domingo, noviembre 11, 2007

"Zapata" de Pedro Ángel Palou

Breve biografía de Pedro Ángel Palou García:
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•Nacido en Puebla el 28 de Marzo 1966.
•Estudios: Doctor en Ciencias Sociales (Colegio de Michoacán,1997)Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP,1991)Licenciatura en Lingüística y Literatura (UAP, 1989)
•Cargos que ha desempeñado: Secretario de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla; Profesor de Filosofía y Letras, Titular IV ; Presidente del Consejo Cultural; Director del centro de Investigación y Creación en Artes y Humanidades; Coordinador de Redacción Universitaria, todos en la UDLA-P; Presidente del Patronato del Teatro Principal; Director de la SOGEM-Puebla y Actualmente es Rector de la UDLA-P.
•Además ha sido mesero, árbitro de fútbol, jefe de bodega, profesor de secundarias y preparatorias, la mascota de una generación literaria guiada por Miguel Donoso y es chef. Actualmente dueño del restaurante El Sitio, donde practica su hobbie de cocinar. De repente suele ser articulista para diversas revistas como: Letras Libres, Nexos, Momento, Siempre; para periódicos como: Intolerancia Diario, Diario Cambio, El Sol de Puebla, Síntesis, Momento y colaborador para suplementos como: Confabulario, Hoja x Hoja, La jornada semanal, etc.
•Recientemente creo la revista Revuelta edita por la UDLA-P que busca colocarse en el mercado al nivel de Letras Libres, Nexos y demás, se considera heredera de revistas como S.NOB, Vuelta, por nombrar algunas.
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Bibliografía no tan sumaria:
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•Cuentos:
Música de Adiós (Premiá, 1989), Amores enormes (Premio Jorge Ibargüengoitia, 1991) y Los placeres del dolor (Nueva Imagen, 1992).
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•Relato: Pequeño museo de la melancolía (1998, BUAP), Un hombre con suerte (1999, Lunarena) y La naturaleza de las cosas (Libros del Bosque, 2002) .
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•Ensayos: La ciudad crítica (Premio Las Imágenes de América Latina, Medellín, 1998), La casa del silencio, aproximación en tres tiempos a Contemporáneos (Premio Nacional de Historia Francisco Xavier Clavijero, 1998) y Resistencia de Materiales (IPN, 2000).
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•Novela: Bolero (Nueva Imagen, 1997), Como quien se desangra (Tierra adentro, 1991), Con la muerte en los puños (Alfaguara, 2003), Demasiadas vidas (Plaza & Janés, 2001), El último campeonato mundial (Editorial Aldus, 1997), En la alcoba de un mundo (Fondo de Cultura Económica,1992), Malheridos (Joaquín Mortiz, 2003), Memoria de los días (Joaquín Mortiz, 1995), Paraíso clausurado (Barcelona: Muchnik Editores, 2000), QLIPHOTH (Argentina: Sudamericana, 2003), La casa de la Magnolia (Sudamericana 2004), Quien dice sombra (Joaquín Mortiz, 2005), El Diván del Diablo (Ediciones B, 2005) y Zapata (Planeta, 2006)
•Reunión de textos variados: Crack. Instrucciones de uso. (Mondadori, 2004).
•Ha sido incluido en diversas antologías nacionales y extranjeras y su obra ha sido traducida al inglés y al francés.
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Premios y reconocimientos:
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Miembros del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I
•Premio Nacional de Historia, Francisco Javier Clavijero, 1998
•Becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes 1990-91
•Premio Nacional de Literatura Jorge Ibargüengoitia 1991
•Finalista del Premio Internacional Novedades-1998 con En la alcoba de un mundo, nuevamente finalista del Premio Internacional Pegaso en 1993, para obra publicada en Colombia.
•Finalista del Premio Internacional Novedades-Diana con la novela Memoria de los Días, que fue también finalista del Premio Nacional de Novela José Rubén Romero 1994.
•Premio Latinoamericano de Ensayo René Uribe Ferrer. Medellín 1996
•Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2003 por su novela Con la muerte en los puños (Alfaguara), misma que será llevada al cine por Fernando Sariñana con guión de Vicente Leñero.
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Algunas características de la novela histórica.
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•Subgénero narrativo propio del Romanticismo en el siglo XIX, pero con una gran vitalidad aún durante el siglo XX,
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•György Lukács: la novela histórica es aquella que toma por propósito principal ofrecer una visión verosímil de una época histórica preferiblemente lejana, de forma que aparezca una cosmovisión realista e incluso costumbrista de su sistema de valores y creencias. En este tipo de novelas han de utilizarse hechos verídicos aunque los personajes principales sean inventados. La novela histórica exige del autor una gran preparación documental y erudita, ya que de lo contrario ésta pasaría a ser otra cosa: una novela de aventuras, subgénero en la que la historia se convierte solamente en un pretexto para la acción, como sucede, por ejemplo, en la mayor parte de las novelas de Alexander Dumas padre. Por el otro extremo se llega también a desnaturalizar el género con lo que se llama historia novelada, en la que los hechos históricos predominan claramente sobre los hechos inventados, que es lo que ocurre por ejemplo con Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas, de Francisco Martínez de la Rosa. La historia novelada da pábulo a disquisiciones del autor y la historia es sólo un pretexto para exponer sus teorías, de forma que con frecuencia posee un carácter casi ensayístico.
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•Enrique García Díaz: Podemos definir a la novela histórica de varias maneras. Una primera sería que, “la ficción histórica toma como argumento sucesos y personas que pertenecen a una época distante de la nuestra, que por algún motivo, nos parecen de especial interés actual”; o bien que un novela histórica es aquella en la que la vida de los personajes ficticios se entremezcla con la de los personajes históricos y se desarrolla dentro de un marco histórico El novelista histórico buscaría en principio reconstruir o evocar una época pasada, lo que conlleva una veracidad de los hechos narrados, un análisis de la documentación y un rigor histórico, entre otros elementos, ya que va a narrar una serie de acontecimientos que él no ha conocido de primera mano. Y frente al historiador, el novelista histórico, tiene la ventaja de fabular y contar la historia como podría, o como él querría que hubiese sucedido, frente al historiador que cuenta la Historia como realmente fue. Y es en este punto, donde nos puede asaltar la duda de si lo narrado por los historiadores sucedió como realmente lo cuentan. No es la primera vez que tras consultar varios manuales acerca de una determinada época realizados por distintos autores, nos encontramos con diferentes opiniones acerca de un hecho o una fecha.
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•Una novela histórica no sólo debe localizar en el pasado las causas de lo que sucedió después sino también delinear el proceso por el que estas causas se encaminaron lentamente hacia la producción de sus efectos. Además, hay que proceder de modo distinto a como se procede en una novela de otro género. Se narra para que los contemporáneos comprendamos lo que sucedió tiempo atrás y en qué sentido lo que sucedió nos atañe. El pasado explica el presente y éste a su vez sirve de puente hacia el futuro. Una de las características que la diferencian de otro tipo de narración sería que el novelista histórico debe procurar que la trama de la novela, o bien las relaciones entre los personajes, no oscurezcan en modo alguno los elementos históricos de la obra. O viceversa, es decir, que la trama histórica y sus elementos históricos se sitúen por encima de los personajes o de la composición literaria convirtiéndose así en una composición histórica.
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•(…) la novela histórica no es una mera narración de los grandes hechos históricos, sino que trata de despertar literariamente aquellas personas que figuraron en ellos. No se trata de un fenómeno surgido durante el Romanticismo, sino que forma parte de una tradición literaria que viene de lejos. Se trata de revivir la causa por la cual aquellos hombres pensaron, sintieron y actuaron de la manera en que lo hicieron en la realidad histórica. Por ello, la novela debe demostrar con medios literarios, la existencia de las circunstancias y de los personajes históricos, lo que en Scott se denominó “verdad del colorido”, que es la prueba literaria de la realidad histórica. La buena novela histórica será aquélla, que ante todo, sea buena literatura aunque sus fuentes broten de la propia Historia. Además la novela histórica no necesita de la presencia de un personaje histórico real; ni tan siquiera de un acontecimiento pasado que realmente aconteciera. Cabe destacar en este punto la diferencia entre lo que es una novela histórica y lo que es la historiografía. La historiografía intenta hallar una fórmula mediante la cual conciba la Historia como un proceso complejo de desarrollo que conduce al presente; mientras que la novela trata de reconstruir un mundo, intenta captar una parte de la naturaleza humana. Y la tarea del novelista histórico es crear la única atmósfera posible de ese tiempo pasado.
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Breve biografía de Zapata.
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Nacido en Anenecuilco (estado de Morelos), era hijo de unos humildes campesinos. Inició sus actividades revolucionarias en 1909, cuando armó a 80 hombres que tomaron unas tierras para repartirlas entre los campesinos que las cultivaban. En 1910 se unió a las filas revolucionarias de Francisco Ignacio Madero, cuyo objetivo era poner fin al régimen de Porfirio Díaz. Al año siguiente, tras asumir Madero la presidencia, Zapata perdió la confianza en él y, después de declararse en su contra, formuló su propio programa de reforma agraria, presente en el denominado Plan de Ayala. Éste, proclamado el 28 de noviembre de 1911, no reconocía al gobierno de Madero y designaba jefe de la revolución a Pascual Orozco y, en su defecto, al propio Zapata. Durante las presidencias del dictador Victoriano Huerta (1913-1914) y del constitucionalista Venustiano Carranza (1914-1920), Zapata siguió manteniendo sus actividades guerrilleras contra el gobierno y extendiendo su poder por todo el sur de México.
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•En 1913, después de que Orozco fuera declarado traidor por haberse unido a Huerta, se convirtió en jefe de la Revolución. Al año siguiente, junto con Pancho Villa, quien había aceptado el Plan de Ayala, entró en la ciudad de México al frente del llamado Ejército Libertador del Sur. En 1915, Zapata se retiró a Morelos, donde continuó defendiendo sus posiciones frente a las tropas constitucionalistas. El movimiento zapatista llegó a contar con aproximadamente 15.000 hombres. Zapata defendía que las propiedades nacionalizadas fueran entregadas a los campesinos sin tierras o que sus rendimientos sirvieran para proteger a las viudas y huérfanos de los caídos por defender los ideales del Plan de Ayala. En la Convención de Aguascalientes (1914)se pretendieron imponer, sin éxito, estos postulados.
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•El 10 de abril de 1919, Zapata fue asesinado en la Hacienda de Chinameca (Cuautla), la misma en la que se entrevistó con Madero en 1911. Fue víctima de una emboscada autorizada por el presidente, Carranza, organizada por el general Pablo González y ejecutada por el coronel Jesús Guajardo. Esta traición causó una enérgica condena de la opinión pública y de gran parte de los propios sectores constitucionalistas. El cadáver de Zapata fue llevado a Anenecuilco, y sus restos reposan actualmente en Cuautla, al pie de la estatua que allí le fue erigida.
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Cómo se debe leer una novela del Crack.
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•Las novelas del Crack constan de las siguientes características:
•levedad: una maquinaria narrativa en función de una extraña ligereza y así manejar con mayor facilidad la aguda mirada, la acida crítica social, un ligero y fresco humor así como un terrible sarcasmo;
•rapidez: en un mundo donde nada impacta ni conmueve y sólo informa no hay tiempo para lo demás;
•multiplicidad: usar todo el potencial metafórico del texto literario para decir: “Aquí están todos ustedes encuéntrense”. Un mundo tan multifacético necesita tener libros para atrapar al lector.
•visibilidad: Flaubert decía: “ ¡Qué perro asunto es la prosa! Nunca acaba uno de corregir. Un buen fragmento de prosa debe de ser igualmente rítmico y sonoro que un buen verso”. No formalismos sino intensidad en la forma y uso del castellano en sus múltiples sentidos;
•exactitud: agilidad, poder de descripción y ese ingrediente permite al lector continuar sin descanso la lectura y aumentar su curiosidad. La palabra precisa en el momento adecuado y
•consistencia: no son textos pequeños, no nacen de la certeza sino de la duda, no tienen edad y no son optimistas, rosas, amables ni buscan un mundo mejor.
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Acerca de la novela Zapata
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Esta novela empieza cuando Zapata es nombrado por el consejo de ancianos como jefe del pueblo, su pueblo, Anenecuilco y recibe así las escrituras casi sagradas, donde se encuentra cifrado el futuro, en el oscuro pasado. Acá inicia porque al novelista no le interesa cuándo aprendió a caminar el personaje ni el momento en que mamó por primera vez de la teta de su madre. Le incube saber lo que sufrió Zapata, el instante en que empezó su verdadera lucha de la vida. Narra las peripecias que Zapata debió librar para hacer valer la justicia de su pueblo. Se puede ver los encuentros que sostuvo con Carranza, Madero y Villa. En el camino pierde amigos, familia y compadres, al mismo tiempo él se va muriendo, lentamente sin poder dar marcha atrás. Lo único que puede detener al Atila del Sur es ver que su pelea concluye al lograr devolver las tierras a los suyos o con la muerte, la cual termina por acabar con él, por medio de la traición, lo que más combatió y odió Zapata en vida.
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Apuntes sobre Zapata
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•La novela busca rescatar la verdad del personaje.
•Lo humaniza.
•Acercarlo al mexicano actual.
•Y borrar los mitos alrededor de Zapata, uno de ellos es la celebre frase: Tierra y Libertad, jamás la dijo en cambio si pedía: Justicia y Ley.
•Quiere ser una constancia de los hechos donde demuestra que Zapata realmente fue el único que tenía una lucha legítima arrastrada desde los tiempos de la Colonia.
•Muestra que si Zapata perdió fue por no entender que su pelea sólo interesaba al sur de México. Era una pelea de unos cuantos y no de todos.
•La Revolución la ganó el grupo con más consenso, el de los Constitucionalistas. Lo que convirtió a esto en una guerra de tribus casi nómadas.
•Deja en claro también que la herida aún está abierta, pues los problemas de fondo no se han resuelto.
•Esta novela usa como recurso al corrido tanto para su estructura como para ilustrar algunas partes de la novela. Pero también para darle la oralidad necesaria.
•Marciano Silva es el juglar prácticamente de Zapata, la conciencia que está ahí para grabarlo en un corrido.
•La forma de narrar en esta novela es muy peculiar usa al narrador omnisciente (3era persona) y también la voz del protagonista (1era persona), alternándolas.
•Usa el recurso de flash-back para contarnos algunos datos importantes de la infancia de Zapata, manejándolos a modo de recuerdos y así ir entendiendo más al personaje histórico.
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•El narrador habla con la voz de la tercera persona y busca penetrar en la mente del personaje, para acercarlo al lector y así explicarlo y lograr un mejor entendimiento de dicho personaje. Recurre para ello formular a lo largo de la novela las siguientes preguntas:
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–¿Qué peso puede tener una palabra, dignidad, cuando la vida se derrumba y nada existe?
–¿Y qué peso puede tener una palabra, indignación, se dice Emiliano, cuando no se tiene nada?
–¿Y de qué sirve una palabra, indignación, se pregunta Emiliano Zapata, cuando no se tiene nada, ni siquiera la esperanza de salir vivo de esta lucha sin tregua, sin cuartel?
–¿Y qué significa una palabra, libertad, cuando ya no se tiene nada?
–¿Y qué significa una palabra, poder, cuando ya nada se tiene cuando no se aspira a tener nada que no sea la tierra, suficiente para sembrarla uno mismo con los suyos?
–¿Y qué significa una palabra, traición, cuando ya no se tiene nada, ni siquiera amigos o compadres para echarse un trago y lanzarse a pelear?
–¿Y qué peso puede tener una palabra, muerte, cuando ya no se tiene nada, cuando ya se ha muerto de tantas formas?
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•El narrador busca mostrar a Zapata como un ser humano con sus contradicciones, sus pensamientos y sentimientos.
•Emiliano acepta algo que no pidió: hacerse cargo de las escrituras, casi sagradas, por las que acabará dando la vida. Son la única en teoría de algo que les pertenece, pero que en la practica sólo son dueños de nada, ni del polvo. Aquí un ejemplo: Emiliano en 1909, cuando lo nombran jefe del pueblo; nos dice el narrador: (…) No sabe nada. Está solo. Lo abrazan y le invitan unas copas. Pero sabe que ése es ahora su destino: estar solo.
•Más adelante el narrador deja en claro el amor que Zapata tiene a sus tierras y una vez más la aceptación de dicha responsabilidad que él no escogió: (…) A Emiliano no le gusta salir de casa, no le agrada ausentarse de sus tierras.. Pero él es y será siempre el elegido (…).
•Aquí un Zapata muy filósofo: El cuerpo es un muro de adobe, piensa Emiliano Zapata: cada ladrillo es parte del recorrido. Pero todas las historias son siempre la misma. Sólo hay una historia y todos los hombres están condenados a repetirla. El camino, sí, el camino es también uno solo. Todos lo transitan a su modo: en lomo de burro, a trote, en hermoso alazán, a tumbos rueda que rueda. No importa. No eliges el camino, eso es una soberana mentira. Allí está el muy cabrón esperándote. Al fin un día te pones en marcha.
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Aquí una de las escenas más fuertes de la novela: Ha pasado una hora. Don Ignacio sólo observa. Ahora aplaude, se quita el sombrero. Su sonrisa perturba al caballerango pero no sabe por qué. O no desea. (…) Don Ignacio lo sigue. Pasa el cerrojo y deja en paz al animal que se sabe vencido. Entonces el hombre lo abraza por detrás. Siente la carne de Don Ignacio sobre su espalda, el calor de su miembro detrás de su cuerpo, la fuerza de los brazos que lo maniatan. El aliento del hombre, su beso en el cuello. Ignacio de la Torre le tira el sombrero de un manotazo y acaricia su cabello. Emiliano logra zafarse del abrazo, lo voltea, el afloja el cinto y le baja los pantalones con rabia, enfurecido.
Hunde su miembro entre las nalgas del hombre. Estrella todo su cuerpo contra la carne blanca y peluda del hacendado. Arroja y arremete: su furia y su fuerza y toda la rabia en cada empellón hasta que se deja ir en un río que es también angustia y desesperación. Río de polvo y sangre, río de contrarios en unión. Quiere golpearlo, pero no puede, la rabia se convierte en ternura o en algo parecido. Es un sentimiento que no alcanza palabra para expresarse. El hombre lo besa. Emiliano, confundido, alcanza abofetearlo, una, dos veces. De los labios del hombre escurre un líquido, brota un hilillo de sangre.
Grandísimo cabrón, le grita Emiliano.

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Aquí un Zapata amoroso: Las correrías entre pueblo y pueblo no le impedían regresar a visitar a Josefa Espejo. Algo distinto le pasaba con ella. No quería robársela, le gustaba para mujer. Quería casarse con ella, tener muchos hijos, volver a sus tierras, a las sandías que había dejado pudrirse allí como gigantescas balas de cañón picoteadas por pájaros, sus tierras eran otro tipo de campo de batalla.
A ella la corteja y la enamora. Le lleva flores y gallo en su cumpleaños. Le regala un rebozo de seda morado. Le besa en las noches cuando caminan juntos. Hablan poco. (…) En ese momento lo único que pasaba por la mente de Emiliano era que se cumpliera la promesa de la revolución y regresar a casarse con Josefa. Cultivar sus tierras, volver a la fiesta, a sus animales. Por un momento se le olvida que está allí en un casa suntuosa de la capital y se imagina en alguno de sus caballos yendo hacia al bifurcación de los caminos, a la salida de Anenecuilco para tirarse sobre la hierba con la silla de montar como almohada a ver pasar las nubes. Se siente ridículo pensándolo, pero es así.

•Aquí un Zapata que divaga, piensa: ¿Con qué mano despertar? ¿Con qué ser pobre? ¿Con qué voz callar? ¿Con cuánto comprender?, y luego, ¿a quién?
Emiliano de tanto pensar se ha quedado sin boca. Durante dos días no habla con nadie, no pronuncia palabra. Escupe, fuma puro tras otro y cabalga entre su campamento y algunos otros, pero a nadie le dirige la palabra, no desmonta. Lo sorprende en su caballo blanco lo mismo la madrugada que el calor del mediodía. Está allí hierático, como un sol que emerge y se pone por capricho. Un sol humano que igual calienta.
•Aquí nos muestra el narrador algo que tal vez nunca se nos dijo: la lucha de la revolución, pero sobre todo la pelea de Zapata y Villa tenía ideas, fundamentos. La escena narrada sucede en Aguascalientes en una Convención en la que se encuentran reunidos Villa con su gente y la gente de Zapata sin éste, además de estar presente el grupo de Carranza. Aquí habla Soto y Gama, orador por parte del grupo de Zapata: Inspirados en los principios del anarquismo y de Kropotklin, debemos empezar a romper los símbolos que nos atan, destruir todas las abstracciones que oprimen a las masas. (…) La consigna revolucionara Tierra y libertad que se ha tomado del mangonismo es también rusa, grita, Ricardo Flores Magón simplemente la robó de Alxander Herzen. (…). Mezcla con soltura a Buda, a Marx, a Francisco de Asís. (…). Los oradores citaban allí, en el Aguascalientes de fines de 1914, por igual a Plinio, Voltaire, Rousseau, Spencer, Darwin, Nietzsche.
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•La perfecta interpretación de una imagen histórica: Se toman fotos. Villa le dice a Emiliano que se siente en la silla presidencial. Pero él no acepta.
Es su turno, general, yo ya me senté.
Y se rié. Pero el humor de Zapata no está para esos chistes. Nunca está para bromas.
Yo no peleé para esto. Peleé para obtener las tierras de regreso, las que nos pertenecen por derecho. No me importa la política. Dejemos que otros se sienten en ella, o mejor habría que quemarla para poner fin a tantas ambiciones.
Villa sonrié como un héroe de fotografía, como en un daguerrotipo desvanecido, y Zapata mira con recelo a la cámara. No sabe qué hacer con su sombrero, no sabe dónde detener la mano. Cruza la pierna. El fotógrafo acciona el disparador. Ese instante se congela en la placa.
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Aquí el narrador muestra una vez más el desprecio de Zapata por la ciudad:
Se sentía como murciélago al que han encerrado en un tarro de miel. Emiliano Zapata no estaba hecho para la ciudad, ya le había dicho a Villa que en México había demasiadas banquetas y que él siempre se estaba cayendo de ellas.
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Escenas finales, Zapata vuelve a Cuernavaca en Enero de 1917, acá empieza a morir Zapata: Emiliano encuentra una destrucción mayor. Nunca había visto la ciudad así (…) Han dejado Cuernavaca irreconocible, las casas no tienen puertas, las iglesias están derruídas, las calles y las plazas convertidas en muladares. Han destruido los santos y les han quitado la ropa, quién sabe para qué. La ciudad ha sido abandonada. (…) ¿Qué hacer ahora cuando todo ha sido arrasado por un odio secular incompresible, por la ignominia de quienes teniéndolo todo no pueden permitir que quienes nada poseen vivan un poco mejor? ¿Dónde aprende la gente tanta maldad? (…) Allí, por primera vez, no es la duda lo que lo asalta sino la culpa: ¿acaso no han sido también los suyos como termitas insaciables los causantes de esa destrucción? Allí donde se siempre la muerte, nace la muerte, se dice Emiliano Zapata.
Y llora. Chilla. Berrea. Su llanto está hecho de ira, de impotencia. Es la salde la culpa, la sal de esas lágrimas muy de macho que enjuaga con el brazo. (…)
Si una sola buena acción hice en toda mi vida, me arrepiento de ella desde mi alma misma.
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•El narrador deja en claro algo: Zapata se dejo morir. Decidió cuándo era el momento adecuado. La escena es la siguiente, Zapata acepta una invitación a comer de Guajardo ex-miembro del ejército de Zapata y sus espías la dicen que no vaya, es una trampa a lo que el Atila del Sur responde:
Hay hombres, como Juárez, que fueron mejores en la muerte que en vida. No mido que a estas alturas le tenga miedo a morir, Palacios. ¿No es usted un hombre, como yo?
•El 10 de noviembre a las dos de la tarde aproximadamente de 1919 Zapata es asesinado antes de cumplir los 40 años.
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Marco Histórico.
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1879-1889: Nace Emiliano Zapata. Manuel González sube a la silla presidencial y se empieza difundir el pensamiento anarquista extranjero. Comienza el protocolo para establecer el Banco Nacional de México y se inaugura la vía ferroviaria México-Cuautla. Anenecuilco entra en conflicto con la hacienda El Hospital por el despojo de las tierras. Se establece la Ley de Colonización y Deslinde de Terrenos Baldíos. Es electo Porfirio Díaz como presidente de México. Surgen los primero conflictos entre Anenecuilco y la hacienda de Cuauhuixtla. La Constitución de 1857 es reformada para permitir la reelección de Díaz. Se declara la educación pública, laica y obligatoria y gratuita, así como la Ley de las Tierras Baldías.
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1889-1899: Se reforma la nuevamente la Constitución para permitir la reelección indefinida de Díaz. Estallan conflictos territoriales entre Guerrero y Morelos. Varias poblaciones morelenses sufren de nuevos despojos a causa de las haciendas. Mueren los padres de Zapata. Llega el cinematógrafo y el alumbrado eléctrico a la ciudad de México.
•1899-1909: Sale a la luz el periódico Regeneración, dirigido por Ricardo y Jesús Flores Magón, clausuran este periódico y son encarcelados, y al salir libres publican El Hijo del Ahuizote. El banco de Morelos abre sus puertas. El periodo presidencial se extiende a seis años. Huelga de los mineros en Cananea. Zapata participa en una comisión auxiliar al pueblo de Yautepec en los problemas que tiene con la hacienda de Atlihuayán. Zapata es elegido representante de su pueblo. Matanza de obreros huelguistas en Río Blanco, Veracruz. Díaz declara a James Creelman de Person´s Magazine que México está listo para la democracia.
•1909-1913: Zapata reparte tierras del llano en Huajar, Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec. Se expide el Plan de Ayala. El gobierno de Madero se deteriora. Zapata se niega a desarmar sus tropas. Madero mando al Ejército federal contra los guerrilleros mientras que Estados Unidos envía tropas a la frontera. Asesinan a Madero. Se proclama el Plan de Guadalupe. Se reforma el Plan de Ayala. Villa se levanta en el norte.
•1914-1916:Zapata toma Chilpancingo. Renuncia Huerta a la presidencia. Obregón entre a la ciudad de México. La Convención de Aguascalientes se declara por el Plan de Ayala. Nombran a Zapata jefe de la Revolución, en sustitución de Pascual Orozco. Avanzan Villa y Zapata con sus ejércitos y ocupan la capital, obligando a Carranza a retirarse a Veracruz. Se reúnen Villa y Zapata en la ciudad de México por primera y última vez. Carranza realiza una incipiente reforma agraria. Obregón derrota a Villa. Estallan dos guerras contra los elementos insurgentes radicales: Carranza contra Zapata en el sur y Obregón contra Villa en el norte.
•1916-1919: Carranza presenta el proyecto de reformas a la Constitución. Zapata lanza un Manifiesto al Pueblo Mexicano, en Quilamula el 10 de julio. El 5 de febrero de 1917 se promulga en Querétaro la nueva Constitución. Las elecciones se celebran en marzo y gana Carranza. Es el primer presidente legalmente elegido desde Madero en 1911, aunque nadie participa en la oposición. La guerra contra villistas y zapatistas continúa. Los carrancistas toma Cuernavaca. En mayo defecciona Manuel Palafox, hombre clave de la revolución de Zapata. Zapata es asesinado antes de cumplir los 40 años de edad.
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Una comparación.
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Palou toma a Zapata no sólo por ser una figura importante de la Revolución Mexicana, si no por temor a que este se vuelva una figura pop o un estandarte sin significado como lo han hecho con la figura del “Che” Guevara, cualquiera puede traer puesta una playera de Zapata o del “Che” como si fuera su artista preferido.
Ambos hasta la fecha son íconos vigentes, sus peleas de cierta forma eran parecidas por no decir iguales: dignidad del indígena mexicano en el caso del primero y dignidad del latino en el caso del otro, pero también buscaban cambiar las instituciones, darle voz a los que siempre han permanecido en el olvido y una igualdad de clases en la sociedad, donde la diferencia entre educación y nivel económico no fuera tan abismal en el peor de los casos o inexistente.
Ambos en cierta forma odiaban ocupar algún cargo en el gobierno, no les gustaba la política burocrática, preferían el campo de batallas: a veces eran con armas y otras a través del discurso ya escrito, ya hablado.
Y por último siempre eran perseguidos por las fuerzas nacionales del gobierno en turno, nadie pudo atraparlos, si no hasta que ellos sintieron que ya era hora. Sabían que tarde o temprano iban a morir ya por la vía natural, ya por la vía de la pelea por los ideales, escogieron la segunda, no para ser héroes, más bien en pro de una coherencia con sus sentimientos, pensamientos, por amor propio.
Ambos se dejaron morir físicamente antes de los 40 por la vía de la traición. Murieron a causa de lo más odiado por ellos, qué mejor muerte que esa. Mentalmente ya habían muerto cuando perdieron a sus allegados en la pelea, a familiares y demás. Cuando se dieron cuenta que todo ello era una batalla interminable, se trataba de matar al monstruo de las mil cabezas y que en el camino probablemente se convirtieron también en asesinos, matando a todo aquello que oliera a enemigo. Pero héroes, mártires, asesinos o simples guerrilleros, habrá que estarles agradecidos por hacer suya una lucha y responsabilidad que no les pertenecían y poner el dedo en la llaga. Abrirla. Mostrarla. Evidenciarla.
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•Cuando tuvieron nota que el general llegaba,
la banda de clarines le dio el toque de honor,
la guardia presurosa al verbo presentó armas,
Después se oyó la odiosa y fúnebre descarga
Cayendo el invencible Zapata, ¡oh qué dolor!
Al ver Pablo González llevar al vencedor
trayendo al que luchaba constante y varonil;
¡oh, cuántas atenciones al fin le prodigó!
condecorado, innoble, su astucia y cruel valor
porque su limpia espada nunca supo medir.
Varios hombres lloraban al ver el triste fin
del hombre que luchaba por un bien nacional,
las mujeres trocaban en rabia su gemir
al ver la declarada traición de un hombre vil
que hablarle cara a cara no pudo en lance tal.

Zapata fue el bandido para la alta aristocracia
mas a al vez ignoro su criminalidad;
en su panteón lucido un ángel se destaca,
Trayendo así en su mano, un libro lee entusiasta:
“La tierra para todos y el don de libertad”.
El año diez y nueve, el mes abril por fecha,
murió el jefe Zapata como bien lo sabrán
del modo más aleve, en San Juan Chinameca,
a la una y media breve de esa tarde siniestra
Dejando una era grata así a la humanidad.

Vida y Obra de Vicente Riva Palacio

Exposicióm preparada para la clase de Realismo II del Collhi-FFyL-BUAP (22/10/07).
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Manuel Toussaint (citado por la Dra. Guadalupe García Barragán en su artículo Las Novelas de Vicente Riva Palacio: Algunos de sus Críticos): La vida de don Vicente Riva Palacio podía formar ella sola un volumen lleno de las más variadas aventuras. Puede decirse que su propia vida tuvo más lances que la más movida de sus novelas. Su figura nos aparece como la de aquellos próceres del Renacimiento Italiano en quienes avasallaba la universalidad de actividades.
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Biografía
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  • Nombre Completo: Vicente Riva Palacio y Guerrero.
  • Nacimiento: 16 de octubre de 1832 en la Ciudad de México.
  • Padres: Don Mariano Riva Palacio (muy conservador y fue Gobernador del Estado de México) y Doña Dolores Guerrero (hija del ilustre Gral. Vicente Guerrero).
  • Estudio en el Instituto Literario de Toluca, y, después en 1845 cursó Leyes en el Colegio San Gregorio, titulándose en 1854 como abogado.
  • 1856 se casa con Josefina Bros y es nombrado diputado suplente al Congreso Constituyente.
  • 1847 intenta organizar con sus compañeros una guerrilla que combata a los invasores norteamericanos.
  • 1855 triunfa la Revolución de Ayutla, logrando derrocar al Gral. Santa Anna, Riva Palacio es nombrado Regidor del Ayuntamiento de México.
    Diputado en 1856 y 1861.
  • 1858 lo encarcela el Gobierno de Félix Zuloaga.
  • 1859 lo encarcela Miguel Miramón.
  • En la Guerra de Intervención formó una tropa por su cuenta y se unió al Gral. Zaragoza, aquí ganó en la batalla de Barranca Seca el título de “Primer vencedor de los franceses”. Luego Zaragoza lo nombra jefe de la línea del Sur (Puebla y Veracruz). Después Manuel González Ortega lo nombra jefe de su Estado Mayor.
  • 1867-1868 se incorporó al movimiento literario tan importante que se ha identificado con las tertulias y veladas con la revista El Renacimiento.
  • 1863 redacta al lado de Prieto y Juan de Dios Arias el periódico satírico El Monarca, ilustrado por José María Villasana.
  • Benito Juárez le encarga el gobierno del Estado de México (Hidalgo, Morelos y México).
  • 1864 Gobernador del Estado de Michoacán.
  • Jefe del Ejército del Centro, al morir el Gral. Arteaga.
  • 1865-1866 funda en Huetamo la revista El Pito Real. Aquí publica su esquela satírica de la emperatriz del Imperio, Adiós, mamá Carlota, inspirado en Adiós, oh Patria mía, de
  • Ignacio Rodríguez Galván. Junto con Los cangrejos, la canción con letra de Riva Palacio es la más difundida del himno liberal, y aún hoy se retiene su impulso y emoción.
  • 1867 participó en el sitio de Querétaro.
  • Al caer el Imperio de Maximiliano regresó a la Ciudad de México y renunció al mando de las tropas y al gobierno de Michoacán.
  • 1867 dirige los primeros años de la tercera época de La Orquesta, periódico omniscio de buen humor.
  • 1867 Magistrado de la Suprema Corte de Justicia, pero renuncia en 1870 al no poder hacer los cambios necesarios para convertirlo en uno de los poderes de la nación.
  • 1870 simpatiza con el Plan de San Luis.
  • 1872 es candidato a la Suprema Corte de Justicia, pero Lerdo de Tejada hace triunfar a José María Iglesias.
  • 1874 se convirtió en disidente del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada y publicó su famoso periódico satírico El Ahuizote, donde dibujan Alamilla y Villasana.
  • 1875 Lerdo manda a confinarlo en San Juan del Río y Riva Palacio publica poco después Historia de la administración de don Sebastián Lerdo de Tejada.
  • 1876 apoyó el Plan de Tuxtepec, lanzado por el General Porfirio Díaz y al ocupar éste la Presidencia de la República.
  • 1876 Días lo nombra Secretario de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, en este cargo funda el Observatorio Meteorológico y el Observatorio Astronómico, fomenta la industria, mandó a remodelar el Paseo de la Reforma y hacer excavaciones para desenterrar el Palenque.
  • 1880 se propone organizar la Exposición Universal Mexicana, pero Díaz temeroso de que éste gane en su campaña a Presidente, manda a cancelar su proyecto.
  • De nuevo en la oposición edita El Coyote, en apoyo a Manuel González.
  • 1883 sufrió las represalias del gobierno del Presidente Manuel González, por lo que fue encarcelado en la prisión de Santiago Tlatelolco, donde realizó a conciencia su labor como historiador y escribió la primera versión del segundo volumen México a través de los siglos.
  • 1885 como Presidente del Liceo Hidalgo, da conferencias, pronuncia discursos, publica artículos y poemas, se concentra en el estudio de la Historia.
  • 1886 es nombrado por Díaz Ministro plenipotenciario de México en España y Portugal, a modo de un destierro, casi disimulado, pero también, los Estados de Michoacán y de México lo declaran ciudadano benemérito, el círculo cultural lo despide majestuosamente. Aquí escribió Cuentos del General y Los ceros, este último es una compilación de sus críticas literarias.
  • Fue nombrado en España Presidente del muy conspicuo Círculo de Bellas Artes.
  • Murió en Madrid el 22 de diciembre de 1896. Sus restos fueron trasladados a México en 1936 y son inhumados en la Rotonda de los Hombres Ilustres

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Obra

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  • Las causas notables del Santo Oficio.
  • Calvario y Tabor (1868), novela histórica y de costumbres, ubicada en las guerras de Reforma. Alude a la derrota del imperio en Querétaro, y expresa también la fidelidad de los mexicanos de entonces por consolidar una república y desprenderse por completo de cualquier tutela extranjera.
  • Monja y casada, virgen y mártir (1868), historia de los tiempos de la Inquisición.
  • Los piratas del Golfo (1868), novela histórica.
  • La vuelta de los muertos (1870), novela histórica.
  • Memorias de un impostor, Don Guillén Lampart, rey de México (1870), novela histórica.
  • Cuentos de un loco
  • Las liras hermanas. Vicente Riva Palacio se dio a conocer como escritor cuando presentó las obras de teatro contenidas en este volumen, escritas al alimón con Juan A. Mateos. Si en otras épocas se festejaba el descubrimiento de un poeta o de un santo, en tiempos modernos la revelación de un humorista auténtico es lo más digno de celebrarse. Porque Francia, que entonces estaba apunto de invadirnos, podía tener más buques y cañones, pero “no podía librarse de los yambos” de Riva Palacio y compañía, como tampoco los mochos y los partidiarios de la intervención.
  • Los Ceros, por Cero. Galería de contemporáneos (1882). El espíritu mordaz y punzante de estas semblanzas -cuya autoría se desconoció durante el siglo pasado; hubo que esperar hasta nuestros días para que la notable investigadora Clementina Díaz y de Ovando identificara al escritor oculto detrás del enigmático seudónimo Cero-halla su plena expresión en esta edición que reúne por primera vez todos los artículos publicados originalmente con el título de Los Ceros en el periódico La República el año de 1872. Por ello, puede considerarse la versión definitiva a la que acudirán quienes disfrutan de la sátira, la parodia y el humor de Vicente Riva Palacio.
  • Tradiciones y leyendas mexicanas. Escrito al alimón con Juan de Dios Peza. Las tradiciones son un género olvidado que tuvo una importancia considerable en el proceso de formación de la literatura nacional. La edición de esta obra, escrita a dos voces, nos recuerda que en el siglo XIX, junto con la novela y el teatro, el ensayo y la poesía, se desarrolló un género literario que abrevaba en las fuentes de la historia y de la tradición oral para alcanzar registros que no le estaban permitidos a la historiografía de la época.
  • Epistolario amoroso con Josefina Bros (1853-1855). La incuria, el azar, los incendios o las inundaciones son algunos de los factores que producen la pérdida de los testimonios del pasado. La probabilidad de conocer las cartas de amor que escribió Riva Palacio a su futura esposa, Josefina Bros, parecía infinitesimal; pero he aquí que los descendientes de ella conservaban dichas cartas que nadie conocía y que ahora se publican por vez primera.
    Esta correspondencia viene a ser la opera prima de Riva Palacio, por más que no la haya publicado. Se dirige a su amada, llega al paroxismo y le dice que la quiere “más que a Dios”, pero a la vez está ejercitando la pluma y buscando una voz propia. Por otra parte, como testimonio histórico nos permite acercarnos al lenguaje de los enamorados de entonces, a sus pasiones, su impaciencia, sus enojos; todo lo cual sirve para comprender mejor la distancia entre el siglo XIX y el actual.
  • Flores del alma, que sin abandonar el sentido del humor inventó a una poetisa provinciana: Rosa Espino, a quien adjudicó la autoría del libro, obra que fue alabada por críticos y eruditos, y que en realidad contenía poemas suyos.
  • Borrascas de un sobretodo, El incendio del Portal de Mercaderes, La ley del ciento por uno, El odio hereditario, Nadar y a la orilla del ahogar, Una tormenta y un iris, La politicomanía, Temporal y eterno, La política casera, La catarata del Niágara y otros (1861-1862), son antecedentes del sketch y los escribió al lado de Juan A. Mateos.
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  • México a través de los siglos (6 tomos). Obra dirigida por Don Vicente Riva Palacio, donde colaboraron Don Juan de Dios Arias, Don Alfredo Chavero, Don Enrique Olavarria, Don José María Vigil y Don Julio Zarate.
    Tomo 1: Primera época-Historia antigua por José C. Valades
    Tomo 2: Segunda época-El virreinato por Don Vicente Riva Palacio.
    Tomo 3: Tercera época-La independencia por Don Julio Zarate
    Tomo 4: México Independiente por Don Enrique Olavarria y Ferrari
    Tomo 5: La Reforma por Don Vicente Riva Palacio
    Tomo 6: La Reforma por José C. Valades
    Según Carlos Monsiváis, México a través de los siglos, se impone diversos objetivos:
    1.hacer surgir, ordenándola, la historia de la Nación nueva.
    2.concederle mayor espacio y reconocerle mucha mayor grandeza al pasado indígena.
    3.marcar la periodización de la vida del México independiente.
    4.calificar de “ocupación extranjera” (aunque jamás se diga de esta manera) al periodo virreinal.
    5.describir (para erradicarlas) las técnicas de conformación de la mentalidad colonizada.
    6.hallar en la Independencia el inicio del sentido de la historia mexicana.
    7.ubicar la coherencia interna y externa de los hechos históricos.
    8.acumular las versiones narrativas, inolvidables e irrefutables a propósito de cada hecho trascendente.

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  • El libro rojo (1520-1867) (1870, Díaz de León y White Editores), que es la página roja del México de aquel entonces; allí se narran todo tipo de actos violentos como homicidios, suicidios y robos. La escribió junto con Manuel Payno.
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    Contenido:
  • Moctezuma II- Manuel Payno
  • Xicotencatl-Vicente Riva Palacio
  • Cuauhtimoc-Manuel Payno
  • Rodrigo de Paz-Vicente Riva Palacio
  • Los dos enjaulado (Salazar y Chirino)-Vicente Riva Palacio
  • El Lic. Vena-La Sevillana-Manuel Payno
  • Alonso y Gil González de Avila-Manuel Payno
  • Pedro de Alvarado-Vicente Riva Palacio. La Peste-Caridad evangélica-Vicente Riva Palacio.
  • Fray Márcos de Mena (tres partes)-Manuel Payno.
  • La familia Carabajal (tres partes)-Vicente Riva Palacio, incluye un manuscrito del Tribunal de la Inquisición, que es un Auto de Fé de 1601.
  • Los treinta y tres negros-Vicente Riva Palacio.
  • El tumulto de 1624-El Arzobispo Pérez de la Serna-Manuel Payno.
  • Don Juan Manuel-Manuel Payno.
  • El Tapado-Vicente Riva Palacio.
  • La familia de Dongo-Manuel Payno.
  • El Lic. Verdad, Don Francisco Primo Verdad y Ramos-Vicente Riva Palacio.
  • Hidalgo-Vicente Riva Palacio.
  • Allende-Manuel Payno.
  • Matamoros-Vicente Riva Palacio.
  • Morelos-Vicente Riva Palacio.
  • Iturbide-Vicente Riva Palacio.
  • Mina-Manuel Payno.
  • Guerrero-Manuel Payno.
  • Ocampo-Manuel Payno.
  • Leandro Valle-Juan A. Mateos.
  • Don Santos Degollado-Juan A. Mateos.
  • Los Mártires de Tacubaya-Juan A. Mateos.
  • Comonfort-Manuel Payno.
  • Nicolás Romero-Juan A. Mateos.
  • Arteaga y Salazar-Vicente Riva Palacio.
  • Maximiliano, Miramon y Mejía-Rafael Martínez de la Torre.

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Dice Monsiváis: El Libro Rojo es, en última instancia, México a través de las anécdotas que una vez enunciadas se vuelven con rapidez leyendas. Se va en pos del “interés humano” (varias décadas antes de que la frase la rebaje y destruya al periodismo a lo Reader´s Digest), y cree hallársele en el examen del pasado. El tiempo histórico que cubre es muy extenso: de la llegada de Hernán Cortés a Tenochtitlan (y las vacilaciones de Moctezuma) al fusilamiento del emperador Maximiliano en el Cerro de las Campanas (y la intransigencia de Juárez). Del conquistador triunfante al conquistador fracasado. Del gobernante asolado por la duda y el asombro ante los “dioses blancos”, al gobernante que rechaza la intromisión extranjera. Y en medio, los capítulos que “revelan” las tragedias y las hazañas del país.

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  • Cuentos del General (1868), pero es editado después de su muerte, en 1896. Es el libro más elogiado por la crítica, aunque en opinión de Carlos Monsiváis éste es uno de los libros más débiles de todo la obra de Riva Palacio.
    Escritos en su mayoría en Madrid, donde el autor se desempeñó como embajador, los cuentos fueron su última proeza literaria. Castizos, medidos, impecables, y con frecuencia humorísticos, son un verdadero estímulo para el lector. Puede afirmarse que, sin olvidar a Manuel Gutiérrez Nájera, éstos marcan el inicio del moderno cuento mexicano. Destaca la gran precisión al narrar con lujo de detalle avenidas, edificios, vestimentas, entretenimientos, ambiente y costumbres de los personajes.
  • Martín Garatuza (1868). Memorias de la época de la Inquisición. Se puede decir que es la continuación de Monja y casada… En 1624, ansiosos de independencia, un grupo de criollos, sacerdotes en su mayoría, encabezados por Alfonso de Salazar, se reúne conspirativamente. El 5 de noviembre se deciden. Su reinvidicación se inspira en derechos de familia. Por vía materna el padre Salazar y su hermano descienden de Cuauhtémoc. En contra suya, actúan villanos que aparecieron en Monja y casada… En el centro, Martín Garatuza, se disfraza de lo que sea en un instante y colma de objetos valiosos sus escondrijos, es también asistente del virrey y partidario de la conjura, a la que salva y a la que sin darse cuenta delata.

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biografía, bibliografía, citas, imágenes y referencias se recurrió a las siguientes fuentes:

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  • Riva Palacio, Vicente. Cuentos del General/Martín Garatuza. Ediciones Tomo. 2005. México.
  • Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Editorial del Valle de México. México. Sin año.
  • Riva Palacio, Vicente. El Libro Rojo. Editorial del Valle de México. México. Sin año.
  • Monsiváis, Carlos. Las herencias ocultas de la Reforma liberal del siglo XIX. Debate. Primera reimpresión, 2007. México.
  • http://sepiensa.org.mx/contenidos/l_novo/home/rivapalacio.html
  • http://www.institutomora.edu.mx/index.php?method=textos&idarea=57

sábado, noviembre 10, 2007

Jorge Volpi: Escribir tras la demolición

Suplemento Babelia del Diario El País (10/11/2007)
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Adorno se preguntaba si era posible escribir poesía después de Auschwitz y ahora no ha faltado quien aventure una duda paralela tras la demolición de las Torres Gemelas. ¿Qué escribir en medio del feroz conflicto entre Occidente y el islam? ¿Puede la literatura responder al "choque de civilizaciones" y la "guerra contra el terror"? No falta el novelista -o el crítico- que exclama que la literatura jamás ha mitigado enemistades, resarcido utopías o ayudado a los desprotegidos. En pocas palabras: que la literatura no sirve para nada práctico y que ése es su mérito.
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A la vez romántica y pragmática -la literatura como producto del espíritu, ajena a las desavenencias terrenales, o la literatura como diversión de burgueses dominados por la culpa-, esta visión naufraga. Como la agricultura, la tecnología o las leyes, la literatura es un producto de la evolución: pertenecemos a la única especie que utiliza la cultura como principal arma de supervivencia. La literatura no es una invención casual ni un divertimento, sino un vehículo de transmisión de ideas e historias que tienen efectos reales en ciertos individuos -los lectores-, y por tanto en la sociedad.
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Enterrado el comunismo y desacreditadas las utopías -con razón a la luz del siglo XX-, parecería que toda literatura que guarde algún tufo a compromiso debe ser ignorada y despreciada. El intelectual es visto con sospecha y las novelas políticas apenas reciben atención. Los estropicios del realismo socialista y la Revolución cubana justifican este rechazo, pero quizás valga la pena apostar, como lo han hecho brillantemente Bolaño o Coetzee, por una ficción política no sectaria. La perspectiva que la literatura puede ofrecer sobre los conflictos que dominan al mundo -y subyugan a millones- no debe ser intrascendente ni banal.
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No es extraño que tantas novelas hayan pretendido abordar una de las preguntas capitales de nuestro tiempo: ¿por qué alguien se convierte en terrorista y, más aún, en suicida? El mal absoluto representado por los pilotos del 11 de septiembre -epítomes de los miles que se inmolan de Marruecos a Indonesia- no halla explicaciones claras en la psicología o la sociología y sólo la ficción es capaz de entrever las razones de estos monstruos (¿lo son?).
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Updike, Khadra, Safran Foer, Flanagan, Berberian o DeLillo se han enfrentado ya a este desafío. Sus esfuerzos no han resultado del todo convincentes, como si el martirio y la sinrazón religiosa no fuesen expresables mediante las convenciones de la novela contemporánea, pero sus fracasos no deben clausurar la empresa (Conrad o Dostoievski lo lograron en el pasado, e imagino que alguien como Ishiguro podría mostrar, con sutileza y paciencia, las torturas íntimas de los verdugos).
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A diferencia del análisis político o económico, la novela desmenuza las vidas de individuos concretos. Acaso sólo a través de ellos podamos atisbar qué hace que un ser humano destruya sin misericordia a otro ser humano. Ésta sigue siendo una de las grandes tareas de la ficción literaria, que no sólo aspira a la belleza y a la comprensión de los otros, sino a nuestra supervivencia.

jueves, noviembre 08, 2007

Poetas de agua



Diario Milenio-Puebla (08/11/07)
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Quiero hablar ahora aquí de dos poetas nacidos en Tabasco, tierra que se encuentra sumergida en el agua y cuyas imágenes causan pavor. Según la historia –de cien años para acá–, hace mucho no se había registrado una tragedia de tal magnitud. En Tabasco han nacido dos excepcionales poetas: Carlos Pellicer y José Carlos Becerra. Los dos, en alguno de sus versos, se referían a su “tierra hecha de agua”. “Voy al agua”, solía expresar Pellicer. Pellicer nació el 4 de noviembre de 1899 y murió en 1977. A partir de 1953 fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. También fue maestro de literatura e historia y director del Departamento de Bellas Artes.
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De sus sonetos postreros he extraído estos versos: “Esta barca sin remos es la mía/ A1 viento, al viento, al viento solamente/ le ha entregado su rumbo, su indolente/ desolación de estéril lejanía./ Todo ha perdido ya su jerarquía./ Estoy lleno de nada y bajo el puente/ tan sólo el lodazal, la malviviente/ ruina del agua y de su platería.”
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El agua es una constante en los poemas de Pellicer. Éste es el fragmento de otro de sus sonetos: "Vuelvo a ti, soledad, agua vacía,/ agua de mis imágenes, tan muerta,/ nube de mis palabras, tan desierta,/ noche de la indecible poesía."
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Para el psicoanálisis el agua simboliza el retorno al seno materno. El agua y la tierra dan la vida. Pellicer y José Carlos Becerra son poetas de agua. Becerra nació en Villahermosa en 1937 y murió en un accidente cerca de Brindisi, Italia en 1970. De su obra poética destaca “Oscura palabra”, “Relación de los hechos” y “El otoño recorre las islas”. En 1969, en la colección mínima de Siglo Veintiuno Editores, publicó, en un clásico libro colectivo, algunos de sus poemas al lado de Alejandro Aura, Raúl Garduño y Leopoldo Ayala: “Poesía joven de México”.
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De “Oscura palabra” extraigo estos versos: “Hoy llueve por nada, por no decir nada/ (…)/ Y hay algo ciego en el modo como golpea la lluvia en el tejado. Hay pasos precipitados, confusas exclamaciones, puertas cerrándose de golpe, escaleras por donde seres extraños suben y bajan de prisa/ (…) Esta lluvia, esta lluvia quién sabe por qué. Tanta agua repitiendo lo mismo./ (…) Telaraña de lluvia sobre la ciudad./ Hoy llueve por primera vez, ¡tan pronto!/ Hoy todo tiene tus cinco días, y yo nada sé mirando la lluvia.” Este poema lo escribió José Carlos Becerra en septiembre de 1964 en Villahermosa, Tabasco.
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Recuerdo, traigo a la memoria, a estos poetas que en sus textos dejaron en claro su obsesión por el agua. No es gratuito: el entorno y las vivencias marcan a los poetas. López Velarde hablaba de la “frialdad unánime en el ambiente” en “La bizarra capital de mi estado”.
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Y el agua que simboliza la vida y el retorno es también motivo de la poesía. La palabra, el agua y la tierra mantienen en vida a los hombres.
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Hoy que Tabasco está declarado zona de emergencia, hoy que sus habitantes sufren el peor embate de la naturaleza en su historia, traigo hasta ustedes los versos de los dos poetas más significativos de Tabasco. Tierra y agua: poesía.

miércoles, noviembre 07, 2007

Bajo el Sol (Diario e-consulta Puebla 7/11/07)

PROAL, DE LA BORBOLLA Y MIKO VIYA
Por Roberto Martínez Garcilazo

Para Juan Pablo Proal

PROAL. Juan Pablo es reportero investigador. También es profesor de técnicas de redacción periodística en la Casa del Escritor. Sus textos son leídos con expectante atención por los que –desde el poder o desde algún modesto devisadero social- frecuentamos sus líneas. Sus clases son seguidas con especial interés por sus alumnos que, bolígrafo en mano, reportean acuciosamente a su profesor. Proal –como le decimos sus amigos– fue objeto de una cobarde amenaza. Proal ha interpuesto la denuncia correspondiente. Él espera que las autoridades actúen diligentemente. Nosotros –los que al pensamiento escrito nos dedicamos– esperamos que el patrón del pendenciero a sueldo –si existiera– delibere cuidadosamente sus futuras acciones. Porque aunque el río está revuelto no obtendrá ganancia. Estos son otros tiempos.
DE LA BORBOLLA. El nuevo libro de Óscar de la Borbolla, recién salido de las prensas de Nueva Imagen, se llama La rebeldía de pensar. Es un texto filosófico deliberadamente polémico que pretende y lo consigue la colaboración –a favor o en contra, depende- del lector. Las primera líneas de La rebeldía de pensar nos remiten a las primeras de la Metafísica de Aristóteles; aquellas célebres en las que el Estagirita –Larroyo, dixit– escribe que todos los hombres tienen un deseo natural de conocer –sin aclarar a los legos que considera hombres únicamente a los ciudadanos griegos. Bien, pues Óscar de la Borbolla comienza formulando una hipótesis de combate a la hipócrita democracia epistemológica, y problematiza saludablemente nuestro entorno: "Debido a la buena fe, a la inercia que causan los prejuicios o al hecho simple de que muy pocas veces sometemos a revisión nuestras creencias, tenemos la costumbre de admitir la tranquilizadora idea de que toda la gente piensa, de que cualquier persona, por el sólo hecho de haber nacido como miembro de la especie humana, recibió de Prometeo o de unas bondadosas hadas madrinas la chispa que posibilita el pensamiento. A causa de esta idea suponemos que la condición humana es un regalo que ya tenemos y que para mantenerla no hace falta esforzarse." Es libro fecundo. Si no, lea este párrafo que aparece dos páginas adelante y que es todo un retrato hablado: "Pensar, saber pensar, tampoco guarda una relación directa con el éxito: hay sujetos lerdos, auténticos campeones en imbecilidad que amasan fortunas inconmensurables, que se encumbran hasta la cima en el escalón del poder, o que gozan de enorme popularidad y que nunca han pensado." Del irreverente autor de Ucronías es este estoico alegato en favor del ubérrimo instante.
MIKO VIYA HA MUERTO. Miguel Villarello Vélez nació en 1920, en Puebla, y murió el viernes 2 de noviembre del 2007, también en Puebla. Dibujó un círculo con sus pasos y nació y murió en la misma ciudad que tanto amó. Puebla es madrastra de sus mejores hijos. Que no habrá memoria del paso de los hombres bajo el sol de esta vida de sobra se sabe. Sin embargo, rescato estas líneas de la biografía del maestro Miko Viya que aparecen en las últimas páginas de su deliciosa novela –derroche de genio verbal– Elvira y los ángeles (o la historia de Patrick O’Donell, como el lector guste). Ed. Cajica (19 sur 2501). Puebla 1992: "…nació en Puebla, donde efectuó estudios musicales en el Conservatorio y obtuvo menciones honoríficas. Marchó a Estados Unidos en donde completó estudios secundarios en la San Marcos Academy, y Arte Dramático en la Universidad de Baylor, y fue miembro del Baylor Theather. Fue maestro de Cultura Musical y de Inglés en diversos colegios y en la Universidad de Puebla organizó y dirigió el Teatro Francés de Puebla y después de tres años de actividad, el gobierno francés le otorgó una beca para estudiar dirección teatral en París. Estudió en la Sorbonne y tomó cursos en la Universidad de Heidelberg y en la de Viena. Su interés humanístico y cultural lo llevó al estudio de idiomas y a realizar innumerables viajes a Europa, Estados Unidos y el Medio Oriente. En 1951 ingresó a la televisión mexicana donde dirigió 92 series de programas de 1951 a 1982, siendo considerado uno de los más destacados directores de televisión y teatro en México. Ha impartido cursos en la Academia de Actores de la ANDA, en la UDLA, y en el Instituto de Teatro Espacio 1900. Dirigió el Coro Mozart y a los vocalistas Los Concertinos y organizó y dirigió su taller teatral Salón de Teatro y el Teatro Heleno Mexicano, en México. Es autor de 16 libros ya publicados y ha escrito 11 obras de teatro, todas llevadas a escena, así como la comedia musical ¡Oh Catarina, la China Poblana! ..." Al maestro Miko Viya aplicársele puede el siguiente retrato que él mismo trazó para uno de sus personajes, la reproduzco con sincero respeto y con incurable nostalgia: "…de Él se decían las cosas más terribles y las más amables y tocaba a cada persona, según su experiencia, decidir cuál era la verdad. Lo que nadie podía negar, al conocerlo, era su inigualable e irresistible encanto y su gran corazón; su fantasía desbordante y su inagotable energía y amabilidad y cortesía, muy a la poblana." Descanse en paz.
ESAS BATALLAS. Unas horas nos separan de la cita con las urnas, de la batalla de los sufragios, de la incruenta –esperemos que así sea– , de la simbólica escaramuza en la que los poblanos nos enfrentaremos a nosotros mismos. Suerte de renovación ceremonial del tiempo y de la esperanza en la reforma social son esas batallas llamadas elecciones. Sin ellas nuestra vocación cainita nos llevaría al fratricidio. Así somos desde siempre, por los siglos de los siglos (Militia est vita o ¿no?).

sábado, octubre 27, 2007

Victoria-eterna. (¿Cuento?)

Y estás sentando en medio del frío y de la nada, aunque realmente te encuentras en el pasillo que comunica a los cuartos de tu casa, algunos llenos de muebles, pero lucen más vacíos que una casa deshabitada, en los otros se encuentran tus padres y tu hermana, metidos cada uno en su mundo, el tuyo no interesa. Quizá por eso tu cuarto se encuentra al lado de la escalera, a tres pasos, nadie dobla a la derecha, sabiendo que el baño está a la izquierda subiendo las escaleras.
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En tu cuarto, ese tu pequeño mundo, te rodean tu silencio, tus fantasmas, tus recuerdos, tus encuentro amorosos, unos para olvidar, otros para atesorar como si fueran un libro proveniente de la mítica biblioteca de Alejandría, y en el último lugar de la enumeración se encuentra el cadáver disecado de tu primer amor, Victoria, era tan tuya, dulce, bella, erótica y juvenil, que no pudiste dejarla ir. Tenías que tenerla contigo para siempre.
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Victoria, antes de morir, te dijo: nunca te dejaré de amar, tú nunca me dejes ir. Cumpliste. La conservaste contigo, nadie por muy que fuera su padre o su madre, tenían derecho a tocarla, mucho menos a conservarla. Tus técnicas de disecación que aprendiste en la cacería de animales al lado de tu papá, te dieron algunas de las herramientas, las sobrantes te las iban a dar las lecturas sobre momificación practicadas por los Egipcios, si ellos pudieron siglos antes de que tu nacieras, tú podrías de la misma forma, te decías para tus adentros, cada que tomabas un ratón o una rata para practicar, si los médicos practican con éstos para curar enfermedades, es por algo, aseguraste. Victoria-disecada en tu cuarto es la culminación del empirismo y el amor.
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Luce bella como antes, sólo era cuestión de cortar delicadamente, sacar órganos cuidadosamente y volver a tejer, en el proceso había que echarle algunos condimentos de conservación, pero para que detallar. Sólo importa el producto del amor: Victoria- eterna en tu cuarto, para el deleite de tu amor incansable. Las vivas carecen de algo que sólo ella posee: la belleza eterna.
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Victoria ocupa el lugar creado por tu madre para una cama que debería estar debajo de la tuya, sobre una tabla con rueditas que hará que dicha salga cuando invites a algún amigo a dormir, pero hace mucho dejaste de tener amigos, sólo importaba el proyecto de Victoria-siempre viva.
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Victoria siempre tendrá una sonrisa para ti o un abrazo cuando se lo pidas, aunque necesite un poco de tu ayuda, ya encontrarás después el método para hacer que Victoria haga caso a tus peticiones, quizá la Inteligencia Artificial te pueda ser de utilidad, luego lo averiguarás. Mientras, esperas hacer que Victoria, siempre bella, haga caso a tu petición invernal: hazme el amor, como si estuvieras viva.

Bajo el sol (Diario e-consulta Puebla 26/10/07)

LA VIDA ES UN (B) VASTO TEATRO
Por Roberto Martínez Garcilazo
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Dice Manuel Payno (1810 - 1894) que la vida es un vasto teatro.
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Ha de ser. Pero también es –y a lo mejor básicamente es- teatro basto, así con B larga.
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Dicho de otro modo: la vida es un teatro grosero, tosco, sin pulimento. Escenario de lo inculto –del espíritu que no se cultiva-, de lo que carece de educación, de lo que no tiene doctrina.
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Luego, la sentencia de Payno podría reformularse así: la vida es vasto teatro de bastedad.
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Pero, incógnito lector, además de significar "grosero", el sustantivo "tosco" tiene otro contenido: es alusión a los libertinos que habitaban y holgaban en el barrio etrusco de la Roma Imperial.
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El Teatro de la bastedad sería el escenario del atropello a la piedad virtuosa y del desenfreno –falta de moderación- en las palabras y en las obras.
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Y si la vida humana sólo se realiza en la vida social, entonces, es la basta polis el teatro de las pasiones en el que unos y otros actuamos nuestros respectivos papeles.
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Escribe Payno, en el proemio de su extraordinaria novela El Hombre de la Situación: "Los unos de reyes y conquistadores, los otros de patricios esclarecidos, los de más allá de anacoretas, de varones santos, de sabios profundos, de liberales sinceros, de políticos sagaces, de fanáticos intratables, de mercaderes sin conciencia, de saltimbanquis y polichinelas, porque la ambición y la vanidad humanas no conocen límites y desean desde lo más noble y elevado, hasta lo más fanático y absurdo"
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El retrato de la fisonomía moral de los hombres públicos, el de las costumbres, la vanidad, la miseria y la escasa virtud, técnica de crítica social debe ser que castigue la incontinencia de los poderosos -¿Seres de tan oscura como recóndita profundidad o de milimétrica superficialidad?-.
Al pensar en Manuel Payno y en Vicente Riva Palacio (1832-1896), hombres de acción y letras del siglo XIX mexicano, clara se hace ante los ojos la monumental decadencia de la vida pública de nuestra era.
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Estos hombres lograron, en el espacio de sus fértiles y abigarradas vidas, unir en un haz la lucha política, el servicio público y la creación literaria.
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Manuel Payno luchó en la guerra contra la invasión norteamericana de 1847, a partir de 1850 ocupó varios ministerios de la república. Fue encarcelado por oponerse a la monarquía de Maximiliano. Novelista conocido por El fistol del diablo; Los bandidos de Río Frío; y El Hombre de la Situación.
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Vicente Riva Palacio fue diputado, guerrillero, gobernador del Estado de México, gobernador de Michoacán, General en jefe del Ejército del Centro, periodista, preso político, magistrado de la Suprema Corte de Justicia, Secretario de Fomento y Embajador de México en España. Además fue dramaturgo, poeta, novelista e historiador. Algunas de sus obras conocidas son Calvario y Tabor (Novela histórica y de costumbres); Monja y casada, virgen y mártir (Historia de los tiempos de la Inquisición en México); Martín Garatuza (Memorias de la Inquisición); y El Libro Rojo (…ofrenda de justicia merecida a los héroes sublimes de México que vivieron momentos terribles, convulsos y dramáticos…), escrito en colaboración, precisamente, con Manuel Payno.
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Oscuro lector, ¡Ubérrimo siglo el XIX mexicano. Páramo de talentos e inteligencias nuestro tiempo presente poblano!

jueves, octubre 25, 2007

Un estudio sobre Freud



Milenio Diario-Puebla (25/10/07)
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Me acabo de encontrar casualmente a una querida persona que fue mi maestra en la Facultad de Psicología hace como ochenta años ya. Nos tomamos un café en el Italian de doña Maguito y me regaló –se desprendió de él porque lo acababa de adquirir— un libro de John Forrester, editado por Gedisa que, a decir verdad, yo andaba buscando. Se lo dije a mi maestra (mi exmaestra) y sólo eso bastó para que me lo obsequiara.
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El libro fue editado en el 2000, pero se agotó muy rápido. El tema lo han tocado pocos investigadores de Sigmun Freud, el padre del psicoanálisis. Aquí se aborda el caso de la disciplina psicoanalítica y las pasiones humanas. Su autor decidió ponerle el título de “Sigmund Freud: partes de guerra” y su contenido es harto interesante.
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Como bien se marca en la parte introductoria de este libro: nadie escapa a la influencia, al pensamiento de Freud. La propia literatura se ha interpretado muchas veces (sin caer en el reduccionismo) tomando como base la teoría del psicoanálisis.
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Opina con justa razón Kirkuk Reviews que el gran mérito de “Sigmund Freud: partes de guerra” es que “toma en serio tanto a Freud como a sus críticos. El autor trata con rigor las limitaciones del psicoanálisis clásico y al mismo tiempo muestra un profundo respeto por sus grandiosas contribuciones a nuestra cultura y nuestras posibilidades de comprendernos a nosotros mismos. Nos ofrece una profunda y brillante contribución a la historia de esta ciencia tan polifacética y su práctica”.
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El capítulo V abre, con un epígrafe de W.H. Auden, “In memoria Sigmund Freud”. Dice textualmente: “si a menudo se equivocaba y, a veces, era absurdo,/ para nosotros ya no es una persona/ sino todo un clima de opinión/ según el cual conducimos nuestras diferentes vidas:/ Como las condiciones meteorológicas,/ sólo puede traer dificultades o ayudar”.
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He citado completa la cita de Auden, porque John Forrester lo retoma para explicar que quien quiera escribir la historia del psicoanálisis lo tendría que comparar con las condiciones meteorológicas del siglo XX, ya que hay una influencia generalizada de que –está fuera de toda duda— se halla presente en el pensamiento del hombre, en la historia de la medicina, de la ciencia, de los movimientos culturales y de la historia toda del siglo XX.
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Y escribe John Forrester que Freud es como un faro, como la iluminación eléctrica: sin Freud y sin la Iluminación, el XX es impensable.
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Hablar del inconsciente a finales del siglo XIX representó el abrir los ojos (como la iluminación) a una parte del hombre que hasta entonces permanecía vedada: los sueños, los actos fallidos, la teoría de la sexualidad… André Bretón, en los manifiestos del Surrealismo reconocería la teoría del psicoanálisis como una teoría revolucionaria. No hay que olvidar que el fin último del psicoanálisis es “hacer consciente lo inconsciente”.
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Freud narró sus propios sueños. Freud interpretó el síntoma de sus pacientes como el crítico lo hace con las metáforas poéticas. Lo que a Freud le llegó a preocupar, lo dejó escrito, es que el hombre (a través del Psicoanálisis) saliera de su miseria espiritual para entrar a una miseria material.
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Sin duda, Freud es uno de los grandes pensadores del siglo XX. Su teoría revolucionó, efectivamente, la vida cotidiana de los hombres.

Tendrá Martha Higareda su propia empresa cinematográfica



25/10/07
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La actriz Martha Higareda, quien ha destacado en el Séptimo Arte y ahora incursiona con éxito en el área de doblaje con el filme animado "La leyenda de la Nahuala", abrirá una empresa cinematográfica para producir y distribuir buen cine mexicano.
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Entrevistada luego de la presentación del disco que contiene la música original de esa película de animación mexicana, Higareda señaló que ese proyecto a mediano plazo tiene como única finalidad dar un impulso al cine nacional con miras a que sea proyectado en el mundo.
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La idea de fundar una productora cinematográfica, obedece también a su deseo de canalizar y capitalizar sus propias películas, "hacerlas, distribuirlas y en su caso, exhibirlas". Sin embargo, dijo que hasta hoy no hay nada concreto, aunque ya tiene posibles socios.
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Dijo que "no me gusta anunciar proyectos, sino realidades, porque es común que se caigan los planes. Incluso en el momento de dar a conocer determinada noticia, prefiero hacerlo en el instante preciso, ni antes, ni después". Prometió, por eso, mantener informado al público.
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La actriz declaró, además de lo anterior, que desea invertir en México porque no comparte la idea de algunas otras estrellas fílmicas, respecto a dejar México para ir a probar suerte en el extranjero. "Es un grave error dejar el país y no regresar en mucho tiempo", dijo.
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En ese tenor, reiteró su discurso en el sentido de que seguirá realizando trabajos en México "porque a mí me gusta actuar, sobre todo en mi idioma, y porque lo que quiero hacer es una carrera internacional.
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Para lograrlo, subrayó, requiere de hacer cosas sólidas, sin prisa y asimilando experiencias "porque todavía soy joven como actriz y como persona, y tengo muchísimas cosas qué aprender de los primeros actores y actrices con los que comparto los escenarios".
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Sobre hacer carrera en Hollywood, señaló que de ser solicitada para una película y tener la oportunidad de seguir los pasos a otras latinas que han triunfado en esa localidad, sí la aceptaría.
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"Pero con la condición de que se me permita seguir trabajando en México; es decir, siempre y cuando pueda contar con tiempo suficiente para atender asuntos laborales y personales en éste mi país y en otras partes del mundo, pues de ser artista mundial, lo seré en toda la extensión de la palabra", expresó.
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No desea abandonar México por una razón simple: "Todos sabemos que México es un campo fértil, noble y muy bondadoso para el arte en general. Actores, cantantes, músicos, bailarines, todos quienes están dentro del arte, saben que México es el puente para posicionarse en Estados Unidos y Latinoamérica.
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"Sabemos que para ganar Latinoamérica, Estados Unidos y de ahí el resto del mundo, entrando por Europa, el puente es México, especialmente si hablamos de artistas latinos jóvenes", señaló. Por eso, ella radica en Estados Unidos sin descuidar llamados mexicanos.
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Martha Higareda recién estrenó "Hasta el viento tiene miedo", película donde hace un desnudo absoluto de varios segundos en pantalla, y el 2 de noviembre llegará al cine "La leyenda de la Nahuala", donde hace la voz de "Xóchitl", una joven indígena.

sábado, octubre 20, 2007

De regreso en los diarios.

Por única ocasión publicaré aquí la columna La Fuga re-inventada que desde el jueves pasado está siendo publicada en el Diario Intolerencia de Puebla en la sección de Cultura. Pero la podrán ver cada semana ya sea en la compra de dicho diario, como en su página de internet: wwww.intoleranciadiario.com o en mi blog: www.inventario-juvenil.blogspot.com

La Fuga re-inventada.

Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condottiere del siglo XX.
“Che”, despedida a sus padres.
Vuelve esta humilde pluma, que aspira a ser grata para el amable y sincero lector, resucitando del olvido y el descanso. Cambio de bríos, porque me identifico con la fuga: huir de un lado a otro. Los cambios siempre son buenos, indican el cierre e inicio de un ciclo. El anterior fue excelente. Este tendrá que ser igual o mejor.
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De aniversarios no comprendidos
Sé que es tarde, pero llego para hablar de un aniversario no agradable para muchos, al fin y al cabo uno más en la lista, sólo que éste no aparece en el calendario comercial, sino que se encuentra en la memoria colectiva de aquellas personas que aún somos conscientes y tenemos memoria social e histórica.
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La semana pasada se cumplieron 40 años del asesinato de Ernesto “Che” Guevara de la Serna. La mayoría osa decir que son 40 años de su muerte, pero él no murió, ¡lo mataron! De ser un guerrillero libertario, una incomodidad para el gobierno de los Estados Unidos, un ejemplo a seguir para los jóvenes de esa época, un ser que sólo buscaba la igualdad de la humanidad y darle voz al oprimido; con esos balazos expulsados de la pistola del sub-oficial Mario Terán -quien recibió ordenes de un tal Félix Rodríguez, que a su vez fue ordenado por el presidente de Bolivia: Barrientos-, se convirtió en un héroe latinoamericano y un icono a nivel mundial.
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La astucia de Ernesto Guevara fue entender, como lo hicieran en su tiempo Hidalgo, Morelos, Zapata y muchos más, que los grandes cambios, al menos en Latinoamérica, se dan después de una revolución armada. Si el “Che” viviera hoy, seguramente Bush tendría un gran dolor de cabeza constante.
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Hoy, desgraciadamente, ese admirable personaje se ha convertido en una simple imagen. La culpa no la tuvo Korda, la hemos tenido nosotros que sin el menor recato nos atrevimos a convertir una preciada imagen en un simple eslogan de luchas sociales, de esnobismo juvenil (como dijo David Bañuelos el pasado viernes en su columna El Búnker del Milenio Diario-Puebla), sin entender la magnitud de ello.
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No hemos aprendido la lección que la Historia nos ha intentado enseñar: entiende el pasado, comprende tu presente y mejora tu futuro.
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El sentimentalismo fugaz
En este silencio largo y profundo acontecieron demasiadas cosas.
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Pedro Ángel Palou, el mejor escritor poblano y uno de los mejores a nivel nacional, pese a quien le pese, sacó la segunda obra, Morelos: morir es nada, de su tetralogía de novelas históricas. La publicó Planeta dentro de la colección Autores Españoles e Iberoamericanos. También en días pasados estuvo el Mtro. Sergio Pitol en Puebla para recibir un homenaje de parte de la BUAP y la UDLA-P. Evento que contó con la participación del Dr. Alfonso Montelongo (UDLA-P), Mtra. Alma Corona (BUAP), Lili Atala García (UDLA-P), el que esto escribe, y desde luego con el Mtro. Sergio. La moderación estuvo a cargo de Israel Aguilar. Gracias a los medios por cubrir dicho evento, a Nacho Padilla, Miguel Maldonado, Jesús Villegas y Daniel Alcántara por el apoyo y confianza brindada. Fue un éxito rotundo.
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Este regreso va con dedicatoria a mi querido mentor y amigo Pedro Ángel Palou, y para Juan Carlos, el nuevo integrante de la familia García Godínez.

viernes, octubre 19, 2007

Bajo el Sol

Diario Cambio de Puebla y e-consulta periódico digital de Puebla(18/10/07)
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DEL THEATRO DE VIRTUDES AL DE LA VULGARIDAD OMNIPRESENTE
Por Roberto Martínez Garcilazo.
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Las virtudes que deben constituir al príncipe, de las que profusamente habló D. Carlos de Siguenza y Góngora en su Theatro de virtudes políticas (Impreso por la Viuda de Bernardo Calderón en México en el 1680 y por Porrúa en 1944), dedicado a D. Tomás Antonio Lorenzo Manuel Manrique de la Cerda Enríquez Afán de Ribera Portocarrero y Cárdenas, mismo que, entre otros títulos poseyó los de virrey lugarteniente, gobernador y capitán de la Nueva España, en estos tragicómicos tiempos nuestros, son rasgos humanos en extinción.
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Porque hoy los hombres dedicados a la búsqueda y ejercicio del poder carecen de modelos de imitación virtuosa, de vidas ejemplares que normen sus actos cotidianos en el desempeño público, trátese de funcionarios, políticos o periodistas.
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Sobre esto último conviene citar, para diversión del lector, estas palabras del Preludio del Theatro: "...confieso que me holgara el que se practicase la pena que es consiguiente a la censura y que estableció el Papa Adriano en el Canon Qui in Alterius, donde dijo: Quien públicamente invente escritos o palabras injuriosas a la fama de otro, y descubierto no pruebe lo escrito, sea flagelado" Debe verse, improbable lector, que esta disposición pontificia no sólo penaliza la injuria sino también la alabanza inmerecida.
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Volviendo a la patria incógnita –sin lugar tal vez- , cantada por Góngora en el Theatro, escribe, el que expulsado fue del Colegio del Espíritu Santo –hoy Carolino- por sus nocturnas aficiones- que las heroicas virtudes ejemplares de los Mexicanos Emperadores, desde Acamapich hasta Cuauhtemoc, adornar con sus verdades deben los actos del hombre del poder.
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Virtudes que según Claudiano, citado por Góngora, "Ni se erigen con antorchas, ni resplandecen con el aplauso del vulgo..."
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De Huitzilopochtli, la valentía.
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De Acamapich, la esperanza.
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De Huitzilihuitl, la clemencia.
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De Chimalpopocatzin, el servicio (y aquí es útil citar a Góngora citando a Jo. Altus: "Ni la república ni el reino son para el rey, sino que el rey o cualquier otro magistrado son para el reino y la ciudad. Pues el pueblo es por naturaleza y por tiempo anterior, mejor y superior que sus gobernantes, así como los componentes son anteriores y superiores al compuesto").
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De Itzcohuatl, la prudencia (lea el lector esta joya del aforismo: Stote prudentes sicut serpentes/ Sed prudentes como las serpientes).
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De Motecohzuma Ilhuicaminan, la piedad religiosa.
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De Axayacatzin, la fortaleza.
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De Tizoctzin, la serenidad.
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De Ahuitzotl, la sabiduría.
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De Motecohzuma Xocoyotzin, el honor.
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De Cuitlahuatzin, la audacia.
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Y de Cuauhtemoc, la grandeza ante la adversidad (traigo el epigrama de Góngora: La columna diamantina, / que este rey con persistencia / abraza, no a la violencia, / no al infortunio se inclina; / porque la guerra, la muerte, / y el hambre, sin contrastarles, sirven sólo de aumentarle / prerrogativas de suerte).
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Lector improbable, una vez ojeado este breve catálogo de monarcas indianos y de lejanas virtudes, una certidumbre comienza a brotar en el jardín de nuestras creencias: De la vulgaridad política (zafia cleptocracia rampante) es el teatro nuestro de todos los días, ya no de virtud alguna. Incógnito lector. Y una pregunta también: ¿Será posible aún la ejemplaridad y la justicia –poética y procesal- en nuestra vida pública?

El metafórico caníbal



Milenio Diario-Puebla (18/10/07)
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Ya cuando pensaba cerrar un ciclo con el tratamiento de los temas que tienen que ver con los asesinos seriales, brinca a nivel nacional –conmociona a la sociedad, se dice en los diarios– el caso del ya bautizado por la prensa como el “Poeta caníbal”. Los primeros datos recopilados han dejado constancia que se trata de una persona de cuarenta años aproximadamente y se dice dramaturgo, periodista y poeta. Su nombre es José Luis Calva Zepeda, amante del género de terror y admirador de Anthony Hopkins en su papel de Hannibal Lecter. Zepeda es el presunto asesino de por lo menos ocho mujeres y, por las condiciones y las evidencias del caso, se convierte en el primer homicida antropófago de la ciudad de México.
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Sin duda estamos ante un caso verdaderamente de excepción: un poeta que también, en sus ratos libres y luego de impartir clases de literatura, escribía versos para sus novias ocasionales, a las que después descuartizaba, como al propio lenguaje al escribir sus versos. Eso él no lo ha dicho, porque a la policía no se le ha ocurrido preguntárselo. Es decir: lo que hacía José Luis Calva Zepeda era construir metáforas con palabras y con el cuerpo ajeno.
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Cuando la policía llegó a investigar en su morada por la denuncia de la desaparición –desde el 6 de octubre pasado– de Alejandra Galeana, de 30 años, él se tira de una ventana que da a la calle lastimándose la cabeza. Es por eso que las primeras fotografías que se dieron a conocer del metafórico y bestial caníbal poeta, lo muestran con sangre en la frente y con la mirada extraviada.
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En el programa radiofónico matutino de Carmen Aristegui, al entrevistar a la autora de Mentes asesinas el día 15 de este mes, la doctora Feggy Osttrosky-Solís, licenciada en psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo más o menos lo que ya había escrito en un capítulo del citado libro. Los asesinos seriales pueden –lo son– personas que pueden pasar como absolutamente “normales” y que aún no se sabe qué parte de la mente desencadena este tipo de violencia hacia los demás.
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Es un hecho que no leeré (si los hay, porque no tengo la mínima referencia) los poemas de José Luis Calva Zepeda. Qué gran flojera me da leer a los poetastros. Lo que consigno solamente es el hecho de que jamás se había dado quizá en México un caso semejante donde se combinen estos hechos: un poeta, dramaturgo, periodista y taxista (por lo menos eso es lo que él ha declarado a la prensa) que mata mujeres para guardar parte de su cuerpo en un clóset y la otra en su refrigerador, junto con sus Carta Blanca y otra más aderezarla con pimienta, sal y limón para degustarla quizá viendo en Canal de las Estrellas.
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Sin duda es síntoma de la enfermedad del mundo.
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¿Y cómo los poetas construyen sus metáforas? Así: de conceptos aislados. Pero una pregunta me hago: ¿Es verdaderamente un poeta José Luis Calva Zepeda, como para comenzar a trabajar en una tesis que hable de la relación entre la poesía y la mente de un asesino en serie? O es sólo un poetastro que pretendía de manera inconsciente hacer metáforas con los cuerpos… No lo sé aún. Veo en las noticias que acepta que asesinó a sus víctimas pero no acepta jamás ser un caníbal, dice que eso se le hace horripilante.

sábado, octubre 13, 2007

Archivo hache.-Literatura blog

Suplemento Laberinto del Milenio Diario-México (06/10/07)
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Cuando en 2002 comencé a escribir en blog (entonces llamado Border Blogger) no faltaron amigos que me recomendaban cerrarlo inmediatamente porque el blog era visto, entonces, como callejero, amateur, antiliterario. Tener blog era desprestigiante.
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En un lustro todo ha cambiado. Hoy escriben en blog autores tan reconocidos como Christopher Domínguez o José de la Colina. Qué bien que ya no exista ese desdén.
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Un blog es una página que su autor mismo sostiene. Ésa me parece la característica más concreta del weblog. Tiene que ser un espacio levantado, autoconstruido y mantenido por el individuo que lo firma. Si no es así, se trata de otro género.
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El blog, además, no es un sitio donde se copypastean textos. El blog tiene su género central: el post. Un post es un texto relativamente breve, una especie de ensayema, de tipo informal, con temas cotidianos en que la autoconstrucción de la figura del escribiente es la teleología. El post es una tecnología del yo, para decirlo con Foucault. Se trata de crear un personaje vital.
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El trasfondo del blog es cuál es la relación entre escritura y vida.
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Otra característica del blog es que se trata de una herramienta posmediática, esto es, es un contrapeso crítico al pensamiento impulsado por los periódicos, sus suplementos y las revistas.
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Como en el blog se autopublica lo que se desea —¡adiós editor!— tiende a generar polémicas y fuerzas de resistencia. La literatura mexicana de nuestra generación debe al blog muchas de sus actuales características. El blog, por ejemplo, ayudó a mermar el poder del centro del país, y si hoy revistas como Letras Libres tienen blogs —muy interesantes, por cierto— se debe a que blogs de escritores mexicanos de varias generaciones erigieron desde su espacio-tiempo autónomo, cotidiano, comunidades de lectores que, en algunos casos, diariamente siguen los nuevos posts de ciertos blogs.
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El blog, para bien y mal, acercó al escritor y al lector.
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En México todavía no se explota bien al blog. Faltan blogs teóricos, por ejemplo. Blogs de reseñas independientes. Blogs con crítica sagaz y, a la vez, que construyan una paradójica privacidad pública (siempre ficticia).
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Lo que los lectores del blog buscan es asomarse a la vida del autor. El blog es un género biográfico. El blog no se ocupa de mis opiniones sino de mi existencia. Es una combinación de e-mail, prosa lúdica, anuncio y diario. El blog es autogossip. Se trata de un ensayo intermitente acerca del yo y los otros.
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Como lo dije hace cinco años, si Alfonso Reyes hubiera nacido en nuestra época hubiera tenido un blog y ese blog hubiera sido el mejor. Reyes era un maestro de lo anecdótico, lo instantáneo y lo breve, las tres virtudes máximas que puede tener el blog.
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¿Qué es un blog? Un blog es un espacio-tiempo de autoconstrucción de un heterónomo digital del escritor.
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Heriberto Yépez

“Yo maté al Che Guevara”



Milenio Diario-México (12/10/07)
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La memoria, que por esos días solía ser de elefante, con el tiempo se borra, se despule. Esa frase, sin embargo, “Yo maté al Che Guevara”, dicha y más que dicha, disparada a bocajarro como tarjeta de presentación, una mañana de 1990 en San Salvador, no se me olvida ahora ni habrá de olvidárseme jamás. La dijo, me la dijo, un hombre que frisaba entonces los 45 años. Un cubano-americano, agente de la CIA y al que hoy identifico como Félix Rodríguez, compinche de Posada Carriles, responsable como él del atentado contra el avión Douglas DC-8 de Cubana de Aviación, el vuelo 455 que volaba de Barbados a La Habana, acto terrorista ordenado por el gobierno de Estados Unidos, que cobró 73 vidas inocentes.
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Félix Rodríguez estaba a cargo de la operación de apoyo de la CIA a la contrarrevolución nicaragüense. En la base aérea de Ilopango, de la fuerza aérea salvadoreña, aviones cargados con cocaína llegaban del sur para reemprender el vuelo en la misma dirección pero ahora cargados de armamento que se dejaba caer en el norte de Nicaragua. Poco tiempo después, Rodríguez, quien también jugaba un rol como asesor en la lucha contrainsurgente, abandonó El Salvador. El escándalo Irán-contra estalló en la cara a la administración de George Bush padre y no hubo manera de continuar con el criminal intercambio de partes de misiles y aeronaves para Irán, droga colombiana para el consumo doméstico en Estados Unidos y armas para la contrarrevolución.
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Félix Rodríguez era una asesino y lo conocí esa mañana rodeado de otros asesinos; un tal “Iván”, puertorriqueño, que se movía directamente en el terreno con la tropa élite del ejército salvadoreño y un norteamericano —de unos 60 años— que se identificó como jefe de Operaciones de la estación de la CIA en San Salvador. No había manera de no tomar en serio sus palabras. Ahí nadie alardeaba; todos tenían las manos manchadas de sangre.
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Desayunábamos en casa del coronel Mauricio El Toro Staben, sanguinario comandante del batallón de reacción inmediata (BIRI) José Manuel Arce. Había yo recorrido, en el cumplimiento de tareas periodísticas y con la cámara al hombro, casi todo el oriente salvadoreño en operaciones de combate con Staben y su batallón y se le ocurrió a este hombre, responsable entre otros crímenes de la tortura y asesinato de “Elsa”, conocida también por su breve estatura como La Pajarito, la compañera que fue mi primer contacto con la guerrilla, la peregrina idea de reclutarme —así se estilaba en esos tiempos— para realizar una operación que condujera al asesinato de Joaquín Villalobos, a la sazón el más importante jefe militar del FMLN.
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Para convencerme de las bondades de la tarea que quería encomendarme Rodríguez, al tiempo que exhibía cínica y descaradamente su currículum, ponderaba la labor de destacados periodistas norteamericanos “al servicio de la libertad y la democracia” y me ofrecía la cobertura de cualquier medio, “el que fuera”, para cubrir mis movimientos. Narraba el cubano-americano, con detalle y orgullo, el cerco tendido a la guerrilla en la cañada de Ñancahuazú y cómo había hecho de ella un callejón sin salida. Contaba luego, entre sorbos de café, cómo se había entrevistado con el Che al apenas llegar éste capturado a la escuelita de La Higuera. La revisión detallada de sus papeles. La confirmación precisa de su identidad. El ir y venir de las comunicaciones con La Paz y cómo de Washington llegó la confirmación a la orden que él y su otro compañero de la CIA (quizás Posada Carriles) habían dado al gobierno y al ejército boliviano: el Che tenía que morir.
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Mantenerlo vivo, someterlo a un juicio era un riesgo que no podía Estados Unidos correr de ninguna manera. América Latina era un pastizal seco y soplaba un viento que hacía muy posible la propagación del fuego. Había simple y sencillamente que asesinar al Che. “Y así lo hicimos —decía Rodríguez—. Dimos la orden, entró un sargento y lo mató de un rafagazo”. “Yo maté –insistía– al Che Guevara. Fui yo, no el miserable soldado que cumpliendo órdenes le disparó y que no sabía lo que ese hombre herido y andrajoso significaba”. Para terminar, Rodríguez narraba el viaje en helicóptero hasta Valle Grande con el cadáver del Che a su izquierda, en una camilla, amarrada al patín de aterrizaje del helicóptero; el pelo al viento, los ojos abiertos.
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Villalobos, a quien Rodríguez intentaba poner en la mira, decía que del Che esa generación, la mía por cierto, “había tomado lo más científico: su locura; su ejemplo”. Hace 40 años murió asesinado Ernesto Guevara, mejor conocido como el Che. El hombre que dice haberlo matado ya no es nadie, no importa en absoluto. Sólo yo lo recuerdo y por una frase: “Yo maté al Che Guevara”, que por más verdad que sea, no deja de ser una mentira.

La impronta del Che



Diario Milenio-México (12/10/07)
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Toda gran revolución —la que modifica casi todo en la política y la sociedad— busca su propia expansión. Así ocurrió con las revoluciones francesa, rusa y china, entre otras muchas. La Revolución Cubana tenía una necesidad aún mayor de expandirse hacia América Latina: dejar de ser la única sede revolucionaria frente al asedio del gobierno de Estados Unidos.
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Ernesto Guevara, el Che, marchó a Sudamérica en busca de un proceso revolucionario continental. Era del todo natural que el dirigente cubano de origen argentino se propusiera una revolución latinoamericana en un momento en que la influencia de la Revolución Cubana seguía siendo grande en la región. Hoy, 40 años después de su caída en Bolivia, podría decirse que el empeño de Guevara era irrealizable, pero entonces no parecía igual para todos.
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La cuestión no era la exportación de una revolución triunfante sino su expansión, es decir, tomar la Revolución Cubana como un punto de apoyo hacia un proceso internacional, cuyas condiciones políticas podían madurar.
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La forma de lucha del foco guerrillero era ya cuestionada como elemento común para cualquier país latinoamericano, pero tal era justamente un debate: el Che creía en la revolución a partir de la acción armada de pequeños grupos capaz de desatar procesos de organización y conciencia de carácter popular.
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El Che no era un iluso suicida como algunos tratan de identificarlo, sino un hombre de acción cuyos objetivos estaban muy definidos. La acción armada —tan combatida con supuestos principios humanistas y pacifistas— no era nueva en nuestra América sino algo de lo más viejo: piénsese tan sólo en Hidalgo, Bolívar, San Martín, para mencionar a padres de patrias. Madero, por ejemplo, contaba con unos cuantos hombres armados cuando tomó y casi perdió la vida en Casas Grandes: pocos creían entonces en su causa.
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La acusación de haber ido a pelear a Bolivia siendo él argentino carece de imaginación, pues Guevara era ya un líder revolucionario en Cuba, una isla muy diferente a su patria original. Los revolucionarios nunca se han detenido demasiado en las fronteras aunque los contrarrevolucionarios, menos aún.
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Se habla ahora de la muerte del Che. Eso es un error. Guevara fue asesinado después de su detención, lo que clarifica el carácter del gobierno y el ejército de Bolivia en ese entonces. El hecho de que haya sido aprehendido con arma en mano, como corresponde a la generalidad de los rebeldes, no podrá nunca justificar su asesinato a sangre fría.
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El Che ha sido comercializado y expuesto como una especie de héroe moral. Sin embargo, la historia es necia. Ernesto Guevara era un revolucionario.

viernes, octubre 12, 2007

Desde tu histórica altura...



Diario Milenio-Puebla (12/10/07)
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El 9 de octubre del ‘67, yo todavía no era “arrojado” a este mundo (qué heideggeriano). Un general boliviano disparaba, con mano trémula, sobre el pecho de Ernesto Guevara de la Serna. “Dispara ya, que viniste a matar a un hombre,” fueron las últimas palabras del guerrillero argentino-cubano. En la escuelita boliviana La Higuera, aunque capturado, maniatado, imposibilitado, moría un hombre de pie.
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Octubre, 2007. Los jóvenes del nuevo siglo continúan apolillados bajo toda la parafernalia mercadotécnica del Che. Playeritas chica/mediana/y/grande; llaveros para las “revolucionarias” llaves de la casa, del carro; encendedores que, congruentemente, encenderían habanos, pero que, en su lugar, alumbran Marlboro o Camel; no digamos los afiches con aquella foto que Alberto Korda tomó sin afán de dinero, esa imagen de Ernesto Guevara viendo hacia el horizonte, después del desastre del buque francés, con esa legendaria expresión de rebeldía, de América Latina, del hundimiento yanqui, de la patria o la muerte. Y a eso nos dedicamos: a comprar retratos, playeras, encendedores, llaveritos del guerrillero. ¿Y hasta dónde se olvida la importancia de su vida, su herencia, sus pasos por el Congo, Tanzania, Praga, Bolivia, Guatemala? Como si cargar su imagen en un simple souvenir nos hiciera revolucionarios. Como si decir “Hasta la victoria siempre” nos hiciera revolucionarios. ¿Acaso a Ernesto Che Guevara le hubiera gustado este plástico y esencialmente vacío despliegue de publicidad y mercadotecnia? ¿Acaso los empresarios que se benefician de su fotografía son partidarios de lo que representa una figura así?
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A cuatro agitadas décadas de la muerte del Che, soldado y ciudadano de América Latina, los jóvenes, que somos quienes más nos identificamos con él, al menos en apariencia (por pose, por esnobismo, o por una real admiración hacia él), nos estancamos superficialmente en la figura de Ernesto Guevara, sin apreciar su valor histórico, político y social, sino viéndolo como un hombre mil veces fotografiado, como si hubiera sido un gran astro del pop.
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Hasta siempre, comandante.

Mentes asesinas



Diario Milenio-Puebla (11/10/07)
No podría quedarme al margen de comentar y compartir con mis queridos lectores una lectura que me ha dejado bastante impresionado. Se agrega a mi colección de temas sobre asesinos seriales un libro que descubrí antes de que lo viera anunciado en los diarios: Mentes asesinas de la doctora Feggy Ostrosky-Solís y editado por Quo Libros. El libro lleva un subtítulo sugerente que no debemos tirar por la borda: “la violencia en tu cerebro”. Y más abajo: “Todos somos un psicópata en potencia, conoce los factores que desatan este trastorno de la personalidad”.
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El libro contiene también el expediente completo de Juana Barraza Samperio, la “Mataviejitas”, personaje novelado ya por Víctor Ronquillo en Ruda de corazón (Ediciones B, 2006).
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La autora parte del siguiente cuestionamiento: ¿qué genera la violencia? Y sobre esa interrogante desarrolla su investigación. La violencia –lo sabemos– engendra violencia. ¿Pero qué engendra la violencia contra la familia o contra los amigos y conocidos? Voy a reproducir una parte que aborda la evaluación de los llamados psicópatas. Veamos lo que dice Feggy Ostrosky-Solís, lo repito: es sólo un extracto
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1. Encanto superficial: personas con tendencia a ser –dice– extremadamente verbales, sin miedo a decir las cosas... (aquí me reconozco un poco)… / 2. Son egocéntricos y se sobrevaloran. Son tajantes en sus pobres opiniones. Son arrogantes y se creen superiores a los demás (léanse mis notas que he escrito sobre la situación que guarda la cultura del estado gracias a quien la encabeza) / 3. Se aburren fácilmente y necesitan retos novedosos. Les gustan los desafíos y retos peligrosos (este tipo de gente abunda y no necesariamente son psicópatas) / 4. Mienten de manera patológica, manipulan sin escrúpulos (léanse las notas referidas en el punto 2) / 5. Engañan a los demás para ganancias personales (búsquese el caso de plagio que denuncié hace tiempo sobre una supuesta investigación del cuento poblano) / 6. Falta de arrepentimiento y culpa (esto es una regla en los asesinos seriales, por ejemplo) / 7. Falta de empatía, indiferencia hacia los demás (ver notas del punto 2 y 4) / 8. Pobre autocontrol: expresiones de irritabilidad, amenazas e impaciencia, control inadecuado del temperamento (otra vez notas 2, 4 y 7). La lista es larga y no puedo reproducirla toda. Recomiendo ampliamente el libro, para que el lector realice la crítica y la autocrítica respectiva.
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Dice la cuarta de forros: “el miedo a ser víctima del crimen tiene un serio impacto en la calidad de vida y determina, de alguna forma, nuestras actividades: cómo nos vestimos, qué tratamos de obtener, etcétera (…) queda mucho trabajo en la comprensión y el tratamiento de la violencia; sin embargo hay ya una gran esperanza para encontrar una solución a este deleznable fenómeno”.
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¿Usted lo cree? Yo no lo sé. La violencia es algo propio del ser humano. La violencia cotidiana a nadie sorprende ya.

domingo, octubre 07, 2007

Una frase, una.

Para la Changa con toda admiración y cariño por su gran vena creativa.

"Uno nunca sabe ni sospecha qué espectros de su pasado volverán de pronto en carne y hueso para recordarle que lo vivido no fue un sueño".


Ignacio Padilla, Espiral de artillería.