miércoles, diciembre 20, 2006

Introspección XIX.

Hace no muchas horas me dijeron que con tanta introspección ya debería o debo conocerme muy a fondo. Que esa impresión causo al lector, o puedo causarle al que por este blog pase. Quizá por la mera definición académica, es cierta la afirmación: ya debes conocerte a fondo. Pero que aviente la primera frase aquel ser que se conozca a fondo, son mitos y no más que eso, aquel osado en creer que puede dominar cada acto y sensación, debido a su amplio conocimiento a fondo. Nadie se conoce a fondo. Somos seres cambiantes ante las circunstancias. Tal vez si los seres humanos en su particular se conocieran a fondo, se evitarían muchos problemas a nivel mundial.
Pero estas introspecciones no sólo tienen como objetivo mirar hacía uno, si no, también ver alrededor y como afecta a mi persona, plantearme ante la cotidianidad y ante el otro. Intentan de la misma forma ser una búsqueda y un encuentro al mismo tiempo. Búsqueda en lo vano y complejo, en lo escrito y lo leído. Pero casi siempre, estas líneas quieren ser y no más. A veces parecen bitácoras, otras tantas simples divagaciones. Comúnmente suelen ser reclamos contra uno mismo.
¿Acaso no es esto mismo parte de la literatura? ¿Un sin fin de pretenciones y busca resolver preguntas que el yo se hace y acaba no resolviendo ninguna, pero si saliendo con más preguntas?
Probablemente el día que me llegue a conocer a fondo, entendiendo al entorno y contexto como parte de ello, quizá entonces deje de leer y de escribir.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Amigo:

Tal parece que el que se conoce a sí mismo conoce el mundo entero, porque el universo físico es solo una proyección de lo que ocurre en el universo del espíritu

Por eso es que venir y leer tus instrospecciones es a la vez sumergirse en propio yo. Te comprendo y entonces me comprendo un poco más a mi

felices, muy felices fiestas

Clarice Baricco dijo...

Sería lo ideal conocernos y evitaríamos muchos golpes, pero también quizá sea aburrido.
Ni siquiera conocemos la palma de nuestra mano a la perfección, la falta de observación, quizá.
Sigamos re-encontrándonos en las letras de aquellos que nos dan placer y nos hacen pensar.
Sigamos inventándonos en nuestras propias letras.

Contigo....