos, alegrías y afirmaciones.
miércoles, febrero 21, 2007
¿Y luego?
Hoy cumplo 22 años.
Tengo una columna semanal en Puebla con 2 años de duración.
Llevo 2 años 2 meses de soltero.
Tengo otra columna ocasional en Veracruz, lo que hace a un total de 2 columnas que publico. actualmente.
Pronto podría hacer un libro de poemas o de lo mejor de mi columna en Puebla.
Tengo una columna semanal en Puebla con 2 años de duración.
Llevo 2 años 2 meses de soltero.
Tengo otra columna ocasional en Veracruz, lo que hace a un total de 2 columnas que publico. actualmente.
Pronto podría hacer un libro de poemas o de lo mejor de mi columna en Puebla.
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