domingo, diciembre 21, 2014

Serna o mi frustración lectora-(Sexenio-Puebla 09/06/14)

Como lector y como mexicano celebro que Páginas de espuma –editorial dedicada a impulsar al cuento-, haya incluido en su vasto y cuantioso catálogo a Enrique Serna, por mucho una de las mejores plumas que ha dado México.

La percepción que se tiene de Antonio López de Santa Anna no ha vuelto a ser la misma después de El seductor de la patria; ni el siglo XVII mexicano podrá apreciarse completamente sin visitar Ángeles del abismo. Novelas que se han instalado en el inconsciente colectivo del mexicano para reconfigurar su visión y cuyos recorridos han sido acompañados de una formidable escritura llena de humor y amplia riqueza lingüística. No debe extrañar a nadie que Serna conserve un sinfín de fervientes y exquisitos lectores.

La ternura del caníbal es uno de los más recientes libros publicados por Serna y el primero en Páginas de espuma. Es un libro perfecto y deja en claro la maestría literaria de Serna. Sin duda, éste debe incluirse en las academias literarias para su análisis. Aquí, Serna cumple cabalmente con los requisitos canónicos del género. Técnicamente no hay nada que objetarle a La ternura del caníbal.

Sin embargo como lector -uno que ve al acto de leer como un ejercicio capaz de transportarme a otros mundos, a otras vidas- me encuentro un poco frustrado.

El libro se presenta al lector como una recopilación de historias donde la satisfacción de poder sobre el otro –ya sea impuesto o conquistado- es la voz cantante; hasta aquí suena bien. Si agregamos historias que giran alrededor de la pareja y abordan temas como: la lucha de poder en las relaciones amorosas o las traiciones que fulminan la vida conyugal; suena aún más interesante. Y si anexamos que el sexo, las infidelidades y las inseguridades son algunos de los elementos que enriquecen las historias y lo metemos a la licuadora; obtenemos un conjunto de narraciones dispuestas a atrapar al lector.

Empero no hubo una historia que terminara por atraparme del todo. Ni existió personaje con el que mantuviera cierta empatía. De aquí proviene mi frustración lectora.

Siempre he creído que el autor nunca está mal, sino el lector. Así como alguna vez le oí a Daniel Sada: un lector no se acerca a un libro y espera que lo traten como pendejo.

Y ése es el problema con este libro. Siento que estoy leyendo una serie de historias escritas por un ente poseedor de soberbia literaria y que escribe desde esa postura. Por lo tanto las historias contenidas en La ternura caníbal se me hacen lejanas. Tan distantes me son las historias que las siento imposibles de acontecer y por eso, quizá, me da la sensación que los relatos están ausentes de naturalidad.

La ternura caníbal ni me causó la sensación de rechazo o asco ante lo narrado; ni me provocó ningún sentimiento positivo o negativo, que no sea la frustración lectora.

Serna es una pluma alta y uno siempre espera toparse con algo transgresor, esta vez no fue la ocasión.

Aunque existe la probabilidad de que necesite ser más pervertido y depravado para empatar con el libro. 

Si no duele, no es poesía -(Sexenio-Puebla 18/05/14)

La vida está llena de hallazgos, a veces positivos y otras más son experiencias negativas que enriquecen el camino.

Semanas atrás asistí a la región más transparente del aire al 8avo remate libros, realizado en las instalaciones del Auditorio Nacional. Un evento organizado por diversas editoriales y librerías con el afán de vender aquellos libros almacenados en las bodegas y así lograr salvarlos del olvido o la desaparición.

La oferta es impresionante. Hay cosas muy buenas y otras dignas del olvido. Recorrí cada estante, al menos unas tres ocasiones. Algunos libros me llamaron, otros los escogí. Formar una biblioteca personal no es cualquier cosa, algunos optan por aquellos libros o autores imprescindibles, otros buscan algún equilibrio entre lo aprobado por el canon y lo apreciado por uno mismo. En mi caso, quiero una biblioteca conformada por temas que me inquietan y por escritores que me agradan. Hace mucho dejo de importarme la opinión de académicos o críticos. Uno es dueño de sus gustos, temas o inquietudes. La crítica debe ser vista, tan sólo como un enriquecimiento del debate, nunca como una absoluta certeza.

Adam Zagajewski es la joya literaria que encontré entre ese mar inmenso de libros. Deseo y Mano invisible son los poemarios que se han agregado a mi biblioteca.

La poesía que contenida en estos poemarios está llena de certezas humanas, cotidianas. Sus metáforas provienen de la vida misma, de la experiencia.

El tiempo, la muerte, la guerra, la ausencia y el abandono son los temas que inquietan a Zagajewski y que se impregnan en cada verso. Incluso el propio poeta se convierte en una de las grandes metáforas de cada poemario.

Su poesía nos recuerda que las guerras, la tecnología, la rutina y las ideologías nos han acaparado y con ello hemos olvidado el significado de ser y vivir. Quizá por ello nos espanta morir. Incluso su poesía busca describir, aquello que pocos nos detenemos a contemplar: la belleza de los paisajes naturales y citadinos.

Zagajewski parece afirmar que la mejor forma de saber que no todo está perdido es sufriendo una pérdida significante.

Es imposible no salir herido al leer la poesía de Zagajewski.

La verdadera poesía lastima.

No creo en los poetas que optan por la forma y olvidan el fondo. Tampoco creo en los poetas que adornan sus versos y se olvidan de la carne: el dolor, los sentimientos, las heridas de vida.

Adam Zagajewski lastima hondo.


Sus poemas son un canto a la vida, a través del dolor, pues si lo afrontamos cabalmente -quizá- lograremos reconocernos.

El volcán, a través de la poesía de Palou -(Revista 360°-Puebla 16/05/14)

Pedro Ángel Palou, Daniel Sada, Guillermo Samperio y Cristina Rivera Garza; entre otros escritores, pertenecen a una serie de escritores que buscan explorar todos los caminos creativos que están a su alcance para compartir los temas que les atraen y los sentimientos que les carcomen las entrañas.

Desde el volcán es el segundo poemario publicado por Palou y comparte algunos nexos temáticos con su anterior poemario: Catálogo de las aves (Instituto Zacatecano de Cultura: “Ramón López Velarde”, 2010). Ambos poemarios son concebidos desde la mirada que otorga el autoexilio. Por ello la soledad y la muerte vuelven a aparecer en Desde el volcán; algo que no debe extrañar pues entre sus poetas preferidos están Edmond Jabès y Juan Eduardo Cirlot, quienes se caracterizaron por construir universos poéticos.

En su primer poemario Palou explora la condición del ser: sus fragilidades y sus imposibilidades. En esta segunda entrega poética, Palou emprende un viaje introspectivo para comprender “su lugar” en el mundo, donde Puebla es el universo y el Popocatépetl es el único camino para encontrar una muerte purificante. En Catálogo de las aves advertía que el ser es un ente que camina junto otro, pero al final siempre termina solo. Una vez que se comprende esa estadía, se está listo para emprender un retorno a la madre tierra: una muerte iniciática. El fuego todo lo consume, también lo purifica. Y el volcán es el único capaz de purificar al ser que se reconoce solo, extraviado.

Desde el volcán no puede comprenderse sin la condición vivencial de Pedro Ángel Palou. Poéticamente ha renunciado a su ciudad natal y se pone en manos del volcán para que lo ayude en su renacimiento. La renuncia es otro tipo de muerte. La distancia es una llama que todo lo consume. La poesía es el camino más doloroso, confrontativo y humano para renacer sin olvidar las heridas.

Desde el volcán contiene otras voces que complementan e enriquecen al poemario: los trazos de Vicente Rojo y el diseño de Germán Montalvo.

Muchos han leído o conocen la obra ficcional y ensayística de Pedro Ángel Palou, pero pocos han tenido la oportunidad de conocer su obra poética. Sin duda, esta es la mejor oportunidad.
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*Desde el volcán. Pedro Ángel Palou. Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla: 2012. México. 

Que no le digan, mejor que se lo cuente Fabrizio Mejía -(Revista 360°-Puebla 26/04/14)

Almadía es una editorial que ha buscado crear un catálogo muy coherente y con un sentido ideológico muy marcado, al menos en su sección dedicada al periodismo. Todas las editoriales serias –guste o no al “lector romántico”-, marcan una tendencia editorial muy clara. Las editoriales buscan atrapar a un lector determinado y generar debate con el otro.

En la línea periodística de esta empresa oaxaqueña, se pueden ver textos como Allende en llamas de Julio Scherer, que rememora los hechos trágicos acontecidos el 11 de septiembre de 1973 en Chile: el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. Libros que coquetean un poco con la izquierda o una visión socialista. Dentro de este marco es que debe entenderse Días Contados de Fabrizio Mejía Madrid. Sino corre el riesgo de errar en el juicio y eso ya no es culpa del autor, sino del lector.

Fabrizio Mejía Madrid es, quizá, el único aprendiz que Carlos Monsiváis tuvo, al menos en el género de la crónica. Muchas veces leí y escuché que él sería la nueva voz generacional capaz de retratar hechos cotidianos, así como de narrar actos que no pueden pasar por desapercibidos, ya por su importancia política o cultural. Mucho de esto queda claro en estas 13 crónicas recopiladas por Almadía.

Días contados se presenta ante el lector como una reunión de textos que relatan momentos fallidos: el fin del mundo y el cumplimiento de algunas utopías. Son 266 páginas -que partiendo de lo general a lo particular-, cuentan un mar de historias: la identificación y entierro de los restos del “Che” Guevara; la sobrevivencia al terremoto chileno donde se vieron involucrados una serie de escritores mexicanos, entre ellos Juan Villoro; la historia de cómo una familia perdió a uno de los suyos, a manos de un gobierno latinoamericano, y como ésta sigue esperando tener noticias de su paradero o los procesos que en México se tuvieron ante la aparición del virus AH1N1.

Crónicas que coquetean con la narrativa ficcional y donde el autor logra mezclar el humor con su propia postura política y visión cultural de lo relatado en este libro.

Habrá quien diga que este libro de Mejía Madrid es incorrecto y parece más panfleto político que crónica periodística, sin embargo, Días contados es un libro sincero y coherente con la ideología que él posee y deja en claro su compromiso con el pensamiento social y de izquierda.

Es un libro fácil de leer, redondo en cuanto al manejo del género, honesto, con rasgos de cierta intimidad autoral y su narración es tan detallada que uno logra transportarse al lugar; por razones como las anteriores, considero que el lector debe darle una oportunidad a Días contados y comprender desde una visión determinada los acontecimientos que directa o indirectamente son parte la idiosincrasia del latinoamericano.
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*Días contados. Fabrizio Mejía Madrid. Almadía: 2013. México. 

En la intimidad de María Elvia de Hank-(Sexenio-Puebla 21/04/14)

Egresada de la maestría en Bellas Artes de la Universidad de California, San Diego; Yvonne Venegas ha incursionado en el mundo de la fotografía lentamente, pero con paso firme.

Su obra ha buscado retratar todas las caras posibles que ofrece la vida cotidiana.

Su primer proyecto fue plasmar el significado que puede tener compartir vida con una hermana gemela, reconocida nacional e internacionalmente: Julieta Venegas; posteriormente retrató a María Elvia de Hank y todo lo relacionado a su entorno.

Cuenta en una entrevista -realizada para “La Ciudad de frente”- que la posibilidad para realizar este trabajo fotográfico, se dio: “gracias a una relación que María Elvia tenía con su padre. Ambos fueron contratados para tomar fotos de la boda de la hija de María Elvia, dándole a Yvonne la oportunidad de capturar imágenes a su estilo”.

La boda contó con cinco eventos y durante el segundo Yvonne le presentó a María Elvia la idea de realizar un libro fotográfico, proponiendo los siguientes ejes temáticos: Empleados: guardias, cocineros, nana, tutores, maestros de escuela; construcción del casino, remodelación de su casa, el estadio; animales: caballos, camellos, perros, leones, hienas, perritos, perrotes; fiestas privadas: el cumpleaños de María Elvia y el del ingeniero Hank o alguna otra celebración familiar; jugadores del equipo de Xolos, retratos de ella y su familia, así como otro tipo de actividades.

Las fotografías presentadas por Yvonne Venegas logran plasmar una vida llena de placeres, lujos y excesos que sólo una familia tan acaudalada en México -como lo son los Hank- pueden tener. Empero, está el otro lado: su acercamiento a una educación taurina, cultural y deportiva, así como una clara unión familiar.

Estas fotografías no denuncian, no protestan, tan sólo reflejan el día a día de una familia adinerada.

Uno de los grandes atinos de Yvonne Venegas es lograr que los retratados aparezcan con amplia naturalidad, como si la cámara nunca hubiera estado ahí y el observador sea parte de esa intimidad.

Este libro la hizo acreedora del prestigioso premio Magnum en diciembre de 2010.


*Yvonne Venegas. María Elvia de Hank. México: Editorial RM, 2010.

Le vengo ofreciendo una novela-(Revista 360°Puebla 04/04/14)

Valeria Luiselli es una de las voces más portentosas de la generación nacida en los ochentas y una de las pocas escritoras que ha entendido que la experimentación es el mejor camino para evolucionar narrativamente y no quedarse estancada. De igual manera, ella ha comprendido que la única forma de concebir literatura “seria” es haciendo del ejercicio de escribir un auténtico divertimento.

Al igual que en su pasada novela: Los ingrávidos, Luiselli recurre a una estructura fragmentada para contar la historia de Gustavo Sánchez Sánchez, mejor conocido como Carretera; quien ha visto en sus defectos la mejor arma para sobresalir.

La historia de mis dientes utiliza una mezcla de ironía y humor negro para contar varias historias que por vaso comunicante tienen a Carretera. La primera historia relata el cómo Gustavo Sánchez Sánchez pasó de vigilante en una fábrica de jugos a convertirse en el mejor de los subastadores, donde inventó el “Método de las alegóricas”; en éste se subasta el significado y el valor que los objetos tienen gracias a las grandiosas historias que cada uno de estos puede almacenar ya sea por su existencia milenaria o por haber pertenecido a un personaje renombrado. La segunda tiene que ver con la presencia de un hijo al que ha abandonado y quien se convertirá en el verdugo de sus últimos días. La tercera cuenta cómo Carretera adquirió y extravió  una dentadura histórica; la de Marilyn Monroe. Y la cuarta historia -a modo de apéndice-, recae en cómo se origina el libro La historia de mis dientes, que más bien es la autobiografía autorizada por Carretera y comentada por su aprendiz de subastador: Roberto Bálser.

Valeria Luiselli construye un mudo alternativo en el cual Álvaro Enrigue, Luigi Amara, Vivian Abeshushan, Julián Herbert, entre otros son participes del mundo de la subasta. Quizá porque, en el mundo real, ser escritor es como ser subastador: se inventan historias para ser vendidas al mejor postor: las editoriales en primer plano y los lectores en segundo término.

La historia de mis dientes es un libro extraño, único, como todos los escritos por Valeria Luiselli; donde no está permitido hacer altos esporádicos en la lectura, pues se corre el riesgo de perder el hilo de la historia, algo que no pasaba con su anterior novela, tal vez ahí esté su único pecado.

Al final, Valeria Luiselli entrega un libro que retrata cómo los seres humanos actúan en busca del cumplimiento de sus anhelos, teniendo como contrapeso la historia personal.

Experimentación, diversión, extrañeza, unicidad y creatividad son algunas de las razones por las cuales deberán darle una oportunidad a este agradable libro y estoy seguro que estará entre sus joyas más preciosas de su estante: “Objetos obtenidos en subastas literarias”.
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*La historia de mis dientes. Valeria Luiselli. Sexto piso: 2013. México. 

¿Y qué tan animal es usted?-(Revista 360°Puebla 21/03/14)

Recientemente Páginas de espuma y Colofón han publicado El matrimonio de los peces rojos de Guadalupe Nettel; libro de cuentos con el que la escritora obtuvo el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero en su tercera edición, que por jurado tuvo a Cristina Grande, Ignacio Martínez de Pisón, Samanta Schweblin, Marcos Giralt Torrente y Enrique Vila-Matas.

Nettel entrega al lector una colección de cinco cuentos que parten de un par de teorías: los animales son el espejo de sus dueños y la llegada de una mascota a casa tiene un objetivo, una meta por cumplir. No hay espacio para las coincidencias.

En El matrimonio de los peces rojos, Nettel excava en lo más soterrado de los posibles lazos construidos entre animales y humanos para abordar temas tan complejos como la ruptura amorosa provocada por la rutina, el término de una vida en pareja por culpa de un amor pasajero donde éste es tan sólo la gota que derramó un vaso lleno de imperfecciones y diferencias irreconciliables. La complejidad que conlleva la crisis existencial de la adolescencia o las complicaciones que trae la maternidad cuando es deseada o cuando llega en el momento menos adecuado. Nettel recurre a los animales para metaforizar aquello que a ojos del ser humano -ya por rutina o desidia- permanece oculto y que sólo es visible cuando se ve desde otra perspectiva, aquí es donde entra en función la presencia de los animales, quienes pueden transformarse en una extensión de nuestro comportamiento por imitación o transferencia.

Hay libros que al llegar al punto final te dejan un sabor a triunfo, otros a derrota; sin embargo hay otros que te dejan más preguntas que respuestas. Esa es una de las principales virtudes de la literatura, dicen. Y Nettel lo logra con amplia maestría en El matrimonio de los peces rojos; pues al terminar la lectura, quedará -en el lector- la extraña inquietud de buscar en el fondo de su ser las razones que lo han llevado hasta el lugar en donde está varado y así lograr comprender lo inconfesable, anómalo y secreto uno mismo.

Alguna vez, en Cholula, Nettel me dijo que este libro de cuentos le llevó a concluir que: los humanos somos menos pensantes y más naturales de lo que creemos.

Y sí, quizá es muy cierto; somos menos racionales y más instintivos de lo que pensamos.

Certeza, cuestionamiento, fineza narrativa, tensión narrativa y retrato adecuado de la condición humana son algunas de las razones por las cuales uno debe abordar El matrimonio de los peces rojos.

Por cierto, quien esto escribe tiene una bóxer llamada Nala y llegó para sacarme de un cuadro depresivo y me ayuda a sobrellevar el día a día. ¿A ustedes en qué los ha ayudado su mascota?
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*El matrimonio de los peces rojos. Guadalupe Nettel. Páginas de espuma-Colofón: 2013. México. 

Enogea o la inexistencia de todo-(Revista 360°Puebla 08/03/14)

El cuento es un género difícil de trabajar.

Cortázar decía que el cuento debe ganarse por knockout, mientras que la novela se gana por decisión; haciendo una clara referencia al box.

Escasos son los cuentistas que ganan por knockout y pocos son los que entienden que un libro de cuentos no es un compendio y sí  una reunión de textos que por vaso comunicante tienen una temática o una experimentación estética. Esto en cuanto a escritores.

 Luego están los lectores, aquí hay de dos platos, pienso: los versátiles y los conservadores. Los primeros son felices con una reunión de textos donde las cualidades del género estén bien desarrolladas, experimentadas, mejoradas y aumentadas sin importar si son para “niños o adultos”; los segundos quieren textos que cumplan con exactitud las normas estéticas aprendidas en la academia y buscan temas “acordes a su edad”, aquí no hay espacio para la experimentación o el juego.

Recientemente el defeño -poblano por adopción-, Víctor Roberto Carrancá publicó El espejo del solitario (Ficticia-CECAP, 2014), una colección de cuentos cuya unidad temática es la fantasía y recurre a una narración socarrona para contar cada una de las historias que conforman su primera ópera prima.

El espejo del solitario reúne una serie de narraciones que suceden en un mundo distinto al nuestro: Enogea; creado por José el Solitario, donde todo es posible y la división entre el mundo narrado por José el Solitario y el “real” es mínima, así como la posibilidad de una absoluta inexistencia de todo lo que conocemos por mundo.

Las virtudes de este libro son varias: el manejo preciso de las palabras para desarrollar un serie de microhistorias, que al final se convierten en la historia de Enogea; la capacidad de resignifcar cada palabra y concepto para que funcionen en este mundo; y –sobre todo- la demostración de que hacer literatura es divertido. Carrancá juega con el lector, lo trae por donde se le antoja y le hace creer lo que él quiere. Lo engaña. Se burla de éste y de la “literatura seria”, demostrando así que no hay mayor seriedad que el juego.

El espejo del solitario es un divertimento donde el lector también es cómplice de los personajes. Al final, el lector terminará con la sensación de no saber si está caminando por el mundo “real” o se ha vuelto un habitante más de Enogea.

Aquí Carrancá está al servicio del José el solitario -creador de estas historias-, quien habla sobre Enogea y sus habitantes.

Originalidad, hilaridad, verosimilitud, experimentación y comprensión exacta de lo que significa el género del cuento son las razones que invitan a que los lectores le den una oportunidad a El espejo del solitario.
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*El espejo del solitario. Víctor Roberto Carrancá. Ficticia-CECAP: 2014. México. 

A mis maestros culturales, con cariño-(Sexenio-Puebla 07/03/14)

La vida, siempre he creído, se construye a base de sueños e ideales.

De chico quería futbolista y jugar para el Puebla. Practiqué el fútbol por años, estuve en las fuerzas básicas de la UPAEP que en su tiempo eran filial del Puebla y me tocó ver entrenar a jugadores como: Omán Biyik, Alejandro “El gallo” García, Juan Ignacio Palou, Eduardo Córdova; entre otros. Después la desidia y los contratiempos económicos me alejaron de aquél sueño.

Corría el año 2003, sin haber leído mucho, casi nada, tomé mi primer taller literario: “Iniciación a la narrativa” con Verónica Estay por tallerista en Casa del Escritor, con ella conocí la literatura. Pasados los meses ingresé al Seminario “Voluntad y renuncia en la Literatura” de Pedro Ángel Palou, quien se convertiría en mi Virgilio literario. Gracias a él tuve grandes lecturas: Faulkner, Nabokov, Kafka, Bolaño, Fuentes, Tabucchi, Naipul, Cirlot; por nombrar algunos. Con el paso de los años nació una amistad llena de complicidades literarias, pero también una admiración hacía su trabajo como gestor cultural. Los azares del destino hicieron que Pedro Ángel Palou se convirtiera también en mi maestro de gestión cultural y un amigo eterno.

Fue aquí donde nació mi actual sueño: dirigir la Secretaria de Cultura de Puebla.

Llevó tres años dentro de la estructura del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP). Años llenos de alegrías, grillas y desencantos, pero siempre acompañados de gratos y dolorosos aprendizajes.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de estar bajo las órdenes de dos grandes seres humanos: Moisés Rosas Silva y Joaquín Alonso Muñuzuri. El primero fungió como Secretario Ejecutivo del CECAP y el segundo comandó los destinos de la Dirección de Museos de la misma institución.

Moisés Rosas me dio buen trato, nunca me presumió sus conocimientos y sí los compartió. Tuvo tiempo para escuchar proyectos, confió en mis capacidades individuales y las explotó cuando fue necesario o simplemente supo mantener una conversación amistosa conmigo o cualquiera de sus colaboradores.

Joaquín Alonso me enseñó que para obtener buenos resultados es necesario tener un equipo de trabajo unificado. Explotó las capacidades de cada uno de los que trabajamos a su lado, cuando era necesario me aplaudía el esfuerzo o me pedía mejorar lo realizado. Nunca hubo un regaño, desplante o humillación. Me demostró que alguien que sabe dar órdenes es porque también sabe hacer lo que se está pidiendo: si había que cargar, cargaba; si había que desmontar una exposición, ayudaba a desmontar. Y al final de un trabajo realizado, siempre había un “gracias” y cada orden venía antecedida de un “por favor”. Siempre intentó tener nivelada la parte humana con la laboral, pues si la primera parte no estaba bien, la segunda no iba a dar el cien por ciento requerido.

Ambos, recientemente, dejaron las filas del CECAP para unirse al CONACULTA, precisando al FONCA. Hoy les debo el pertenecer a un equipo de trabajo valioso, humano y muy querido. Les agradezco la oportunidad de conocer a personas valiosas que las envidias de otras me habían impedido tratar. Además de la grata experiencia de quedarme con sus enseñanzas y amistad.

Toca continuar aprendiendo del equipo de trabajo al que pertenezco y queda seguir confiando en la visión de Sergio Ortíz y Octavio Ferrer.


El sueño de dirigir -alguna vez- la instancia cultural del Estado de Puebla, sigue vigente. Muy seguido me desencanto. Es parte del trayecto.

Dodo o el retorno contemporáneo de la épica-(Sexenio-Puebla 25/02/14)

Desde que leí Tesauro de Karen Villeda afirmé que ella era capaz de crear su propio universo poético. Con Dodo (Tierra adentro, 2014) se confirma todo.

Dodo es un homenaje a aquellas historias que mantuvieron entretenidos a un sinfín de generaciones: Robinson Crusoe de Daniel Defoe y La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson; así como a la poesía épica y a las canciones infantiles.

Karen Villeda entrega un poemario fresco -dentro de todo el mapa poético- que representa un retorno a viejas tradiciones, pero también asume riesgos: hacer poesía a la antigua, donde la experimentación recaiga en la generación de un estilo y estética propia y no en la repetición de fórmulas generacionales.

El atino de Karen Villeda consiste en la capacidad de mezclar lo épico con sus inquietudes principales: la experimentación poética con el lenguaje y la generación de un universo simbólico,  cuyas herencias descansan en los símbolos que desde niños arrastramos, y Karen -a través de la poesía- decide resignificarlos y actualizarlos para ponerlos a dialogar con su generación, que también es la mía. Donde la unidad poética lo es todo y donde la palabra recupera su papel protagónico, por encima de las formas.

Dodo hizo a Karen Villeda merecedora del Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2013.

Un poemario agradable; cuyas estrategias estéticas no logran descifrarse fácilmente. 

La liebre no es como la pintan-(Revista 360°-Puebla 22/02/14)

Hay voces que aseguran que los grandes narradores se han forjado en el periodismo, precisando más: en la nota roja. Un absolutismo que no comparto del todo, pero en ocasiones coincido. Fernanda Melchor en su libro de crónicas: Aquí no es Miami (Almadía, 2013) ya había ofrecido grandes avisos de una calidad narrativa portentosa y viene a confirmarlo con su primera novela: Falsa liebre. Una novela que nos recuerda a Luis Estrada, los Hermanos Grimm y la nueva generación de series televisivas de las cadenas norteamericanas.

A lo largo de doscientas dos páginas, Fernanda Melchor nos cuenta dos historias centrales: la de los hermanos Andrik y Zahir que anhelan la libertad, pues el primero padece sexual y mentalmente los abusos de su amante, cuyo placer está en proteger y lastimar a Andrik al mismo tiempo; el segundo hermano necesita librarse del yugo de una mujer nefasta: la tía Idalia, que le ha pegado un sinfín de veces y lo ha dejado sin comer en varias jornadas. Por el otro lado están Vinicio y Pachi, un par de amigos que necesitan escapar de la tediosa rutina que ha invadido sus días: el primero es un sobreviviente del dengue y un aspirante a la escuela de arte, donde sigue sin ver un futuro prometedor; mientras que el segundo está harto de su esposa que ha decidido enjaretarle la responsabilidad de su hijastra. Ambos han encontrado en el alcohol y las drogas la solución para hacerle frente a sus problemas. Al final, estas historias se cruzaran de forma trepidante para darle una vuelta de tuerca al final que parecía vislumbrarse.

Fernanda Melchor tiene varios atinos: la fluidez narrativa, el recurso estético de fraccionar e intercambiar las dos historias centrales, su habilidad para mezclar con fineza y humor fuertes escenas cargadas de sexo, muerte y violencia, su exactitud narrativa y su originalidad; lo que hace atractiva la novela para el lector.

Un libro del que es imposible salir bien librado porque perturba, causa repulsión y al mismo tiempo entretiene, divierte, atrapa.

Una novela que por su calidad invita a tener una lectura continua, pero por su temática es necesario hacerse descansos repentinos.

Al final, Falsa liebre nos recuerda que en el día a día no hay finales felices ni destinos trazados, sino decisiones que van trazando el camino.
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*Falsa liebre. Fernanda Melchor. Almadía: 2013. México. 

El retorno a la esencia vital: la imaginación-(Sexenio-Puebla 09/02/14)

De unos años para acá me he vuelto lector de libros infantiles.

Aún no sé por qué.

A veces estos libros me sorprenden más que los escritos por y para adultos.

Pocos escritores son capaces de contar historias verosímiles y con temáticas actuales e interesantes para los niños.

Pocos libros infantiles resultan ser un reto para su imaginación.

Casi ningún adulto ha logrado comprender que el niño no es tonto y es capaz de procesar muchas cosas. Sólo hay que encontrar el cómo.

Sexto piso no sólo ha innovado al presentarnos autores poco publicados y leídos en México, también se ha preocupado por cautivar al lector infantil y juvenil creando una colección sumamente cuidada tanto en su temática como en su diseño.

Como si fuera un juguete (Sexto piso, 2013) de Jorge Luján es una mezcla perfecta entre la poesía y el aforismo, donde lo que importa es la sensación que cada sentencia pueda generar en el niño. Es una extraña complicidad entre autor y lector, aquí sólo se dan pequeños indicios y al niño le tocará echar mano de su capacidad imaginativa. Los dibujos de Morteza Zahedi serán el refuerzo y/o complemento que el niño necesitará para tener un satisfactorio viaje a lo más íntimo de su ser.

Es una poética invitación a ver al libro como un juguete, como una herramienta para viajar tan lejos como el niño quiera y a interactuar con dicho objeto de similar forma como lo hace con los muñecos de acción.


Mientras que para el adulto, este libro representa el retorno a uno de los elementos más esenciales de la infancia: la capacidad de imaginar, sin necesitar muchos detalles para construir una historia.

Fabre vs la poesía zombie-(Revista 360°-Puebla 07/02/14)

Tal como lo señala la contraportada de este libro: la poesía vive en los márgenes del mercado, de la moda y de los discursos oficiales; sin embargo -como lo he señalado en las reseñas referentes a la poesía de Karen Villeda y Paula Abramo­ ésta parece estar secuestrada por las tendencias estéticas de academias o grupos literarios.

Pocas son las voces poéticas que experimentan y que utilizan al género para tratar temas urgentes para México, pareciera que dicho tema sólo compete a las artes plásticas o música de protesta.

Poemas de terror y de misterio (Almadía, 2013) de Luis Felipe Fabre es una apuesta por una poesía contestaria-denunciante con toques ficcionales, cercanos al thriller. A lo largo de noventa y nueve páginas, el lector se adentrará en un viaje poético que recurre a los zombis, vampiros, ovnis y demás monstruos propios del cine, para fabular acontecimientos de nuestro día a día como: las olas de violencia en México, la presencia del Narco, la invasión de las televisoras y los miedos personales. Y esta es, quizá, la gran metáfora del poemario: recurrir a símbolos tan comerciales, para confrontarnos con una realidad que probablemente ya nos ha rebasado. Incluso, la inoperancia que las academias generan a la literatura tienen su crítica poética con la sección “Sor Juana y otros monstruos”; una licencia que el poeta se da para mostrar su postura. Este poemario es sumamente agradable en cuanto a su propuesta y es complementado bellamente con los diseños de Alejandro Magallanes, diseñador habitual de Almadía y quien ha contribuido a darle una imagen fresca y original a dicha empresa editorial.

Dicho de otra forma, Poemas de terror y de misterio es una película protagonizada por Luis Felipe Fabre y donde podrán verlo combatir por medio del verso roto contra una horda de zombis poetas. Pasen y vean cuál será el desenlace de esta trama poética con toques góticos.

Su ritmo, ironía, estilo, originalidad temática y denuncia invitan al lector a conocer una novedosa forma de hacer poesía.
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*Poemas de terror y de misterio. Luis Felipe Fabre. Almadía: 2013. México. 

Ojalá fuera ficción-(Revista 360°-Puebla 27/01/14)

Algunos afirman que el futuro de la narrativa descansa en la crónica (género fronterizo de la ficción y lo real), la cual ha ido ganando espacios entre editoriales, revistas y periódicos. La revista Gatopardo es uno de los principales espacios que promueve a este género. Editorialmente hablando, Almadía es una de las editoriales que ha apostado por la crónica y entre sus fichajes recientes está Fernanda Melchor con Aquí no es Miami

La entrevista y/o la conversación son las herramientas principales de este compendio de narraciones, cuyo origen son las experiencias de vida y sobrevivencia; mientras que el lenguaje se convierte en el hilo tejedor de una serie de historias crudas, emotivas, hirientes y devastadoras, donde el narcotráfico, la migración y la santería-brujería son algunos de los temas centrales que tocan las crónicas reunidas en Aquí no es Miami, y al mismo tiempo son una clara fotografía de la pobreza, desolación y violencia que envolvieron a la población del Estado de Veracruz; lugar de nacimiento tanto de la escritora como de los relatos.

Fernanda Melchor entrega un libro perfecto, redondo, gracias a ese ojo y a esa voz narrativa capaz de crear una crónica digna de ser ficcionada, pero que se resiste a abandonar tal género narrativo, pues –quizá- sea la única forma de confrontar al lector ante una realidad sumamente cruda que poco a poco se va volviendo cotidiana.

Sin embargo, el libro guarda dos errores. El primero recae en la introducción de Eusebio Ruvalcaba, ya que parece un padrinazgo innecesario, pues el libro se defiende solo. Por otro lado está el texto que Fernanda Melchor pone como antesala a sus crónicas, ya que su atino discursivo se pierde al colocarlo en ese orden y no al final del libro; convirtiendo a los textos en excesivas especificaciones y quitándole la capacidad de sorprender, de golpear al lector. Errores pequeños que evitan que el libro sea redondo; pues editorialmente es bello a los ojos del lector, gracias a los gráficos y al tipo de papel utilizados, los cuales dejan la sensación de estar leyendo la página de algún periódico.

Certeza narrativa, lenguaje luminoso, crudeza, actualidad y originalidad en el manejo de los géneros periodísticos-literarios son algunos de los puntos que convierten a Aquí no es Miami en un libro imprescindible para comprender la realidad de un Estado, que también es la de un país.
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*Aquí no es Miami. Fernanda Melchor. Almadía: 2013. México. 

La transmigración de los cuerpos-(Sexenio-Puebla 20/01/14)

Recientemente se ha estado hablando de una nueva generación literaria. De igual forma, se dice que la literatura mexicana está teniendo un “renacimiento” o “resurgimiento” y que ésta tiene nuevos y mejores embajadores que sus antecesores.

No creo en tal renacimiento o resurgimiento.

La literatura mexicana nunca ha estado muerta, está muy viva. Más bien, hay autores comerciales, otros son marginales y unos más han entendido que es posible contar historias que atrapen, sin necesidad de sacrificar ritmo, contenido, verosimilitud, actualidad temática y funcionalidad con dos tipos de lectores: los críticos y académicos que quieren novelas que entren dentro de sus rasgos “estéticos” y los que necesitan una historia capaz de mantenerlos pegados al libro y dejarles un grato sabor, como lo es Yuri Herrera y su novela La transmigración de los cuerpos (Periférica, 2013).

En medio de una ciudad paralizada, gracias a una epidemia que ha azotado a un país entero, viven las familias Fonseca y Castro; peleadas entre sí y en búsqueda de uno de sus miembros: Romeo Fonseca y la Muñe Castro, respectivamente. Ambas familias recurrirán al Alfaqueque para que logre localizarlos y él será quien les informe que por azares del destino: están muertos y en posesión de su familia enemiga. A partir de aquí se desarrollarán una serie de vericuetos donde las mentiras, la tragedia, el sexo y la redención serán los ingredientes de una historia que se desarrollará en los lugares más sórdidos y donde el tugurio o la vecindad abandonada parecerán los espacios más idóneos para encontrar un poco de paz. Junto a esta historia central, está una secundaria: la del Alfaqueque y  La Tres Veces Rubia, en la cual el verbo y el sexo son los componentes que mantienen la relación.

Con un ritmo avasallador Yuri Herrera relata una historia que acaricia al género detectivesco y donde la ficción roza con la realidad, debido a la crudeza con la cual es contada, aunado a la utilización de un lenguaje cotidiano.

Una novela que recuerda el estilo narrativo de Daniel Sada, pero que el autor logra esconder a la perfección, gracias a la brevedad y velocidad propias de la historia.


La transmigración de los cuerpos es una de esas novelas que toma amplios elementos de la triste realidad que envuelve a países como México, para apropiarse de la misma y así lograr construir ficciones universales.

Un poco de fuego, por favor-(Revista 360°-Puebla 17/01/14)

En la entrega pasada hablé de Karen Villeda y su poemario Tesauro como uno de los pocos poemarios capaces de generar su propia voz y universo simbólico. Otra poeta que entra dentro de ese pequeño y valioso “círculo” es Paula Abramo con su poemario: Fiat Lux.

Paula Abramo antes que ser poeta es traductora de poetas portugueses, entre sus traducciones se encuentran Poema sucio de Ferreira Gullar y El Ateneo de Raul Pompeia.

Abramo recurrió a la investigación y documentación biográfica -propios de una novela histórica- para concebir Fiat Lux, el cual rememora las antiguas épicas poéticas, pues también existe un viaje íntimo e histórico. A lo largo de 19 poemas que guardan similitudes con el diálogo, la carta y la anécdota, Abramo cuenta la historia de una familia brasileña del siglo XX que sobrevive entre la migración, la resistencia y el amor.

Fiat Lux juega con las estructuras y/o estéticas tradicionales para generar la propia. Son poemas que se convierten en uno solo, cuyo vaso comunicante es el acto de encender un fósforo, la metáfora unificadora y simbolizante que representa la posibilidad primaria de la flama, del nombre. Un poemario donde el español y el portugués son capaces de convivir para servir a la musicalidad y ritmo propios de la poesía.

Con este poemario Paula Abramo nos recuerda que el otro camino para llegar a la buena y verdadera poesía -a modo de ejercicio, de taller personal- es la traducción. Un poemario que viene a decir para ser poeta se necesita más que un mentor o talleres literarios. Fiat Lux como el cerillo que tanto le urge a la poesía.

Originalidad, experimentación, juego de estructuras, investigación y combinación de géneros son razones amplias para encender esta luz.
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*Fiat Lux. Paula Abramo. Tierra Adentro: 2012. México. 

La poesía después de Tesauro-(Revista 360°-Puebla 13/01/14)

¿Cuándo se volvió solemne la literatura? ¿Quién se encargó de jodernos el mundo literario? Seguro existen muchas respuestas para ello y podría armarse un debate, donde los sombrerazos, cachetadas, mentadas de madre y descalificaciones no faltarán.

La academia y la crítica literaria son los principales culpables. Sus fórmulas, sus métodos para analizar un texto han jodido la existencia de la literatura. Si entra en “x” procedimiento es buena obra; si se apega a cierta estética: trascenderá. Hay poco espacio para los experimentos, para la transgresión.

A lo anterior, debe sumársele que el mundo de la poesía está lleno de muchos “cuasi poetas” y vedetismo. Es el género que más ha sufrido por culpa de las academias y/o las tradiciones. Pareciera que hay tres banderas a seguir: escribir a lo Paz, a lo Sabines o a lo Bukowsky; en caso de que ambicionen. Otros se conformarán escribiendo tal cual se lo diga su mentor o compañeros de taller. Pocos se atreven a jugar con la poesía y a buscar ser “ellos mismos” en el ámbito poético. Casi ninguno es capaz de generar su propio universo poético, ya no digamos simbólico.

Un caso extraordinario y disfrutable es Karen Villeda con su poemario Tesauro. Ha construido un poemario –a modo de diccionario- donde se cuenta la historia de sus protagonistas: Femenino y Masculino, que son re-significados. Un poemario que por su estructura rigurosa daría aires de seriedad, sin embargo regala divertimentos cargados de ironía sobre lo que puede significar la pareja. Un poemario que juega con las estructuras propias del género. Desconstruye para generar su propio universo donde la matemática y la lingüística se convierten en sirvientes de la poesía.

Tesauro es un poemario que demuestra que aún no está todo dicho en la poesía mexicana.

Karen Villeda no proviene de academias literarias, no pertenece a ningún grupo y está forjando su propia voz; por algo ha sido acreedora del Premio Estatal Dolores Castro (2007) y el IV Premio Nacional para niños Narciso Mendoza (2005); incluso pocos son los poetas que se animan a escribirle a los niños, por mucho el lector más exigente.

Originalidad, exigencia al lector, experimentación, construcción poética e irreverencia son las razones por las cuales debe leerse Tesauro.
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*Tesauro. Karen Villeda. Tierra Adentro: 2010. México