Todavía no salía el sol y ya estaba listo para salir con mi jefe rumbo a la CAPU, pues iríamos al Distrito Federal para visitar a Paola Tinoco de Colofón y Norma Bautista de Random House Mondadori, quienes me iban a obsequiar libros para poder reseñarlos en la columna que escribo cada semana para El Columnista.
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Salimos de Puebla a las nueve de la mañana, para llegar al Distrito Federal cerca de las once de la mañana. El metro como siempre fue nuestro transporte más eficaz, ¿acaso hay otro en el DF? El traslado a cada una de las editoriales fue largo, pero divertido y sin duda valió la pena. Después de visitar, de saludar a Paola y Norma, nos metimos a las entrañas del Centro Histórico para hacer unas cuantas compras y luego a comer, tan merecido que lo teníamos.
Salimos de Puebla a las nueve de la mañana, para llegar al Distrito Federal cerca de las once de la mañana. El metro como siempre fue nuestro transporte más eficaz, ¿acaso hay otro en el DF? El traslado a cada una de las editoriales fue largo, pero divertido y sin duda valió la pena. Después de visitar, de saludar a Paola y Norma, nos metimos a las entrañas del Centro Histórico para hacer unas cuantas compras y luego a comer, tan merecido que lo teníamos.
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Cerca de las siete estábamos abordando el camión que nos regresaría a Puebla, pero a mitad del camino la lluvia apareció, hecho que nos atrasó de tal manera que entramos a Puebla casi a las diez de la noche.
Cerca de las siete estábamos abordando el camión que nos regresaría a Puebla, pero a mitad del camino la lluvia apareció, hecho que nos atrasó de tal manera que entramos a Puebla casi a las diez de la noche.
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Un día diferente que vino a romper con la rutina de las últimas semanas y de paso la caminata hizo que regresarán las ganas de dormir.
Un día diferente que vino a romper con la rutina de las últimas semanas y de paso la caminata hizo que regresarán las ganas de dormir.
















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