Esto de la educación es una cosa sumamente estúpida. Sobre todo ese parte a la que le llamamos examen, ¿a quién chingada madre le interesa aprenderse de memoria lo que ya está escrito?, ¿no por eso ya está escrito para que lo consultemos cada que sea necesario? En fin, tengo que prepararme para un examen de la materia de Corrientes de la Lingüística en su versión 1, con lo que me gusta eso de la Lingüística.
A estas alturas ya no sé que cosa sea más horrible: saber que el martes tengo que hacer un examen de algo que ni muerto de hambre me tragaría un libro de esa área o darme cuenta que en mi casa la coca-cola ya está desapareciendo, no por consumo, sino por no comprarla. Mi boca parece desierto. Ahora comer en casa también se vuelve un martirio, la comida sin coca-cola es como la política sin corrupción, México sin sus pobres, el mundo sin los atentados. Sabemos que hacen daño, que es preferible no tenerlo, pero le quitan un sabor a la vida. Quizá la tornan aburrida.
Ni siquiera para un agua de Jamaica natural hay, algo está pasando en mi casa, las cosas se esfuman. No sé que pasa.
Algo tendrá que ver con las tarjetas de crédito. Ya no puedo comprar a la Gandhi por Internet y por ende no he podido comprar el libro de Cirlot, ya hasta tome prestado para comprar un libro de Maffesoli.
Pero todo lo demás se arregla, le pides a alguien te la compre las cosas y le pagas uno, pero el no tener coca-cola es quitarle sentido a mi vida. Es acabar con todo, ahuyentar a la inspiración.
Por eso ahora recibo y lo agradezco de buena manera su participación en este coca-coletón en pro de la inspiración de este futuro escritor. O en su defecto si alguien conoce a algún empresario de dicha refresquera proveedora de mi felicidad, favor de pedirle beque mi vida creadora y literaria, asegurándole una buena inversión.
Espacio del Poeta superfugado, hijo de Hugh Grant y sobrino flaco de Federer.
viernes, septiembre 22, 2006
El certero Nietzsche.
Es cierto tiene razón Nietzsche,
los poetas no tienen pudor
con respecto a su vida, la explotan.
La exhiben.
Gozan de mostrar sus heridas
a un lector potencial.
Yo que no soy más que un intento
de poeta, si acaso un poetastro,
por falta de fuerza y voz
en lo que digo y de la forma
en que lo hago.
Debería pararme junto a un aparador
de cualquier centro comercial,
de los que tú frecuentas
o en alguna banqueta del centro de mi ciudad
por las que tú no caminas
y ponerme en el pecho, un letrero que diga:
vendo vivencias XXX al que quiera
darse cuenta que su vida no es tan mala
como creía. Vean que siempre
hay alguien peor que ustedes: Yo.
Y ahí verían al intento de poeta
leer sus poemas
en un escritorio viejo
adornado por una botella de vino tinto a medio vaciar
y una copa vacía, pero con rastros de tinto
y de fondo las fotos de mis influencias literarias,
alrededor un librero atestado de muchos libros
y del piso emerger más torres de lo mismo,
todo en un cuarto con luz tenue.
Nada más patético
que ver a un intento de escritor
en su centro creador,
con una mirada que refleja soledad
y una pose que pide el amor
que tú nunca supiste darme.
Qué patético es darle la razón a Nietzsche.
los poetas no tienen pudor
con respecto a su vida, la explotan.
La exhiben.
Gozan de mostrar sus heridas
a un lector potencial.
Yo que no soy más que un intento
de poeta, si acaso un poetastro,
por falta de fuerza y voz
en lo que digo y de la forma
en que lo hago.
Debería pararme junto a un aparador
de cualquier centro comercial,
de los que tú frecuentas
o en alguna banqueta del centro de mi ciudad
por las que tú no caminas
y ponerme en el pecho, un letrero que diga:
vendo vivencias XXX al que quiera
darse cuenta que su vida no es tan mala
como creía. Vean que siempre
hay alguien peor que ustedes: Yo.
Y ahí verían al intento de poeta
leer sus poemas
en un escritorio viejo
adornado por una botella de vino tinto a medio vaciar
y una copa vacía, pero con rastros de tinto
y de fondo las fotos de mis influencias literarias,
alrededor un librero atestado de muchos libros
y del piso emerger más torres de lo mismo,
todo en un cuarto con luz tenue.
Nada más patético
que ver a un intento de escritor
en su centro creador,
con una mirada que refleja soledad
y una pose que pide el amor
que tú nunca supiste darme.
Qué patético es darle la razón a Nietzsche.
Poética terquedad
Una vez me dijiste:
nunca muestres ni leas en público
lo que has escrito
antes de haberlo publicado primero
en un libro o de jodido en un periódico.
Te pueden robar la idea,
asegurabas con firmeza.
Debí haberte escuchado.
Al leer el periódico en la mañana,
la sección de sociales,
vi que un magnate de mi ciudad
se había unido en matrimonio
contigo, el motivo de tantos poemas
y mi novela sin publicar.
Hoy veo que no tiene sentido
publicar nada de lo que escribí.
Debí haberte escuchado
y aún serías mía y de nadie más.
nunca muestres ni leas en público
lo que has escrito
antes de haberlo publicado primero
en un libro o de jodido en un periódico.
Te pueden robar la idea,
asegurabas con firmeza.
Debí haberte escuchado.
Al leer el periódico en la mañana,
la sección de sociales,
vi que un magnate de mi ciudad
se había unido en matrimonio
contigo, el motivo de tantos poemas
y mi novela sin publicar.
Hoy veo que no tiene sentido
publicar nada de lo que escribí.
Debí haberte escuchado
y aún serías mía y de nadie más.
Premonición poética.
Y se te hizo realidad,
los poetas murieron y
los novelistas se cansaron
de inventar mundos alternos
por donde tu puedas andar.
Ayer por la noche se anunció
que el agua es el lev motiv
de nuestra nueva guerra mundial
y que Dios encarno en cada pobre
para el cual los sistemas económicos
y educativos no tuvieron solución,
hoy han muerto todos de hambre
y fueron enterrados en una fosa común
del tamaño de África.
Y yo que muero cada día
de las formas más incoherentes
y soy un poetastro de las calles
no formo parte de ninguna estadística
de mortandad, sí de orfandad amorosa.
Sigo peleando mi Vietnam particular:
conseguir que algún día me ames
o borrar el recuerdo de tu persona
que he ido guardando por siglos.
los poetas murieron y
los novelistas se cansaron
de inventar mundos alternos
por donde tu puedas andar.
Ayer por la noche se anunció
que el agua es el lev motiv
de nuestra nueva guerra mundial
y que Dios encarno en cada pobre
para el cual los sistemas económicos
y educativos no tuvieron solución,
hoy han muerto todos de hambre
y fueron enterrados en una fosa común
del tamaño de África.
Y yo que muero cada día
de las formas más incoherentes
y soy un poetastro de las calles
no formo parte de ninguna estadística
de mortandad, sí de orfandad amorosa.
Sigo peleando mi Vietnam particular:
conseguir que algún día me ames
o borrar el recuerdo de tu persona
que he ido guardando por siglos.
domingo, septiembre 17, 2006
Re-inventando mis lecturas.
Recuento de libros.
Libros que he leído de mi pequeña biblioteca:
Pedro Ángel Palou: Pequeño Museo de la Melancolía (Relato)
Pedro Ángel Palou: Los placeres del dolor. (Cuento)
Pedro Ángel Palou: Música de Adiós. (Cuento)
Pedro Ángel Palou: Resistencia de Materiales (Ensayo)
Pedro Ángel Palou: El Último Campeonato Mundial (Novela)
Pedro Ángel Palou: Bolero. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Demasiadas vidas. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Casa de la Magnolia. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Con la Muerte en los Puños. (Novela)
Pedro Ángel Palou: En la Alcoba de un Mundo, Una vida de Xavier Villaurrutia. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Memoria de los Días. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Qliphoth. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Quien dice sombra. (Novela)
Pedro Ángel Palou: El diván del diablo (Novela)
Pedro Ángel Palou: Zapata (Novela).
Ignacio Padilla: Amphitryon (Novela)
Ignacio Padilla: Una forma falsa de verdad. (Selección de textos)
Ignacio Padilla: Las Antípodas y el Siglo (Cuento)
Ignacio Padilla: La Gruta del Toscano (Novela)
Jorge Volpi: A pesar del oscuro silencio (Novela)
Jorge Volpi: El juego del Apocalipsis (Novela)
Jorge Volpi: Sangrar tu piel amarga (Novela)
Chávez Castañeda, Estivill, Herrasti, Padilla, Palou, Urroz y Volpi (y Tomás Regalado que no es del Crack): Crack. Instrucciones de Uso. (Variado)
Mario Bellatin: Flores (Novela)
Luis Humberto Crosthwaite: Instrucciones para cruzar la frontera (Relatos)
Xavier Velasco: Luna llena en las rocas. (Crónicas)
Xavier Velasco: Diablo Guardián. (Novela)
Xavier Velasco: Materialismo Histérico. (Cuento)
Guillermo Samperio: Ellas habitan un cuento. (Cuento)
Roberto Martínez Garcilazo: Responso ante la Ceniza. (Poesía)
Roberto Martínez Garcilazo: Lumbre oscura. (Poesía)
Ignacio Sánchez Prado: Poesía para nada (Poesía)
Alí Calderon: Imago Prima (Poesía)
Ricardo Cartas Figueroa: La Noche de Karmatrón (Cuento)
Mario Calderón: Vibraciones de la Creación (Poesía)
Mario Calderón: Destino y otras ficciones (Cuento)
Mario Calderón: Donde el Águila paró (Cuento)
Luigi Amara: Envés (Poesía)
Juan Carlos Canales: Teoría. (Poesía)
Juan Carlos Canales: Antología (In) necesaria. (Poesía)
Miguel A. Maldonado: Magia corriente. (Poesía)
Juan Gerardo Sampedro: Ojos de Entonces. (Novela)
Enrique de Jesús Pimentel: Criatura Tú. (Poesía)
Enrique de Jesús Pimentel: Catacumbas. (Poesía)
Julio Eutiquio Sarabia: Mudar de vida. (Poesía)
Antología de narradores en Puebla: Varios. (Narración)
Insólitos y ufanos, antología de cuento poblano: Varios. (Cuento)
El eco hecho carne: Varios. (Cuento y poesía)
Fronteras del deseo: Varios (Cuento)
Beatriz Rivas: La hora sin diosas. (Novela)
Eduardo Casar: Mar privado. (Poesía)
Final de novela en Patagonia: Mempo Giardinelli. (Diario)
Ibargüengoitia: Los relámpagos de agosto. (Novela)
Juan Rulfo: Pedro Páramo/El llano en llamas (Novela y cuento)
Sergio Pitol: El arte de la fuga (Diario-Ensayo)
José Emilio Pacheco: Los principios del placer (Cuento y Noveleta)
B. Traven: Macario. (Novela)
Gabriel García Márquez: Extraños doce cuentos peregrinos. (Cuento)
Carlos Fuentes: Aura. (Novela)
Vila-Matas: Bartleby y compañía. (Novela)
Albert Camus: El Extranjero. (Novela)
Milan Kundera: La Insoportable Levedad del Ser. (Novela)
Antonio Tabucchi: La Cabeza Perdida de Damasceno Monteiro. (Novela)
Charles Bukowsky: Poemas de viejo indecente (Poesía)
Thruman Capote: Música para Camaleones. (Cuento)
Michael Ende: Momo. (Novela)
Franz Kafka: El Proceso. (Novela)
Franz Kafka: La Metamorfosis. (Cuento o novela)
Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas/A Través del Espejo. (Cuento o novela)
V. Nabokov: Lolita (Novela)
V. Nabokov: Desesperación. (Novela)
Hesse: Demian. (Novela)
Hesse: Lobo estepario. (Novela)
Hesse: Bajo las ruedas. (Novela)
Hesse: El último verano de Klingsor (Novela)
Heinrich Böll: El honor perdido de Katharina Blum (Novela)
Robert L. Stevenson: Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Novela)
Conrad: El corazón de las tinieblas. (Novela)
Cioran: Adiós a la filosofía y otros textos. (Ensayo-aforismos)
Faulkner, Hemingway, Capote, etc...: El Oficio del Escritor (Entrevistas)
W. Faulkner: ¡Absalón! ¡Absalón! (Novela)
Augusto Monterroso: Movimiento perpetuo.
Gustave Flaubert: Madame Bovary (Novela)
Fedor Dostoievsky: Crimen y Castigo (Novela)
Dante Allighieri: La divina comedia. (Poesía)
En proceso:
Cirlot: Bronwyn. (Poesía)
Gabriel Zaid: Los demasiados libros (Ensayo)
Julio Cortazar: El perseguidor y otros relatos (Cuento)
F. Nietzsche: Así habló Zaratustra (Filosofía)
F. Nietzsche: Más allá del bien y del mal (Filosofía)
Nabokov: Curso de Literatura Europea. (Memorias)
Lev Tolstói: Anna Karénina. (Novela).
Me faltan:
Fedor Dostoievsky: EL jugador (Novela)
Fedor Dostoievsky: Los Hermanos Karamazov (Novela)
Dashield Hammett: El gran golpe (Novela)
Heinrich Böll: Opiniones de un payaso (Novela)
Julio Cortazar: Rayuela (Novela)
Jorge Luis Borges: El libro de los Seres Imaginarios
Sergio Pitol: Adicción a los ingleses (Ensayo)
Sergio Pitol: De realidad a la literatura (Cátedra)
Carlos Montemayor: Minas del retorno (Novela)
F. Nietzsche: Consideraciones Intempestivas (Filosofía)
F. Nietzsche: El Anticristo (Filosofía)
F. Nietzsche: La Genealogía de la Moral (Filosofía)
Cervantes: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha I y II
Homero: La Iliada
Homero: La Odisea
Estoy atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro me gustaría llevar?:
Diablo Guardián de Xavier Velasco, Quien dice sombra de Palou García, El arte de la Fuga de Pitol y La Gruta del Toscano de Padilla.
¿Alguna vez me enamore de algún personaje de ficción?:
Pig y Violetta, Diablo Guardián de Xavier Velasco; Andrés, Qluiphoth de Pedro A. Palou García y Ortega, Quien dice sombra también de Palou.
¿El último libro que compraste fue...?:
Zapata de Palou y La Gruta del Toscano de Padilla
¿El último libro que leíste fue...?:
Zapata de Palou y La Gruta del Toscano de Padilla
¿Qué libros estás leyendo? :
Voy a leer Los símbolos Transparentes de Gonzalo Martré.
Cinco libros especiales para ti:
Diablo Guardián – Xavier Velasco
Qluiphot – Pedro A. Palou García
La Insoportable Levedad del Ser – Milan Kundera
Quien dice sombra – Pedro A. Palou García.
Alicia en el País de las Maravillas/ A través del Espejo – Lewis Carroll.
y de pilón: Bronwyn de Cirlot, La Gruta del Toscano de Padilla y Poesía para nada de Sánchez Prado
¿Qué libro esperas con ansias?:
El que pienso escribir.
¿Qué libro regalarías?:
Cualquiera de Kundera, de Xavier Velasco, de los de los del Crack y de Pitol.
Libros que he leído de mi pequeña biblioteca:
Pedro Ángel Palou: Pequeño Museo de la Melancolía (Relato)
Pedro Ángel Palou: Los placeres del dolor. (Cuento)
Pedro Ángel Palou: Música de Adiós. (Cuento)
Pedro Ángel Palou: Resistencia de Materiales (Ensayo)
Pedro Ángel Palou: El Último Campeonato Mundial (Novela)
Pedro Ángel Palou: Bolero. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Demasiadas vidas. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Casa de la Magnolia. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Con la Muerte en los Puños. (Novela)
Pedro Ángel Palou: En la Alcoba de un Mundo, Una vida de Xavier Villaurrutia. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Memoria de los Días. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Qliphoth. (Novela)
Pedro Ángel Palou: Quien dice sombra. (Novela)
Pedro Ángel Palou: El diván del diablo (Novela)
Pedro Ángel Palou: Zapata (Novela).
Ignacio Padilla: Amphitryon (Novela)
Ignacio Padilla: Una forma falsa de verdad. (Selección de textos)
Ignacio Padilla: Las Antípodas y el Siglo (Cuento)
Ignacio Padilla: La Gruta del Toscano (Novela)
Jorge Volpi: A pesar del oscuro silencio (Novela)
Jorge Volpi: El juego del Apocalipsis (Novela)
Jorge Volpi: Sangrar tu piel amarga (Novela)
Chávez Castañeda, Estivill, Herrasti, Padilla, Palou, Urroz y Volpi (y Tomás Regalado que no es del Crack): Crack. Instrucciones de Uso. (Variado)
Mario Bellatin: Flores (Novela)
Luis Humberto Crosthwaite: Instrucciones para cruzar la frontera (Relatos)
Xavier Velasco: Luna llena en las rocas. (Crónicas)
Xavier Velasco: Diablo Guardián. (Novela)
Xavier Velasco: Materialismo Histérico. (Cuento)
Guillermo Samperio: Ellas habitan un cuento. (Cuento)
Roberto Martínez Garcilazo: Responso ante la Ceniza. (Poesía)
Roberto Martínez Garcilazo: Lumbre oscura. (Poesía)
Ignacio Sánchez Prado: Poesía para nada (Poesía)
Alí Calderon: Imago Prima (Poesía)
Ricardo Cartas Figueroa: La Noche de Karmatrón (Cuento)
Mario Calderón: Vibraciones de la Creación (Poesía)
Mario Calderón: Destino y otras ficciones (Cuento)
Mario Calderón: Donde el Águila paró (Cuento)
Luigi Amara: Envés (Poesía)
Juan Carlos Canales: Teoría. (Poesía)
Juan Carlos Canales: Antología (In) necesaria. (Poesía)
Miguel A. Maldonado: Magia corriente. (Poesía)
Juan Gerardo Sampedro: Ojos de Entonces. (Novela)
Enrique de Jesús Pimentel: Criatura Tú. (Poesía)
Enrique de Jesús Pimentel: Catacumbas. (Poesía)
Julio Eutiquio Sarabia: Mudar de vida. (Poesía)
Antología de narradores en Puebla: Varios. (Narración)
Insólitos y ufanos, antología de cuento poblano: Varios. (Cuento)
El eco hecho carne: Varios. (Cuento y poesía)
Fronteras del deseo: Varios (Cuento)
Beatriz Rivas: La hora sin diosas. (Novela)
Eduardo Casar: Mar privado. (Poesía)
Final de novela en Patagonia: Mempo Giardinelli. (Diario)
Ibargüengoitia: Los relámpagos de agosto. (Novela)
Juan Rulfo: Pedro Páramo/El llano en llamas (Novela y cuento)
Sergio Pitol: El arte de la fuga (Diario-Ensayo)
José Emilio Pacheco: Los principios del placer (Cuento y Noveleta)
B. Traven: Macario. (Novela)
Gabriel García Márquez: Extraños doce cuentos peregrinos. (Cuento)
Carlos Fuentes: Aura. (Novela)
Vila-Matas: Bartleby y compañía. (Novela)
Albert Camus: El Extranjero. (Novela)
Milan Kundera: La Insoportable Levedad del Ser. (Novela)
Antonio Tabucchi: La Cabeza Perdida de Damasceno Monteiro. (Novela)
Charles Bukowsky: Poemas de viejo indecente (Poesía)
Thruman Capote: Música para Camaleones. (Cuento)
Michael Ende: Momo. (Novela)
Franz Kafka: El Proceso. (Novela)
Franz Kafka: La Metamorfosis. (Cuento o novela)
Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas/A Través del Espejo. (Cuento o novela)
V. Nabokov: Lolita (Novela)
V. Nabokov: Desesperación. (Novela)
Hesse: Demian. (Novela)
Hesse: Lobo estepario. (Novela)
Hesse: Bajo las ruedas. (Novela)
Hesse: El último verano de Klingsor (Novela)
Heinrich Böll: El honor perdido de Katharina Blum (Novela)
Robert L. Stevenson: Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Novela)
Conrad: El corazón de las tinieblas. (Novela)
Cioran: Adiós a la filosofía y otros textos. (Ensayo-aforismos)
Faulkner, Hemingway, Capote, etc...: El Oficio del Escritor (Entrevistas)
W. Faulkner: ¡Absalón! ¡Absalón! (Novela)
Augusto Monterroso: Movimiento perpetuo.
Gustave Flaubert: Madame Bovary (Novela)
Fedor Dostoievsky: Crimen y Castigo (Novela)
Dante Allighieri: La divina comedia. (Poesía)
En proceso:
Cirlot: Bronwyn. (Poesía)
Gabriel Zaid: Los demasiados libros (Ensayo)
Julio Cortazar: El perseguidor y otros relatos (Cuento)
F. Nietzsche: Así habló Zaratustra (Filosofía)
F. Nietzsche: Más allá del bien y del mal (Filosofía)
Nabokov: Curso de Literatura Europea. (Memorias)
Lev Tolstói: Anna Karénina. (Novela).
Me faltan:
Fedor Dostoievsky: EL jugador (Novela)
Fedor Dostoievsky: Los Hermanos Karamazov (Novela)
Dashield Hammett: El gran golpe (Novela)
Heinrich Böll: Opiniones de un payaso (Novela)
Julio Cortazar: Rayuela (Novela)
Jorge Luis Borges: El libro de los Seres Imaginarios
Sergio Pitol: Adicción a los ingleses (Ensayo)
Sergio Pitol: De realidad a la literatura (Cátedra)
Carlos Montemayor: Minas del retorno (Novela)
F. Nietzsche: Consideraciones Intempestivas (Filosofía)
F. Nietzsche: El Anticristo (Filosofía)
F. Nietzsche: La Genealogía de la Moral (Filosofía)
Cervantes: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha I y II
Homero: La Iliada
Homero: La Odisea
Estoy atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro me gustaría llevar?:
Diablo Guardián de Xavier Velasco, Quien dice sombra de Palou García, El arte de la Fuga de Pitol y La Gruta del Toscano de Padilla.
¿Alguna vez me enamore de algún personaje de ficción?:
Pig y Violetta, Diablo Guardián de Xavier Velasco; Andrés, Qluiphoth de Pedro A. Palou García y Ortega, Quien dice sombra también de Palou.
¿El último libro que compraste fue...?:
Zapata de Palou y La Gruta del Toscano de Padilla
¿El último libro que leíste fue...?:
Zapata de Palou y La Gruta del Toscano de Padilla
¿Qué libros estás leyendo? :
Voy a leer Los símbolos Transparentes de Gonzalo Martré.
Cinco libros especiales para ti:
Diablo Guardián – Xavier Velasco
Qluiphot – Pedro A. Palou García
La Insoportable Levedad del Ser – Milan Kundera
Quien dice sombra – Pedro A. Palou García.
Alicia en el País de las Maravillas/ A través del Espejo – Lewis Carroll.
y de pilón: Bronwyn de Cirlot, La Gruta del Toscano de Padilla y Poesía para nada de Sánchez Prado
¿Qué libro esperas con ansias?:
El que pienso escribir.
¿Qué libro regalarías?:
Cualquiera de Kundera, de Xavier Velasco, de los de los del Crack y de Pitol.
viernes, septiembre 15, 2006
Eterno abismo
Nuevamente silencio y más nada
y la razón no la sé.
Tal vez tu indiferencia,
tu indescifrable mirada,
tu dialogo inconcluso
o quizá soy yo
y mi grandilocuente timidez.
Tampoco perdí mi unicornio azul
ni me volví periodista,
mucho menos estrella de cine,
si acaso un fanático de la nocturna soledad
y un adorador de mis sombras.
Puede que sólo sea un dolor de cabeza
y una coca-cola su solución.
y la razón no la sé.
Tal vez tu indiferencia,
tu indescifrable mirada,
tu dialogo inconcluso
o quizá soy yo
y mi grandilocuente timidez.
Tampoco perdí mi unicornio azul
ni me volví periodista,
mucho menos estrella de cine,
si acaso un fanático de la nocturna soledad
y un adorador de mis sombras.
Puede que sólo sea un dolor de cabeza
y una coca-cola su solución.
martes, septiembre 12, 2006
La Revuelta estuvo en el Collhi-BUAP

Revuelta N� 4

La Revuelta ahora fue en el Colegio de Lingüística y literatura Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP. En el acto tomaron parte, Germán Montalvo, diseñador gráfico editorial de la Revuelta; Miguel Maldonado, jefe de redacción de la Revuelta; así como Alejandra Hernández Márquez y Verónica Xochipiltécatl Hernández, estudiantes de la licenciatura de Lingüística y Literatura Hispánica de la BUAP; la moderación del evento corrió a cargo de Natalia Escalante Conde, estudiante de la licenciatura de Antropología de la BUAP. Este número tiene como temas el 11-S donde se ven textos de Carmen Boullosa, Pablo Raphael y una entrevista a Žižek; mientras que Volpi, Urroz, Estivill, Regalado, Paredes, Albarrán, Pereira y Sigg hacen una reflexión y a la vez un homenaje a la Generación de Casa del Lago. Además de contar con columnas relacionadas con temas como Gastronomía, Cine, Moda, Artes Visuales y Literatura. Sin olvidarnos de su espacio para poemas y las reseñas.
sábado, septiembre 09, 2006
Benditos sean los niños.
Un fragmento hermoso, cortesía de Ignacio Padilla en su glorificante novela La Gruta del Toscano:
Algunos viejos, Milena, recuerdan su juventud con más claridad que lo que hicieron el día anterior. Pasang Nuru era casi un niño cuando ayudó al capitán a descubrir la Gruta del Toscano, y un niño sabe lo que en verdad importa. Un niño lo registra todo, lo ve todo, lo guarda todo en un rincón de la memoria donde los años no conseguirán tocar lo esencial.
Algunos viejos, Milena, recuerdan su juventud con más claridad que lo que hicieron el día anterior. Pasang Nuru era casi un niño cuando ayudó al capitán a descubrir la Gruta del Toscano, y un niño sabe lo que en verdad importa. Un niño lo registra todo, lo ve todo, lo guarda todo en un rincón de la memoria donde los años no conseguirán tocar lo esencial.
viernes, septiembre 08, 2006
Introspección VII
Bueno la incertidumbre se acabo. Lejos quedaron los puntos suspensivos. Calderón será presidente de México, lastima. Ojalá y no sean otros seis años de gobierno ficticio como en el sexenio que está por terminar.
También mi particular espera se ha terminado. El dictamen se dio y mi nombre no aparece entre los seleccionados para pertenecer a la generación 2006-2007 de la Fundación de las Letras Mexicanas. Seguramente no compré el cachito correcto con el cual podría obtener el premio. Hay unos que están hechos para ganar premios, otros no.
Yo sólo se leer y supongo escribir, eso intento.
Las letras por si solas deben defenderse, probablemente mis textos no fueron suficientes para obtener una beca peleada por muchos o quizá no supe explicar mi proyecto, cualquiera que sea el caso, indica dos cosas: me falta para destacar o no sé expresar en escrito por qué escribo y/o para qué quiero escribir, todo lo anterior, señala una laguna, un vacío. Habrá que mejorar.
Será para la otra, si es que lo vuelvo a intentar. Por lo pronto hay una carrera que debo terminar y dedicarle el debido y correcto tiempo.
Y sí, el Silvio sigue cantando en mis oídos ese maldito pinche trozo de canción: soltar todo y largarse, (…). Con amores fugaces e inolvidables, con parasiempres grávidos como espuma. (…). …y soñando que un día serás poeta.
Siempre soñando. Siempre atesorando. Siempre llenando mi cuarto, mi vida, las fotos y demás de un invariable e interminable número de quizás. Anhelos de lo que pudo ser. Deseos por cumplir hartos de ser seguidos por una orgía inacabable de la palabra pero.
Y sin embargo, aquí estoy muriéndome día con día. Ya rato tiene que un doctor me dijo: bájale tu consumo de coca-cola. No lo he hecho, ni lo haré. Probablemente sea lo único coherente y/o poético que tengo en vida. Mi forma de ser, tal vez ésta sea la verdadera poesía, la gran novela. Y lo que acostumbro escribir sin estructura, violando las reglas de la redacción, sólo sean palabras y más palabras aventadas al ahí se va por unas manos desesperantes, flacas, tristes, jodidas, más hueso que carne que sólo intentan expresar aquello que mi boca no sabe, no quiere o no puede decir. Las entrañas no son literatura para leerse o ser publicada, son simples sentimientos emanados de un idiota que necesita un psicólogo quizá un psiquiatra o por qué no: un doctor corazón.
Y sí, no tengo nada que ocultar. El resultado de la beca me afecto ¿a quién no le afectaría? Empero, me hizo enfrentarme. Se necesita cabeza fría y es hora de tomar algunas decisiones. La primera es sacar cuanto antes la carrera, ya estoy harto del maldito Collhi retrograda de mierda. Me purga de sobremanera la Lingüística, me molesta, no la tolero y cada día me ahogo en ese colegio, por ende debo concentrarme en el estudio y seguramente acabando septiembre deje de realizar mi columna para el Diario Cambio, quizá aguante a cumplir mi segundo año y así cerrar el ciclo. Estoy seguro que no pasará nada si la dejo de escribir, a nadie le afecta más que a mí. Pocos la extrañaran, esos pocos son amigos y familiares. No faltará quien venga a reclamarme, reprocharme o acusarme de no hacer nada con seriedad o disciplina, o de que esto es pinche capricho de mierda. Que recen y digan misa. ¡Me vale!
Seguramente sólo la extrañaran mis amigos, mentores y admirados escritores del Crack y otros más también escritores y/o poetas, verdaderos escritores. No aprendices como yo.
Apuesto que festejarán toda esa comitiva de “grandes escritores de Puebla” porque ya dejará de escribir el más ignorante de los seres quien nunca debió atreverse a publicar una columna. Habrá algunas voces que me dirán: “te lo dije y te lo advertí tenías que haber movido palancas”. Simplemente no creo eso como el camino más viable para lograr aquello que para mí simplemente es sagrado. Respecto el arte de leer y de escribir. Estoy convencido de que las palancas, si se usan, son para otras cosas más cotidianas, rutinarias y aburridas.
En fin, este blog seguirá siendo el espacio para quejarme del mundo y mostrar mis entrañas, hasta que exista un valiente que las fría o la coca-cola firme mi acta de defunción.
También mi particular espera se ha terminado. El dictamen se dio y mi nombre no aparece entre los seleccionados para pertenecer a la generación 2006-2007 de la Fundación de las Letras Mexicanas. Seguramente no compré el cachito correcto con el cual podría obtener el premio. Hay unos que están hechos para ganar premios, otros no.
Yo sólo se leer y supongo escribir, eso intento.
Las letras por si solas deben defenderse, probablemente mis textos no fueron suficientes para obtener una beca peleada por muchos o quizá no supe explicar mi proyecto, cualquiera que sea el caso, indica dos cosas: me falta para destacar o no sé expresar en escrito por qué escribo y/o para qué quiero escribir, todo lo anterior, señala una laguna, un vacío. Habrá que mejorar.
Será para la otra, si es que lo vuelvo a intentar. Por lo pronto hay una carrera que debo terminar y dedicarle el debido y correcto tiempo.
Y sí, el Silvio sigue cantando en mis oídos ese maldito pinche trozo de canción: soltar todo y largarse, (…). Con amores fugaces e inolvidables, con parasiempres grávidos como espuma. (…). …y soñando que un día serás poeta.
Siempre soñando. Siempre atesorando. Siempre llenando mi cuarto, mi vida, las fotos y demás de un invariable e interminable número de quizás. Anhelos de lo que pudo ser. Deseos por cumplir hartos de ser seguidos por una orgía inacabable de la palabra pero.
Y sin embargo, aquí estoy muriéndome día con día. Ya rato tiene que un doctor me dijo: bájale tu consumo de coca-cola. No lo he hecho, ni lo haré. Probablemente sea lo único coherente y/o poético que tengo en vida. Mi forma de ser, tal vez ésta sea la verdadera poesía, la gran novela. Y lo que acostumbro escribir sin estructura, violando las reglas de la redacción, sólo sean palabras y más palabras aventadas al ahí se va por unas manos desesperantes, flacas, tristes, jodidas, más hueso que carne que sólo intentan expresar aquello que mi boca no sabe, no quiere o no puede decir. Las entrañas no son literatura para leerse o ser publicada, son simples sentimientos emanados de un idiota que necesita un psicólogo quizá un psiquiatra o por qué no: un doctor corazón.
Y sí, no tengo nada que ocultar. El resultado de la beca me afecto ¿a quién no le afectaría? Empero, me hizo enfrentarme. Se necesita cabeza fría y es hora de tomar algunas decisiones. La primera es sacar cuanto antes la carrera, ya estoy harto del maldito Collhi retrograda de mierda. Me purga de sobremanera la Lingüística, me molesta, no la tolero y cada día me ahogo en ese colegio, por ende debo concentrarme en el estudio y seguramente acabando septiembre deje de realizar mi columna para el Diario Cambio, quizá aguante a cumplir mi segundo año y así cerrar el ciclo. Estoy seguro que no pasará nada si la dejo de escribir, a nadie le afecta más que a mí. Pocos la extrañaran, esos pocos son amigos y familiares. No faltará quien venga a reclamarme, reprocharme o acusarme de no hacer nada con seriedad o disciplina, o de que esto es pinche capricho de mierda. Que recen y digan misa. ¡Me vale!
Seguramente sólo la extrañaran mis amigos, mentores y admirados escritores del Crack y otros más también escritores y/o poetas, verdaderos escritores. No aprendices como yo.
Apuesto que festejarán toda esa comitiva de “grandes escritores de Puebla” porque ya dejará de escribir el más ignorante de los seres quien nunca debió atreverse a publicar una columna. Habrá algunas voces que me dirán: “te lo dije y te lo advertí tenías que haber movido palancas”. Simplemente no creo eso como el camino más viable para lograr aquello que para mí simplemente es sagrado. Respecto el arte de leer y de escribir. Estoy convencido de que las palancas, si se usan, son para otras cosas más cotidianas, rutinarias y aburridas.
En fin, este blog seguirá siendo el espacio para quejarme del mundo y mostrar mis entrañas, hasta que exista un valiente que las fría o la coca-cola firme mi acta de defunción.
domingo, septiembre 03, 2006
Introspección VI.
Los grandes libros nos rechazan hasta que nos sientes dignos de ellos o hasta que, resignados, comprenden que jamás estaremos a su altura
Rodrigo Fresán. El virus del Quijote. (Algunas esporas).
1er número revista Revuelta.
Rodrigo Fresán. El virus del Quijote. (Algunas esporas).
1er número revista Revuelta.
Las novelas acostumbran a doler, siempre y cuando estén bien escritas o dan en el punto clave. Una buena novela logrará identificarnos a como de lugar. Hay escritores atrevidos que salen a buscar al lector, lo enfrenta, lo llevan y lo traen por donde quieren, pero existen aquellas obras esperanzadas en ser encontradas por el lector ideal.
Empero, hay obras que sólo buscan desmitificar, ser constancia de los hechos, tal vez testigo de lo ya sucedido u ofrecer otra versión de lo ya dicho y sin querer acaban lastimando y penetrando más de lo esperado. Haciendo el doble efecto: provocar el sentimiento y la reflexión.
Eso me paso con Zapata de Palou, la más reciente novela del escritor afortunadamente poblano y perteneciente a la generación del Crack. Inevitable me fue no identificarme con un ser al que se le dio una responsabilidad que nunca eligió: hacerse cargo de unas escrituras, casi sagradas. Y así, solo, es como empezó su camino en una revolución que prometía mucho para México y acabó siendo lo mismo. Hasta la fecha siguen vigentes los reclamos de Zapata; la dignidad del indígena mexicano, el mismo que siembra las escasas tierras. Antes optaban por ir a la ciudad en busca de un mejor modo de vida, ahora tienen que librar un largo camino para cruzar la frontera y llegar a los Estados Unidos, el objetivo, el mismo: una mejor calidad de vida.
Zapata murió solo. No había gente capaz de entenderlo. Tantito por su cerrazón y timidez, pero también por la falta de visión del otrora.
Esta lectura nueva que nos Palou sobre Zapata me viene a recordar al “Che” Guevara, ambos hasta la fecha son unos íconos vigentes, sus peleas de cierta forma eran parecidas por no decir iguales: dignidad del indígena mexicano en el caso del primero y dignidad del latino en el caso del otro, pero también buscaban cambiar las instituciones, darle voz a los que siempre han permanecido en el olvido y una igualdad de la sociedad donde la diferencia entre educación y nivel económico no fuera tan abismal en el peor de los casos o inexistente. Ambos en cierta forma odiaban ocupar algún cargo en el gobierno, no les gustaba la política burocrática, preferían el campo de batallas: a veces eran con armas y otras a través del discurso ya escrito, ya hablado. Y por último siempre eran perseguidos por las fuerzas nacionales del gobierno en turno, nadie pudo atraparlos, si no hasta que ellos sintieron que ya era hora. Sabían que tarde o temprano iban a morir ya por la vía natural, ya por la vía de la pelea por los ideales, escogieron la segunda, no para ser héroes, más bien en pro de una coherencia con sus sentimientos, pensamientos, por amor propio.
Y esta novela me dolió por mi admiración al “Che” Guevara, pero también por una revaloración de un personaje no tan apreciado –ello no demerita sus estudios y demás parafernalia alrededor-, pero precisamente es eso la diferencia entre lo ya dicho y lo ahora escrito por Pedro, nadie lo había abordado de tal forma. Es mas, nadie se preocupo por el humano que fue, es y era Zapata.
Me calo probablemente por la soledad que siente ahora y me identifique con Zapata. También por los tiempos políticos en los que se encuentra México. Las peleas por encima se dirían son las mismas, pero en el fondo el arrastre histórico de los problemas no resueltos o abordados a medias siguen pesando aun, a casi ya 100 años de distancia.
Ambos se dejaron morir físicamente. Mentalmente ya habían muerto cuando perdieron a sus allegados en la pelea, a familiares y demás. Cuando se dieron cuenta que todo ello era una batalla interminable, se trataba de matar al monstruo de las mil cabezas y que en el camino probablemente se convirtieron también en asesinos, matando a todo aquello que oliera a enemigo. Pero héroes, mártires, asesinos o simples guerrilleros, habrá que estarles agradecidos por hacer suya una lucha y responsabilidad que no les pertenecían y poner el dedo en la yaga. Abrirla. Mostrarla. Evidenciarla.
¿Ahora quién será el valiente que se atreverá a curarlas para buscar su pronta cicatrización?
sábado, septiembre 02, 2006
Introspección V.
¡Qué ganas de no tener ganas!, piensa Emiliano, de estarse en casa con Josefa sin hacer nada. Ganas de volver, de amar, de no ausentarse. Ganas de morir, combatiendo por dos aguas encontradas que jamás han de istmarse.
Emiliano no posee besos para amortajar la vida, sólo agonía ardiente, suicida, ¡qué ganas de no tener ganas!
Fragmentos con que inicia el capítulo V de la novela Zapata de Palou. Palabras que duelen. Estoy seguro que en el momento en teclear esta frase Pedro deseaba dejar la novela. Qué necesidad de ser Zapata cuando se es uno mismo. Cuántos admiradores del Atila del Sur después de leer esta obra seguirán sintiendo lo mismo y qué otros se agregarán y enarbolarán la lucha aún vigente de Emiliano.
El silencio gobierna mi vida en estos momentos, tal vez lo esté repitiendo. No sé. No me importa. La vida es una constante repetición. Ha llovido de manera fuerte, canicas han caído del cielo así como escupitajos certeramente divinos. Así los recuerdos y los pensamientos del porvenir nadan por mi mente. Ya dije, tengo silencio en mi vida, no hay espacio para hablar, ni escuchar. Sólo para pensar y re-pensar.
Ojalá y fuera miércoles ya, para saber que dirá el TRIFE, qué dictaminará la Fundación para las Letras Mexicanas y para ver a Pedro –mi mentor y amigo- embestido nuevamente como escritor en su natal ciudad.
Entre este silencio por una vertiente se escapa un ruido agradable, en la hermana República de Chile, se encuentra una estudiante ya de Maestría, Xibalba se hace llamar y Sara Reinoso el original, que trabaja sobre los escritores de la Generación del Crack, tan valorados en el extranjero y no tanto en su México. Vaya, un ruido agradable dentro de toda esta estridencia que resuena como la llamada a misa de las seis de la mañana en uno de esos días donde no existen fuerzas para abrir los ojos.
A veces mejor es guardar silencio, esperando a que pase lo ansiado tantas veces en el mejor de los casos, o lo inesperado comúnmente, o simplemente permanecer en resguardo de nada.
Emiliano no posee besos para amortajar la vida, sólo agonía ardiente, suicida, ¡qué ganas de no tener ganas!
Fragmentos con que inicia el capítulo V de la novela Zapata de Palou. Palabras que duelen. Estoy seguro que en el momento en teclear esta frase Pedro deseaba dejar la novela. Qué necesidad de ser Zapata cuando se es uno mismo. Cuántos admiradores del Atila del Sur después de leer esta obra seguirán sintiendo lo mismo y qué otros se agregarán y enarbolarán la lucha aún vigente de Emiliano.
El silencio gobierna mi vida en estos momentos, tal vez lo esté repitiendo. No sé. No me importa. La vida es una constante repetición. Ha llovido de manera fuerte, canicas han caído del cielo así como escupitajos certeramente divinos. Así los recuerdos y los pensamientos del porvenir nadan por mi mente. Ya dije, tengo silencio en mi vida, no hay espacio para hablar, ni escuchar. Sólo para pensar y re-pensar.
Ojalá y fuera miércoles ya, para saber que dirá el TRIFE, qué dictaminará la Fundación para las Letras Mexicanas y para ver a Pedro –mi mentor y amigo- embestido nuevamente como escritor en su natal ciudad.
Entre este silencio por una vertiente se escapa un ruido agradable, en la hermana República de Chile, se encuentra una estudiante ya de Maestría, Xibalba se hace llamar y Sara Reinoso el original, que trabaja sobre los escritores de la Generación del Crack, tan valorados en el extranjero y no tanto en su México. Vaya, un ruido agradable dentro de toda esta estridencia que resuena como la llamada a misa de las seis de la mañana en uno de esos días donde no existen fuerzas para abrir los ojos.
A veces mejor es guardar silencio, esperando a que pase lo ansiado tantas veces en el mejor de los casos, o lo inesperado comúnmente, o simplemente permanecer en resguardo de nada.
viernes, septiembre 01, 2006
Introspección IV.
Sigo avanzando con la novela Zapata, lento pero seguro, ya se ha casado con Josefa. Nuestro caudillo también necesitaba amor, ese que la revolución, las tierras y el luchar por el pueblo no le pueden dar. Era un tipo solitario. Temeroso de todo. Inclusive de que el amor se le acabe. A todos nos pasa o nos ha pasado. A veces unos seguimos en la búsqueda. Gerardo Pablo dice que algunos andamos encadenados sin rumbo, por ahí persiguiendo el Grave, Crecido, Amplio, Mayor, Infarto y Ventajoso amor. Ese amor que calcina y duele en lo más hondo de las entrañas y nos hace viajar por lo más indescifrable del abismo, sin saber por qué, pero siempre encontramos algo: más preguntas alrededor de la primera duda que nos hizo sumergirnos en dicha búsqueda.
Y quien no quisiera de repente soltar todo y largarse, (…). Con amores fugaces e inolvidables, con parasiempres grávidos como espuma. (…). …y soñando que un día serás poeta.
Son días de oír constante el oído esa canción de espera o ese poema de resignación. Momentos de reflexión. Tal vez así como los personajes de Rulfo mi destino sea vivir o amar como un vil fantasma. Un alma en pena.
Duermo, despierto y salgo a caminar solo. Desayuno y como acompañado de un inmenso silencio. Me baño con el triste reflejo que proyecto en un espejo. Un muerto está más vivo que yo.
Silvio lo dijo bien en su canción Quien tiene viejo el corazón:
Dejando su lugar
entre las cosas que se dan amor,
quien tiene viejo el corazón
se va.
Huye a su habitación
llevándose lo que jamás llegó,
lo que ya nunca llegará:
su amor.
Hasta las altas sombras de la noche
la luz de su ventana brilla en vela.
La madrugada, que bien lo conoce,
dice que todo el tiempo sólo espera.
Van la luna y su corte a su guarida.
Canta de horror un pájaro en la güira.
Mira el gato con ojo incandescente.
Se siembra más el corazón de muerte.
La luna saca allí todos sus dientes
con una claridad indiferente.
La luna, la culpable, la viajera,
la luna de una muerta primavera.
Hasta las altas sombras de la noche
la luz de su ventana brilla en vela.
La madrugada, que bien lo conoce,
dice que todo el tiempo sólo espera.
A veces sólo somos canciones, poemas o novelas ya escritas y así actuamos, tal vez esté en nuestro inconciente plasmado, quizá uno se apropie de las historias tanto que con tal de hacerlas cercanas a nosotros buscamos actuar tal cual nos dicta la historia.
Mientras mi bienestar sentimental sufre una batalla Dantesca, mi país vive otra batalla de tipo político. No sabemos que va a pasar. Todo en esta ocasión es inédito: la elección, el movimiento ya social, ya político o mediático, el acto de impedir por primera vez que se diera el tan desgastado informe, por cierto dentro de las normas, aunque algunos escandalizados digan que todo esto es violento. Simplemente es un proceso para lograr la verdadera maduración política que nos pondrá al nivel de otros países. El cambio no consistía en que ganará Fox, va más allá. Todos, incluyendo Calderón y AMLO, sin dejar aun lado a los miles de mexicanos que están en plantón en las calles del DF, están poniendo un granito de arena para la evolución de nuestro México. En fin, dentro todo lo inesperado, cabe recordar la historia como lo hizo hoy en el estrado del congreso Alberto Escobar designado por el partido Verde Ecologista para dar su posición antes del informe no dado de Fox: siempre ha sido así criollos v. s. peninsulares y/o españoles, conservadores v. s. liberales, cristeros v. s. oficialistas, universitarios v. s. gobierno y ahora foxistas v. s. lópez obradoristas, En fin, así las cosas en nuestro México bronco.
Y quien no quisiera de repente soltar todo y largarse, (…). Con amores fugaces e inolvidables, con parasiempres grávidos como espuma. (…). …y soñando que un día serás poeta.
Son días de oír constante el oído esa canción de espera o ese poema de resignación. Momentos de reflexión. Tal vez así como los personajes de Rulfo mi destino sea vivir o amar como un vil fantasma. Un alma en pena.
Duermo, despierto y salgo a caminar solo. Desayuno y como acompañado de un inmenso silencio. Me baño con el triste reflejo que proyecto en un espejo. Un muerto está más vivo que yo.
Silvio lo dijo bien en su canción Quien tiene viejo el corazón:
Dejando su lugar
entre las cosas que se dan amor,
quien tiene viejo el corazón
se va.
Huye a su habitación
llevándose lo que jamás llegó,
lo que ya nunca llegará:
su amor.
Hasta las altas sombras de la noche
la luz de su ventana brilla en vela.
La madrugada, que bien lo conoce,
dice que todo el tiempo sólo espera.
Van la luna y su corte a su guarida.
Canta de horror un pájaro en la güira.
Mira el gato con ojo incandescente.
Se siembra más el corazón de muerte.
La luna saca allí todos sus dientes
con una claridad indiferente.
La luna, la culpable, la viajera,
la luna de una muerta primavera.
Hasta las altas sombras de la noche
la luz de su ventana brilla en vela.
La madrugada, que bien lo conoce,
dice que todo el tiempo sólo espera.
A veces sólo somos canciones, poemas o novelas ya escritas y así actuamos, tal vez esté en nuestro inconciente plasmado, quizá uno se apropie de las historias tanto que con tal de hacerlas cercanas a nosotros buscamos actuar tal cual nos dicta la historia.
Mientras mi bienestar sentimental sufre una batalla Dantesca, mi país vive otra batalla de tipo político. No sabemos que va a pasar. Todo en esta ocasión es inédito: la elección, el movimiento ya social, ya político o mediático, el acto de impedir por primera vez que se diera el tan desgastado informe, por cierto dentro de las normas, aunque algunos escandalizados digan que todo esto es violento. Simplemente es un proceso para lograr la verdadera maduración política que nos pondrá al nivel de otros países. El cambio no consistía en que ganará Fox, va más allá. Todos, incluyendo Calderón y AMLO, sin dejar aun lado a los miles de mexicanos que están en plantón en las calles del DF, están poniendo un granito de arena para la evolución de nuestro México. En fin, dentro todo lo inesperado, cabe recordar la historia como lo hizo hoy en el estrado del congreso Alberto Escobar designado por el partido Verde Ecologista para dar su posición antes del informe no dado de Fox: siempre ha sido así criollos v. s. peninsulares y/o españoles, conservadores v. s. liberales, cristeros v. s. oficialistas, universitarios v. s. gobierno y ahora foxistas v. s. lópez obradoristas, En fin, así las cosas en nuestro México bronco.
Introspección III.
Estar sentado en una noche de nervios esperando a no se quién y por qué. Los fantasmas inclusive se han cansado de velar todas las noches y han preferido ir a dormir, me siento solo. Me siento por primera vez.
Mi estomago se revuelve como si por dentro se desarrollara una revolución o una marcha política exigiendo el voto x voto, casilla x casilla. Pero aquí no hay un microbio, virus, célula o lo que sea capaz de reprimir esa revolución, vaya ni siquiera de dialogar, por ello avanzan como manada arrasando todo a su paso. Es como si estuviera enamorado, sólo que en lugar de mariposas lo que siento son urracas que desesperadas gritan, nadie las escucha. A nadie le importan.
Ayer por la madrugada empecé a leer Zapata la nueva novela de Palou – siempre me he preguntado a qué hora escribe o a qué hora se dedica a vivir mi querido mentor y amigo como cualquier humano -. Lo que llevo es impresionante. Un Zapata no sólo humano sino verdaderamente inesperado. Sufro cuando lo leo y me enamoro más de la imagen que tiene Zapata en este México que aún pelea por aquello por lo que murió el caudillo de Morelos. Un Zapata solo y siempre lo será así. Los héroes como los escritores e intentos de ambos, siempre están rodeados pero solos. Me viene a la memoria fragmentos de Carta a Francia de Delgadillo quien escribe y canta para tanta gente y se pregunta si en verdad están con él, si comparten lo que dice. Todos tenemos esas dudas. Siempre lo pienso y así me siento cada que voy a dormir en un cuarto no pequeño, pero si inmenso para mi, lleno de tantos recuerdos unos sin compartir y otros ya parecen canción trillada. Un cuarto propio es un mundo donde se puede vivir a gusto, pero solo. Nadie alcanzará a descifrar lo que queremos decir y unos cuantos no le darán el significado que esperamos. El recuerdo dicen es una forma de vivir. Mentira. Es una forma de no vivir, los recuerdos duelen y no permiten avanzar. A veces llego a pensar que los enfermos de Alzhaimer son dichosos, luego recapacito y sé que he exagerado en ese pensamiento, porque desgraciadamente sin los recuerdos no somos nada. Por eso las fotos, las amistades, el escribir, queremos dejar huella, queremos que nos recuerden. Sólo nos puede permitir permanecer vivos aunque nuestro cuerpo ese siendo consumido por gusanos.
El escritor sólo sabe escribir. Es solitario y también nómada. Se acostumbra al ruido porque se sabe no parte de ese escándalo. A nadie le importa la vida del escritor, pero curiosamente es buscado y a veces tratado como todo un rockstar. El escritor sabe que a nadie le interesa saber lo que piensa, siente, ama, odia, desprecia o ignora, empero escribe y tiene la osadía de publicar. El leer y el escribir es la cosa más patética del mundo es un oficio para gente sola y sin vida, sin amigos, tal vez sin nadie a quien amar y busca en cada página eso inexistente en vida.
El mundo es raro, los lectores y escritores pertenecen, pertenecemos, a un mundo bien visto y para algunos es inclusive inalcanzable. Es curioso los que leen y escriben, tienen el don de sentir más al mundo, de parecer gente que vive y piensa. En cambio, los que viven su vida, parecen zombies.
Que importa lo que escriba, diga o piensa. Tal vez no lo hago yo, sino un señor que se divierte conmigo, soy su muñeco de acción. Ya lo dijo Sabines y lo recuerda de otra forma el amigo y también mentor Nacho Padilla: Vivimos desde hace siglos en el laboratorio de Dios.
Somos simples marionetas con sentimientos.
A todo esto sigo como Sabina esperando a ver si amanece por fin. Esperando a la chica de mis sueños. No importa que en la espera quede con la frente marchita. La poesía es mi única amante y compañera eterna. Mi condena perpetúa
Mi estomago se revuelve como si por dentro se desarrollara una revolución o una marcha política exigiendo el voto x voto, casilla x casilla. Pero aquí no hay un microbio, virus, célula o lo que sea capaz de reprimir esa revolución, vaya ni siquiera de dialogar, por ello avanzan como manada arrasando todo a su paso. Es como si estuviera enamorado, sólo que en lugar de mariposas lo que siento son urracas que desesperadas gritan, nadie las escucha. A nadie le importan.
Ayer por la madrugada empecé a leer Zapata la nueva novela de Palou – siempre me he preguntado a qué hora escribe o a qué hora se dedica a vivir mi querido mentor y amigo como cualquier humano -. Lo que llevo es impresionante. Un Zapata no sólo humano sino verdaderamente inesperado. Sufro cuando lo leo y me enamoro más de la imagen que tiene Zapata en este México que aún pelea por aquello por lo que murió el caudillo de Morelos. Un Zapata solo y siempre lo será así. Los héroes como los escritores e intentos de ambos, siempre están rodeados pero solos. Me viene a la memoria fragmentos de Carta a Francia de Delgadillo quien escribe y canta para tanta gente y se pregunta si en verdad están con él, si comparten lo que dice. Todos tenemos esas dudas. Siempre lo pienso y así me siento cada que voy a dormir en un cuarto no pequeño, pero si inmenso para mi, lleno de tantos recuerdos unos sin compartir y otros ya parecen canción trillada. Un cuarto propio es un mundo donde se puede vivir a gusto, pero solo. Nadie alcanzará a descifrar lo que queremos decir y unos cuantos no le darán el significado que esperamos. El recuerdo dicen es una forma de vivir. Mentira. Es una forma de no vivir, los recuerdos duelen y no permiten avanzar. A veces llego a pensar que los enfermos de Alzhaimer son dichosos, luego recapacito y sé que he exagerado en ese pensamiento, porque desgraciadamente sin los recuerdos no somos nada. Por eso las fotos, las amistades, el escribir, queremos dejar huella, queremos que nos recuerden. Sólo nos puede permitir permanecer vivos aunque nuestro cuerpo ese siendo consumido por gusanos.
El escritor sólo sabe escribir. Es solitario y también nómada. Se acostumbra al ruido porque se sabe no parte de ese escándalo. A nadie le importa la vida del escritor, pero curiosamente es buscado y a veces tratado como todo un rockstar. El escritor sabe que a nadie le interesa saber lo que piensa, siente, ama, odia, desprecia o ignora, empero escribe y tiene la osadía de publicar. El leer y el escribir es la cosa más patética del mundo es un oficio para gente sola y sin vida, sin amigos, tal vez sin nadie a quien amar y busca en cada página eso inexistente en vida.
El mundo es raro, los lectores y escritores pertenecen, pertenecemos, a un mundo bien visto y para algunos es inclusive inalcanzable. Es curioso los que leen y escriben, tienen el don de sentir más al mundo, de parecer gente que vive y piensa. En cambio, los que viven su vida, parecen zombies.
Que importa lo que escriba, diga o piensa. Tal vez no lo hago yo, sino un señor que se divierte conmigo, soy su muñeco de acción. Ya lo dijo Sabines y lo recuerda de otra forma el amigo y también mentor Nacho Padilla: Vivimos desde hace siglos en el laboratorio de Dios.
Somos simples marionetas con sentimientos.
A todo esto sigo como Sabina esperando a ver si amanece por fin. Esperando a la chica de mis sueños. No importa que en la espera quede con la frente marchita. La poesía es mi única amante y compañera eterna. Mi condena perpetúa
miércoles, agosto 23, 2006
En el lugar de siempre.
Hete ahí en el lugar de siempre en la misma ciudad y con la misma gente para que ella al volver no encuentre nada extraño y sea como ayer y nunca más lejano. Esperando a que vuelva, eres todo un faro del romanticismo, de repente alguien te acompaña a hacer guardia mientras te cuenta historias de amor con finales felices, cliché en su máxima expresión. Nadie se atreve a decirte la realidad, es tanto el amor o la lastima que les generas, no quieren cargar con remordimiento de conciencia. Pesa más haber lastimado a alguien profundamente en el corazón que el hecho de asesinar a un inocente o encarcelarlo. Al muerto se le puede llevar flores y al encarcelado al acabar su condena se le puede decir: lo siento. Pero a un herido de corazón es imposible redimirlo no hay novela ni poema que cure dicha pena, menos canción que haga menos dolorosa la pena y desde luego plegaria que sirva. Dicha empresa suele ser tan difícil que la religión católica ha sido incapaz de inventar un Santo de los dolidos y el único candidato posible aún está vivo. Eres tú. La desgracia te persigue tanto que ni siquiera podrían elegirte para tal puesto has cometido tantos pecados como tantas mujeres te han abandonado.
Sabes que ella no regresará. No quieres afrontarlo. Te refugias en la literatura para crear esa historia de amor que jamás existió ni existirá con la mujer de tus sueños.
Acéptalo. Ella jamás te quiso ni te querrá, eres demasiado pobre y demasiado listo para ella. No me vengas ahora con el cuento de que no sabías cómo era ella cuando le hablaste, tú que tanto observas a la gente antes de hablarles, tú que tanto te cuidas de los humanos, son de temer según tu ideología. Tu defecto, creo, es no haber sido un daddy boy y algo pendejo. A ella le gusta mangonear a los hombres. A gente como tú sólo les saca unos poemitas para después cogérselos y abandonarlos. Si fueras digamos el clon humano de Pinky, ella ya hubiera repasado contigo el Kamasutra entero.
Tu abuela decía que a los fantasmas no hay que temerles, no hacen daño, sólo espantan, y que si los escuchas hasta pueden ser buenos amigos. En cambio, los vivos matan, roban, extorsionan, violan y aunque sean tus amigos te pueden traicionar. Eso podría explicar el por qué de todas tus ex-novias, ex-amantes o ex-frees la que más te duele y provocó la estadía que tienes, ha sido para ti como un fantasma, sabemos que existe por lo que nos cuentas pero jamás hemos visto una foto donde salgan juntos y menos los hemos visto caminar por alguna calle de esta ciudad.
Ya déjala ir. Jamás te perteneció ni tú a ella. Es más jamás existieron.
La vida cobra caro nuestros errores. Dejaste ir a dos personas que te amaron, nunca les hiciste caso. No tuviste ojos para ellas y ahora andan penando por los abismos, llorando su amor incumplido, así como tú, hete ahí sentado en el lugar de siempre en la misma ciudad y con la misma gente que presencia como pagas caro tu error, todos los días te escuchan hablar de ella, porque no te pueden ver, pero te sienten como el frió decembrino que cala por las mañanas y mata por las noches. Están hartos de oírte contar la misma historia.
Nadie se atreve a decir lo que sienten y piensan de ti.
Aunque me duela más a mí que a ti, vine a decírtelo para que dejes de causar lastima y pena ajena. Ya acepta que ella sigue viva y nunca te quiso. Déjala ir para que tu alma descanse en paz y puedas ir a donde te corresponde, al mundo de los muertos, deja el de los vivos. Ya no perteneces aquí. Ya pagaste con creces el llorar y narrar tu amor ficticio. Vete y déjanos en paz.
¿Me escuchaste Ignacio? Soy Xavier, ¿aún me recuerdas? Haz un ruido aunque sea para saber que no estuve hablando todo este tiempo solo. Adiós y nos vemos espero no muy pronto.
Sabes que ella no regresará. No quieres afrontarlo. Te refugias en la literatura para crear esa historia de amor que jamás existió ni existirá con la mujer de tus sueños.
Acéptalo. Ella jamás te quiso ni te querrá, eres demasiado pobre y demasiado listo para ella. No me vengas ahora con el cuento de que no sabías cómo era ella cuando le hablaste, tú que tanto observas a la gente antes de hablarles, tú que tanto te cuidas de los humanos, son de temer según tu ideología. Tu defecto, creo, es no haber sido un daddy boy y algo pendejo. A ella le gusta mangonear a los hombres. A gente como tú sólo les saca unos poemitas para después cogérselos y abandonarlos. Si fueras digamos el clon humano de Pinky, ella ya hubiera repasado contigo el Kamasutra entero.
Tu abuela decía que a los fantasmas no hay que temerles, no hacen daño, sólo espantan, y que si los escuchas hasta pueden ser buenos amigos. En cambio, los vivos matan, roban, extorsionan, violan y aunque sean tus amigos te pueden traicionar. Eso podría explicar el por qué de todas tus ex-novias, ex-amantes o ex-frees la que más te duele y provocó la estadía que tienes, ha sido para ti como un fantasma, sabemos que existe por lo que nos cuentas pero jamás hemos visto una foto donde salgan juntos y menos los hemos visto caminar por alguna calle de esta ciudad.
Ya déjala ir. Jamás te perteneció ni tú a ella. Es más jamás existieron.
La vida cobra caro nuestros errores. Dejaste ir a dos personas que te amaron, nunca les hiciste caso. No tuviste ojos para ellas y ahora andan penando por los abismos, llorando su amor incumplido, así como tú, hete ahí sentado en el lugar de siempre en la misma ciudad y con la misma gente que presencia como pagas caro tu error, todos los días te escuchan hablar de ella, porque no te pueden ver, pero te sienten como el frió decembrino que cala por las mañanas y mata por las noches. Están hartos de oírte contar la misma historia.
Nadie se atreve a decir lo que sienten y piensan de ti.
Aunque me duela más a mí que a ti, vine a decírtelo para que dejes de causar lastima y pena ajena. Ya acepta que ella sigue viva y nunca te quiso. Déjala ir para que tu alma descanse en paz y puedas ir a donde te corresponde, al mundo de los muertos, deja el de los vivos. Ya no perteneces aquí. Ya pagaste con creces el llorar y narrar tu amor ficticio. Vete y déjanos en paz.
¿Me escuchaste Ignacio? Soy Xavier, ¿aún me recuerdas? Haz un ruido aunque sea para saber que no estuve hablando todo este tiempo solo. Adiós y nos vemos espero no muy pronto.
viernes, agosto 18, 2006
Llorando a un fantasma.
Permaneces inmóvil ante el silencio que nos gobierna.
No sabemos hacer otra cosa.
Sólo un hola y un adiós cuando llegamos a toparnos, lo demás son conversaciones imaginarias. Mi soledad apesta a carne podrida, pero tu distancia huela a cadáver recién exhumado de su tumba, pero con unos cuantos años ya de pudrición.
Nunca supiste estar sola, tampoco acompañada. Como yo nunca he aprendido a vivir con tu presencia, pero me acostumbre a convivir con tu fantasma, vaya, me enamore de ella, de su olor a viejo y encontré la forma de abrazar la estela que deja al caminar. Cuando te veo ya no busco cambios en tu figura, ni me interesa saber que llevas puesto, si acaso visitaste la nueva tienda de moda para vestirte acorde a los tiempos que vivimos y según los lugares donde acostumbras pasar tu tiempo libre, tampoco me importa como traes el cabello, ya deje de fijarme en el cambio de tus pupilentes. De un tiempo para acá me vale un comino que pasa en tu mente, en tu cuerpo, en tu vida y en tus sentimientos. ¿Acaso no te has dado cuenta como miro con detenimiento hacia donde va tu sombra? Seguramente no. Has de pensar: este idiota otra vez mirándome el trasero, como si nunca lo hubiera visto y tocado.
Ayer me hablaste para reclamarme el hecho de no haberte llamado hoy por la noche, ni ayer, ni anteayer como desde un mes dejé de llamarte, no le encuentro sentido. Nunca me escuchas, siempre hablas y hablas y no parar de hacerlo, jamás has entendido la diferencia entre hablar y conversar. Entre tus quejidos te deje en claro la palabra adiós, explicándote que me iba a otro lugar por no hallarme vivo en este; agregué como argumento que mis amigos han emigrado y dejaron de escribirme, y tú, bueno para que me gasto en explicaciones si no vas a entender. Si la memoria no me falla te comenté: todos tenemos un ciclo en la vida con un principio y un fin, que el mió ya había terminado.
Y ahora estás parada, inmóvil, sin nada que decir, como siempre y como nunca. Sólo tus ojos buscan decir lo que a tu boca se le olvido pronunciar. Te gobiernan muchas preguntas, lo veo en tu cara, me duele no poder resolvértelas. Me quema tener que presenciar como todos aquellos que en vida se olvidaron de mi hoy viene a preguntarse ¿por qué velan a un muerto? Y sin embargo, no se acuerdan de cuando fue la última vez que me vieron.
No sabemos hacer otra cosa.
Sólo un hola y un adiós cuando llegamos a toparnos, lo demás son conversaciones imaginarias. Mi soledad apesta a carne podrida, pero tu distancia huela a cadáver recién exhumado de su tumba, pero con unos cuantos años ya de pudrición.
Nunca supiste estar sola, tampoco acompañada. Como yo nunca he aprendido a vivir con tu presencia, pero me acostumbre a convivir con tu fantasma, vaya, me enamore de ella, de su olor a viejo y encontré la forma de abrazar la estela que deja al caminar. Cuando te veo ya no busco cambios en tu figura, ni me interesa saber que llevas puesto, si acaso visitaste la nueva tienda de moda para vestirte acorde a los tiempos que vivimos y según los lugares donde acostumbras pasar tu tiempo libre, tampoco me importa como traes el cabello, ya deje de fijarme en el cambio de tus pupilentes. De un tiempo para acá me vale un comino que pasa en tu mente, en tu cuerpo, en tu vida y en tus sentimientos. ¿Acaso no te has dado cuenta como miro con detenimiento hacia donde va tu sombra? Seguramente no. Has de pensar: este idiota otra vez mirándome el trasero, como si nunca lo hubiera visto y tocado.
Ayer me hablaste para reclamarme el hecho de no haberte llamado hoy por la noche, ni ayer, ni anteayer como desde un mes dejé de llamarte, no le encuentro sentido. Nunca me escuchas, siempre hablas y hablas y no parar de hacerlo, jamás has entendido la diferencia entre hablar y conversar. Entre tus quejidos te deje en claro la palabra adiós, explicándote que me iba a otro lugar por no hallarme vivo en este; agregué como argumento que mis amigos han emigrado y dejaron de escribirme, y tú, bueno para que me gasto en explicaciones si no vas a entender. Si la memoria no me falla te comenté: todos tenemos un ciclo en la vida con un principio y un fin, que el mió ya había terminado.
Y ahora estás parada, inmóvil, sin nada que decir, como siempre y como nunca. Sólo tus ojos buscan decir lo que a tu boca se le olvido pronunciar. Te gobiernan muchas preguntas, lo veo en tu cara, me duele no poder resolvértelas. Me quema tener que presenciar como todos aquellos que en vida se olvidaron de mi hoy viene a preguntarse ¿por qué velan a un muerto? Y sin embargo, no se acuerdan de cuando fue la última vez que me vieron.
martes, agosto 15, 2006
Introspección II.
Casi las diez de la noche y sigo escribiendo por escribir, no se hacer otra cosa. Se hace el inicio de clases y no tengo ganas de regresar a convertirme preso absoluto de la rutina, del hartazgo y la empatía que gobierna el colegio donde estudio.
Sólo una cosa, mejor dicho, una persona, me mantiene firme para no desistir y abandonar el barco llamado Lingüística y Literatura hispánica, el poder verla y platicar con ella averiguar que pasa en ese su mundo agitado. Todos tenemos un punto débil, un lado por el cual podemos perder. El mío es el presente que quiere salir avante, que busca dejar atrás sus fantasmas, pero el pasado siempre se apodera y convierte a mi vida en una narración imperfecta hecha por Rulfo, imperfecta por tratarse de mi. Escribo y cada tecleo es un clavo terco que se sumerge más y más. Tomo coca-cola para mitigar el dolor, es tanta ya la costumbre orgánica que mi cuerpo tiene sobre la coca-cola que pasa por mi garganta como si fuera un simple vaso de agua o un saludable licuado de chocolate matutino.
Ella se apodera de mi presente, eso intenta, pero otrora, la del pasado, la de siempre, la de antes y la de nunca se aferra a cada parte de mi piel. Entierra sus uñas en mis pulmones. Me baña con sus lágrimas. Sus reclamos de abandono pueblan ambos oídos y se adueñan de mis manos para verter versos inexactos que intentan hablar de amor. Reclamos que reclaman ser víctimas del abandono ejercido por el amante, ese que jamás se atrevió a reclamar a la musa cuando ella decidía emprender rumbo con destino incierto siempre fue una deriva que quiso ser pairo y se extravía continuamente en un mítico triángulo de las bermudas, existente por poético imaginario e inventivo por buscar ser certeza o constancia de los hechos, todos ellos inexistentes.
Ha pasado ya media hora desde que empecé a escribir y ella se ha adueñado de la mitad de mi texto, lo puebla como una enfermedad mortífera y sin cura, a la cual la medicina no ha podido encontrar explicación. Quisiera hablar sobre la otra, la del presente, aquí y ahora, pero la incertidumbre podría ser su nombre. Tal vez por eso su ausencia en este texto.
Bolaño escribió en Los detectives salvajes que los poetas van por ahí muriéndose de hambre, apartándose del mundo sin pedir ayuda, solos por gusto.
Tal vez los que intentan ser poetas estén, estemos destinado a ser fieles a una sola dama: la poesía y ser víctimas de engaños amorosos fraguados por musas, nínfulas, ninfómanas y otro clase de mujeres por enumerar.
Tal vez nuestra única compañía se la soledad.
Sólo una cosa, mejor dicho, una persona, me mantiene firme para no desistir y abandonar el barco llamado Lingüística y Literatura hispánica, el poder verla y platicar con ella averiguar que pasa en ese su mundo agitado. Todos tenemos un punto débil, un lado por el cual podemos perder. El mío es el presente que quiere salir avante, que busca dejar atrás sus fantasmas, pero el pasado siempre se apodera y convierte a mi vida en una narración imperfecta hecha por Rulfo, imperfecta por tratarse de mi. Escribo y cada tecleo es un clavo terco que se sumerge más y más. Tomo coca-cola para mitigar el dolor, es tanta ya la costumbre orgánica que mi cuerpo tiene sobre la coca-cola que pasa por mi garganta como si fuera un simple vaso de agua o un saludable licuado de chocolate matutino.
Ella se apodera de mi presente, eso intenta, pero otrora, la del pasado, la de siempre, la de antes y la de nunca se aferra a cada parte de mi piel. Entierra sus uñas en mis pulmones. Me baña con sus lágrimas. Sus reclamos de abandono pueblan ambos oídos y se adueñan de mis manos para verter versos inexactos que intentan hablar de amor. Reclamos que reclaman ser víctimas del abandono ejercido por el amante, ese que jamás se atrevió a reclamar a la musa cuando ella decidía emprender rumbo con destino incierto siempre fue una deriva que quiso ser pairo y se extravía continuamente en un mítico triángulo de las bermudas, existente por poético imaginario e inventivo por buscar ser certeza o constancia de los hechos, todos ellos inexistentes.
Ha pasado ya media hora desde que empecé a escribir y ella se ha adueñado de la mitad de mi texto, lo puebla como una enfermedad mortífera y sin cura, a la cual la medicina no ha podido encontrar explicación. Quisiera hablar sobre la otra, la del presente, aquí y ahora, pero la incertidumbre podría ser su nombre. Tal vez por eso su ausencia en este texto.
Bolaño escribió en Los detectives salvajes que los poetas van por ahí muriéndose de hambre, apartándose del mundo sin pedir ayuda, solos por gusto.
Tal vez los que intentan ser poetas estén, estemos destinado a ser fieles a una sola dama: la poesía y ser víctimas de engaños amorosos fraguados por musas, nínfulas, ninfómanas y otro clase de mujeres por enumerar.
Tal vez nuestra única compañía se la soledad.
Unas preguntitas blogueras.
Listo mi querida Erika, antes de lo prometido. Un análisis interesante y divertido.
1) ¿Con qué tres blogueros/as pasarías una noche de locura sexual?
R= Pues en mi caso desde luego serían blogueras y por el momento no tengo ninguna. Sólo una que no bloguea seguido, pero de repente lo llega a hacer: Olga Cuellar.
2) ¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
R= Octubre 2005 a Agosto 2006, casi un año, se podría decir.
3) ¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y te animaste a participar?
R= Pues en una de las tantas platicas con mi mentor literario Pedro Ángel Palou y se me ocurrió que yo también tenía derecho a torturar a la gente.
4) ¿Eres lector anónimo de algún blog?
R=No, no comparto el esconderse en el anonimato.
5) ¿Te has enamorado alguna vez de un bloguero/a? ¿Quienes?
R= Noup.
6) ¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera?
R= Alba Lucía (Negarse), Graciela (Efectos Secundarios), Erika (Instrucciones para llorar), Héctor Pons (El perseguidor) y Don Cadáver muerto (El cadáver muerto); pero también, y a modo de pilón, me gustaría con Alejandra Peart (Opphelia)
7) ¿Has conocido a alguno más allá del teclado?
R= Pues sólo a Alba Lucía en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara del año pasado (2005) y claro al poeta amigo Ignacio Sánchez Prado. Sin contar a los amigos poblanos como Isra, Viry, Maribel y etc.…
8) ¿Estas satisfecho con tu blog?
R= Claro es como mi hijo y mi contacto más cercano con gente que aprecio y que también bloguea.
9) ¿Qué blogs consideras de mayor calidad?
R= Si hablamos sólo de chavos y chavas blogers serían: Negarse de Alba Lucía, La tumba del cadáver de Don cadáver muerto, Opphelia de Alejandra Peart, Efectos Secundarios de Graciela, Instrucciones para llorar de Erika, El perseguidor de Pons y Vagabunda perdida de Megara.
Ahora bien si hablamos de los grandes escritores con blogs, tendrían que ser: Pedro Ángel Palou, Jorge Volpi, Cristina Rivera-Garza, Tryno Maldonado, Ignacio Sánchez Prado, Alberto Chimal, los de Federico Campbell y Pablo Boullosa.
Pero realmente todo lo que tengo linkeado es porque siempre lo visitó y se me hace de gran calidad.
10) ¿Algunos autores que te despierten especial simpatía?
R= Pedro Ángel Palou, Jorge Volpi, Ignacio Sánchez Prado, Alba Lucía, Graciela, Erika, Pons, Don Cadáver, Alejandra Peart, Viry, Isra, Maribel, Mauricio Arias y Sandra Becerril.
Elije a entre tres y cinco blogueros para que contesten a estas preguntas en sus blogs.
Alba Lucía
Graciela
Don Cadáver
Alejandra Peart
Viry
1) ¿Con qué tres blogueros/as pasarías una noche de locura sexual?
R= Pues en mi caso desde luego serían blogueras y por el momento no tengo ninguna. Sólo una que no bloguea seguido, pero de repente lo llega a hacer: Olga Cuellar.
2) ¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
R= Octubre 2005 a Agosto 2006, casi un año, se podría decir.
3) ¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y te animaste a participar?
R= Pues en una de las tantas platicas con mi mentor literario Pedro Ángel Palou y se me ocurrió que yo también tenía derecho a torturar a la gente.
4) ¿Eres lector anónimo de algún blog?
R=No, no comparto el esconderse en el anonimato.
5) ¿Te has enamorado alguna vez de un bloguero/a? ¿Quienes?
R= Noup.
6) ¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera?
R= Alba Lucía (Negarse), Graciela (Efectos Secundarios), Erika (Instrucciones para llorar), Héctor Pons (El perseguidor) y Don Cadáver muerto (El cadáver muerto); pero también, y a modo de pilón, me gustaría con Alejandra Peart (Opphelia)
7) ¿Has conocido a alguno más allá del teclado?
R= Pues sólo a Alba Lucía en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara del año pasado (2005) y claro al poeta amigo Ignacio Sánchez Prado. Sin contar a los amigos poblanos como Isra, Viry, Maribel y etc.…
8) ¿Estas satisfecho con tu blog?
R= Claro es como mi hijo y mi contacto más cercano con gente que aprecio y que también bloguea.
9) ¿Qué blogs consideras de mayor calidad?
R= Si hablamos sólo de chavos y chavas blogers serían: Negarse de Alba Lucía, La tumba del cadáver de Don cadáver muerto, Opphelia de Alejandra Peart, Efectos Secundarios de Graciela, Instrucciones para llorar de Erika, El perseguidor de Pons y Vagabunda perdida de Megara.
Ahora bien si hablamos de los grandes escritores con blogs, tendrían que ser: Pedro Ángel Palou, Jorge Volpi, Cristina Rivera-Garza, Tryno Maldonado, Ignacio Sánchez Prado, Alberto Chimal, los de Federico Campbell y Pablo Boullosa.
Pero realmente todo lo que tengo linkeado es porque siempre lo visitó y se me hace de gran calidad.
10) ¿Algunos autores que te despierten especial simpatía?
R= Pedro Ángel Palou, Jorge Volpi, Ignacio Sánchez Prado, Alba Lucía, Graciela, Erika, Pons, Don Cadáver, Alejandra Peart, Viry, Isra, Maribel, Mauricio Arias y Sandra Becerril.
Elije a entre tres y cinco blogueros para que contesten a estas preguntas en sus blogs.
Alba Lucía
Graciela
Don Cadáver
Alejandra Peart
Viry
viernes, agosto 04, 2006
Amorosa amnesia.
En la mañana cuando te vi,
ardieron en mi interior
unas locas ganas de besarte,
algo me detuvo:
eras de hueso y carne.
Me acostumbre a amar al fantasma
que me abrazaba en las noches de luna
y besaba debajo de cada balcón
cuando llovía por las tardes.
La intensidad cambio.
Me aferre tanto a tu ausencia
que se me olvido cómo amarte
cuando estamos el uno frente al otro.
ardieron en mi interior
unas locas ganas de besarte,
algo me detuvo:
eras de hueso y carne.
Me acostumbre a amar al fantasma
que me abrazaba en las noches de luna
y besaba debajo de cada balcón
cuando llovía por las tardes.
La intensidad cambio.
Me aferre tanto a tu ausencia
que se me olvido cómo amarte
cuando estamos el uno frente al otro.
domingo, julio 30, 2006
Rulfiana existencia.
No es necesario vivir en Cómala
o leer la obra de Rulfo
para conversar con un fantasma
o sentirse uno de ellos.
con amarte basta.
o leer la obra de Rulfo
para conversar con un fantasma
o sentirse uno de ellos.
con amarte basta.
viernes, julio 28, 2006
Balística existencia.
Navego en las penumbras
del abismo que lleva tu nombre,
como una bala que busca donde parar,
tal vez mi pasado material
se remonte a eso,
y no más,
una bala disparada por un sardo
en Tlatelolco, el negro 68.
El hartazgo de la incertidumbre me carcome
la pólvora que me resta para lograr
al menos un impacto decente,
conforme caigo, pierdo toda esperanza,
se me esfuma la pólvora,
no hay lógica para esto.
Tampoco la hubo cuando decidimos
que teníamos la capacidad
para escribir un cuento rosa:
vivieron juntos y felices.
Pero ni juntos ni felices.
Ni la metafísica pudo unir
a tu femenina presencia, encarnada
en la sombra de las calles que visitó
con este común transeúnte.
Mi balístico amor intenta impactarse
en un fantasma sin éxito alguno.
Empiezo a creer que mi profesión
no es la del poeta que evoca,
sino de la de una bala, errante y sin pólvora.
del abismo que lleva tu nombre,
como una bala que busca donde parar,
tal vez mi pasado material
se remonte a eso,
y no más,
una bala disparada por un sardo
en Tlatelolco, el negro 68.
El hartazgo de la incertidumbre me carcome
la pólvora que me resta para lograr
al menos un impacto decente,
conforme caigo, pierdo toda esperanza,
se me esfuma la pólvora,
no hay lógica para esto.
Tampoco la hubo cuando decidimos
que teníamos la capacidad
para escribir un cuento rosa:
vivieron juntos y felices.
Pero ni juntos ni felices.
Ni la metafísica pudo unir
a tu femenina presencia, encarnada
en la sombra de las calles que visitó
con este común transeúnte.
Mi balístico amor intenta impactarse
en un fantasma sin éxito alguno.
Empiezo a creer que mi profesión
no es la del poeta que evoca,
sino de la de una bala, errante y sin pólvora.
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